Mario Hezonja, además de Álex Abrines, es la gran apuesta de un Barcelona que se ilusiona tanto por lo que pueda hacer en el presente como por lo que, sobre todo, puea ofrecer en el futuro. Xavi Pascual y Joan Creus tienen en su muestrario de jugadores a una serie de “cracks” del mañana que les obligan, por responsabilidad con el propio baloncesto, a planificar su proyecto con el doble objetivo de ganar e invertir.
Mario Hezonja (Duvrovnik, 1995) es un jugador exterior de 2,00 que lo tiene todo. Y todo es, capacidad física, calidad técnica que le permite driblar, pasar, tirar de tres o de dos, penetrar y, sobre todo, tiene esa lectura de jugado fundamental para identificar ventajas. Además está diariamente en la dinámica del primer equipo teniendo que entrenar junto a grandísimos jugadores con el consecuente beneficio que ello comporta para su progresión. Es una posible futura estrella con ese carácter descarado, valiente, con el punto desafiante que es necesario para sacar la cabeza entre los mejores. Tiene 17 años y el club espera el momento de meterlo, además de en los entrenamientos, entre las estrellas del primer equipo. Tiene diseñado para él la hoja de ruta para que irrumpa pronto en el primer equipo.
Lleva una media de 20 puntos por partido en la Adecco Oro, una competición que reúne jugadores de diferentes generaciones y calidades pero que se convierte en proveedora de la Liga Endesa. El pasado domingo fue clave en la remontada ante Ourense anotando 25 puntos en 26 minutos. Dos semanas antes, ante Lucentum metió 26 y la pasada semana en Melilla anotó 18. Son números impropios de un jugador todavía en edad junior y que sin duda lo sitúan colocado en un lugar preferencial para asaltar la élite.