Europa en cuestión de ajustes económicos es dura y en cuestión de baloncesto, también. La Euroliga 12/13, que comenzó ayer con nuevo formato –más de 30 partidos pueden jugar los que lleguen a la Final a Cuatro- va a ser larga, muy larga. Y dura, muy dura.
Lo pudieron comprobar tras la primera jornada los cuatro equipos españoles.
El viernes, con los triunfos del Barcelona Regal y el Real Madrid, se paliaron los traspiés del jueves del Caja Laboral y el Unicaja. Estos los que más, evidentemente, pero también azulgranas y blancos entrevieron lo que es esta Euroliga y lo que les espera de aquí en adelante…
El que más desahogado se vio fue el Barça de Xavi Pascual aunque tenía, al menos a priori el más flojo de los rivales, el Brose alemán. El achuchón inicial le sirvió para vivir de las rentas, aunque eso de meter 8 puntos en el último cuarto debió de mosquear bastante a un Xavi Pascual que no gana para sustos. Lo mejor, que Navarro va poco a poco entrando en calor.
Achuchó también de inicio el Real Madrid, tanto que pareció que el Panathinaikos post Obradovic se iba a disolver como un azucarillo. No fue así, porque sigue al mando el alumno aventajado de Zeljko, Diamantidis y el PAO enseñó durante más tiempo del deseable los dientes a un Madrid en el que Rudy empezó avasallando y acabó rescatando.
El Caja Laboral vivió en una noria ante el vigente campeón Olympiakos, tan pronto arriba, tan pronto abajo; el mareante viaje acabó para los de Dusko estando abajo. La cuestión es ver el vaso medio lleno (caer en casa del equipo que defiende título) o medio vacío (perder demasiado la concentración). Nos quedamos con el primer supuesto.
Lo más duro lo vivió el Unicaja, que cayó en casa. Y eso duele. Aunque fuera ante el duro y experto Maccabi. El arreón final le valió para darse cuenta que sin despistes, puede hacer cosas importantes.
Que en Europa no te puedes fiar de nadie, lo demostró en Alba -con el español Miralles y el ex del Barça Dedovic brillando- en Siena, donde apabulló (meter 92 puntos fuera es apabullar, sea cual sea la diferencia) al Montepaschi. Y lo demostró el Lietuvos en Moscú, donde hizo sudar tinta (75-73) a Messina en la vuelta al banquillo del CSKA.
Europa pasa factura. Lo comprobaremos cada jueves y ¡ay! cada viernes.