“Tres años más me parecen mucho, mucho tiempo si quiero mantenerme sano y al nivel más alto de forma. Son muchos años para un escolta. Muchos años”. Así explicaba Kobe Bryant a CBS Sports que, ahora mismo, los dos años que le quedan de contrato con los Lakers le parecen razonables para poner fin a su carrera en la NBA, aunque “uno nunca puede estar seguro”.
Kobe desarrolló su posición. “No se trata solo de mi salud. Se trata de si de verdad quiero hacerlo. ¿De si tengo el hambre necesaria para seguir manteniéndome al máximo nivel?”
Bryant entra en su decimoséptima temporada en la NBA con 34 años. Finalizará su contrato con 36, y lo que deja claro es que no se ve terminando su carrera como jugador de rotación (“Eso no pasará. No sería yo”); quiere hacerlo en el punto más alto.
¿Es un aviso? ¿Una amenaza? Puede que Kobe, que no da puntada sin hilo, esté mandando un recado a la franquicia. O puede que solo quiera dar una motivación especial a sus compañeros, los que le tienen que ayudar a conseguir ese sexto anillo con el que igualaría a Michael Jordan.