Columna por Paco Torres
Última actualización 17/07/2012@10:54:31 GMT+1
Converso brevemente con Sergio Scariolo durante el primer acto en la que será sede de España 2014, en la que hasta hace poco fue la Fundación Ferrándiz, una visita que propició la FEB para que jugadores –estuvieron Llull, Felipe, Sergio Rodriguez, Calderón e Ibaka porque el presidente José Luis Sáez quería que éstos se involucren en lo que ya es el proyecto de todo el baloncesto español–, diversas personalidades políticas y deportivas, y medios de comunicación tuvieran la oportunidad de conocer, antes de que sea presentada de manera oficial en septiembre, el que será el corazón donde lata la Copa del Mundo que se disputará en el verano de 2014 en nuestro país.
Converso con Scariolo ante de que la expedición viajara a Salamanca para enfrentarse a Túnez, con lo que en ese momento sólo había disputado dos partidos, ante Gran Bretaña y el primero ante Francia, en Madrid. Lo que más le preocupaba en aquellos instantes al seleccionador era la disparidad en los estados de forma en la que se encontraban los jugadores y que iban desde el que llevaba meses sin competir, hasta los que habían acabado poco antes de iniciar la concentración, pasando sobre Rudy, que salía de una operación y, por encima de todos, Juan Carlos Navarro, que terminaría debutando unos días después en el caliente partido de París, que era la continuación del también tenso encuentro de Madrid.
En cualquiera de los partidos, en los de exhibición –Gran Bretaña y Túnez–, como en los de competición –los dos ante Francia, el del Palacio de los Deportes y el de París, dicen que jugado al mediodía porque Canal+, que era quien lo televisaba, quería hacer la competencia a la cadena que retransmite el Tour–, la selección Española se ha mostrado en muy buena disposición para seguir haciendo Historia. Que es un equipo que disfruta cuando tiene el balón, lo saben cualquiera de los rivales y lo reconoce el mismo Scariolo cuando nos comentaba que los movimientos ofensivos están ya muy estructurados de anteriores campeonatos. El equipo español disfruta corriendo y también en ataques posicionales, pero es en las transiciones donde acaba demostrado todo su potencial. Pero no olvidemos que es en defensa donde se ganan los campeonatos. Cuando un equipo como España, con tantos recursos ofensivos, aprieta las clavijas atrás hay pocos equipos que puedan resistir su empuje y talento. En Europa, ninguno.
Ni Francia, que fue el rival en la final del Eurobasket de Lituania hace un año. Quizá por eso este año, en estos dos partidos de preparación –que no amistosos, un término un tanto desfasado– se hayan producido tantos encontronazos entre jugadores de una y otra selección. Si en Madrid fueron Marc Gasol y Diawara los que se enzarzaron, en París Rudy y Gelabale terminaron en el vestuario antes de tiempo al ser descalificados por otra medio pelea, y más tarde Ibaka y Pietrus se desafiaron a empellones –¡como para meterse entre medias de esos dos!–, lo que demuestra que la rivalidad de cara a los Juegos está más encendida que nunca.
Si de nuevo Francia vuelve a ponerse en el camino de los de Scariolo, bien harían en no fiarse de estos partidos, pues aunque la sensación es de que España es superior –y más con Navarro a tope y Marc en liza– las confianzas pueden pagarse caras en torneos en los que un mal día en el cruce puede acabar con todas las espectativas. En Europa España lleva demostrado dos campeonatos seguidos que si está en forma no tiene rival; quizá países como Brasil o Argentina –contra los que juegan más de tarde en tarde– puedan resultar más complicados.
Como ven, todos los caminos conducen finalmente a Estados Unidos, que es el rival que todo el mundo espera para una hipotética final en la que se encontrarían los dos baloncestos más potentes del mundo; y me atrevería a decir que la única selección que preocupa a los norteamericanos es la española. La experiencia de Pekín es un sonoro aviso a posibles complejos de superioridad.
Ya puestos en ese punto –aunque no sea aconsejable adelantarse a los acontecimientos–, para vencer a USA habrá que hacer algo más que atacar rápido y bien, porque ellos también lo saben hacer. Es en la defensa donde estará el posible resquicio para batir al coloso. Parar los que pueden ser letales 2x2 en la cabecera de la zona, será indispensable. Y a ello y a otros rigores defensivos se deben dedicar Scariolo y sus hombres hasta ese deseado momento.