“Al ser el segundo año aquí tengo un poco más claro lo que el equipo necesita de mí”, explica a Gigantes Raúl López (Vic, 1980), uno de los bases más rentables para su equipo de este inicio de Liga Endesa y una de las piezas capitales del equipo vasco que sí continúa esta campaña. Porque los Hombres de Negro se han renovado de arriba abajo.
“Nos estamos conjuntando. Nos falta camino por hacer”, reconoce López, aunque su equipo ha competido excelentemente en este inicio de campaña. Un tropiezo en Las Palmas –comprensible; el Granca de este año tiene mucho peligro– seguido de cuatro victorias que les dan la inercia positiva que no tuvieron el año pasado (perdieron en cinco de sus primeras ocho jornadas) y que les costó no poder entrar en la Copa.
“Cada año es distinto. Este verano ha habido muchos cambios, y se notan, pero la filosofía es la misma; todos sabemos lo que hay que hacer: competir en cada partido”, añade el base, que aunque compite con otro director de mucha categoría, Nikos Zisis (campeón de la Euroliga, de Europa y subcampeón del Mundo), sigue teniendo un rol vital en el Bilbao Basket.
Está subiendo sus promedios de la ACB 11-12, cuando partía los minutos con Aaron Jackson (solo fue titular en un partido), hasta los 8.6 puntos y 3.2 asistencias. Y, lo que es más importante, conserva su instinto asesino en los minutos finales.
Sentenció a un Lagun Aro envalentonado tras remontar una gran diferencia con un triple y una canasta en los últimos dos minutos de partido. Una semana después chafó las esperanzas del Asefa Estudiantes ejecutando una jugada perfecta que dejó solo a Vasileiadis en la línea de tres, parecida a la que había rematado al Barça (para triple de Moerman) en la segunda jornada. Contra el Blancos de Rueda acertó con fríos tiros libres cuando la ventaja menguaba…
En el recuerdo, la última Euroliga; su canastón sobre la bocina contra el Siena y su precisión de cirujano cuando, una semana después, el Bilbao necesitaba ganar en Málaga y no encontraba la manera de salir del bloqueo; siete puntos suyos en los últimos dos minutos mostraron el camino.
Ahora mismo no hay otro jugador en esta Liga Endesa tan fiable en jugadas finales.
“Intento no pensar en que son jugadas decisivas”, nos explica con naturalidad. “Si lo haces, es difícil estar acertado. En este equipo hay veces que no me toca el último balón, pero si toca, me la juego, no tengo problema. Son circunstancias. Uno tiene que estar preparado Hay tiros que no entran y otros que sí. Simplemente se trata de estar concentrado”.
Lo que tampoco cambia es su capacidad para salir del banquillo e inmediatamente activar a su equipo, si está en una crisis, o mantenerlo, si está en ventaja. “Aportar lo que requiera el partido en cada momento”, señala.
“Tengo claro lo que el equipo quiere de mí. Y yo intento mejorar cada año, y disfrutar. Lo he intentado siempre”.
Este año no lo podrá hacer con la Euroliga, pero sí con la Eurocup que arranca la semana que viene. “Es complicado saber cómo va a ser esa competición, pero apetece jugarla. Este año hay muchos equipos buenos que se han quedado sin Euroliga. Será estimulante, pero muy complicada”.
Puede ser la puerta de regreso a la Euroliga para los Hombres de Negro.