El núcleo que llevó a los Thunder a la última final de la NBA se rompe. Sam Presti, general manager de la franquicia de Oklahoma, ha decidido deshacerse de James Harden, el único de sus jugadores clave que no había firmado una renovación. Harden, Sexto Hombre del Año la temporada pasada, se va traspasado a los Rockets, uno de los peores equipos del Oeste.
Según informan varios periódicos americanos los Thunder y Harden llevaban meses negociando la renovación de su contrato, pero las altas pretensiones del campeón olímpico han hecho imposible el acuerdo. Harden pedía el contrato máximo (60 millones por cuatro años), algo que hubiera hipotecado el futuro de Oklahoma City, que ya había renovado a Durant, Westbrook, Ibaka y Perkins con contratos elevados.
Junto a Harden se van a Houston los exteriores Daequan Cook y Lazar Hayward y el pívot Cole Aldrich, todos infrautilizados la temporada pasada.
A Oklahoma City llega un gran anotador como Kevin Martin, un novato de gran porvenir como Jeremy Lamb –campeón de la NCAA en 2011– y la posibilidad de tener otras tres elecciones (dos en primera ronda, una en la segunda) en el próximo draft.
Es evidente que ahora Harden (16.8 puntos por partido en la 2011-12) sí podrá firmar la renovación por el máximo con Houston, franquicia en reconstrucción de la que será referencia junto a Jeremy Lin, pero puede que se tenga que olvidar de jugar play offs durante unos años.
Los Thunder, en cambio, se hacen con Martin, un jugador menos creativo, que ha sufrido demasiadas lesiones en los últimos años, pero que lleva ocho temporadas promediando del orden de veinte puntos por partido (17.1 en la última), y con Jeremy Lamb, uno de los exteriores más completos que llegaron al último draft (fue el nº 12) y con potencial para ser titular en la NBA.
¿Se tendrán que lamentar los Thunder en el futuro por esta decisión?