Sí, resulta todavía impactante ahora que empieza la pretemporada NBA el ver a Ray Allen con la elástica de ‘sus odiados’ Miami Heat, enemigos antagónicos de los que hasta la campaña pasada fueron sus hermanos, sus compañeros de sangre y dinastía en la franquicia más laureada de todos los tiempos. El ‘Big Three’ de Boston se terminó tras cuatro años, dos Finales y un titulo... Y lo hizo porque ‘cuatro eran multitud’, creando más polémica entorno a la figura de uno de los bases jóvenes de más renombre en la mejor Liga del mundo: nada menos que el máximo asistente de la NBA (11.7 pases de canasta por partido), Rajon Rondo.
Caballero vs rebelde sin causa
Con 37 años y mil servicios inmaculados al mejor baloncesto del planeta, siendo All Star infinidad de veces y el tipo que más triples ha metido en la historia por delante de Reggie Miller, la hoja de servicios de Ray Allen es intachable, lo mismo que su actitud. A nadie le extraña jamás verle tres horas antes del partido de turno lanzando a canasta, o meter ocho triples en un partido de las Finales ante los Lakers, o promediar 14.2 puntos con un estratosférico 45.3% en tiros de tres durante 34 minutos de media por partido, cosa que logró la pasada campaña. Para colmo, los fans de Boston le adoraban tanto por su talento como su caballerosidad, con la imagen de su madre, de pelo corto, animando de pie en la grada con la camiseta de su hijo bordada en brillantes como una de las imágenes icónicas del Boston Garden en los últimos cuatro años. Sí, Allen ha sido una de las piezas troncales del ‘Big Three’ que hizo campeones a los Celtics en este siglo... Pero hace ya muchos meses que se airearon sus diferencias con el nuevo ídolo total de la ‘ciudad verde’, un Rajon Rondo que, si bien figura entre los astros de la NBA en el puesto de director de juego, también ha protagonizado episodios propios como abandonar el Equipo USA al ver que no entraría en la convocatoria final, asegurar que nunca ha visto jugar a Michael Jordan ni en video o autoproclamarse como mejor base del planeta. Bueno como pocos, pero ególatra como muchos. Y con una ascensión meteórica ganada a pulso en la jerarquía de unos Celtics donde Allen fue quién perdió más galones. Un vestuario, cuatro All Stars y dos que no se miran a la cara. Hora de romper la familia...
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