Los Raptors necesitan varios cambios para lograr que el rumbo se enderece. El equipo se ha configurado en torno a Bargnani y DeRozan y superar las 30 victorias esta temporada es un objetivo posible. En el puesto de base por el momento Dwane Casey ha creído oportuno dar la titularidad y notoriedad a Kyle Lowry, un buen jugador que ha sido compañero de los Gasol en Memphis y del que se espera que en esta campaña sus números crezcan (hasta ahora 23.7 tantos en 34 minutos de juego).
Lowry compartirá cancha en ciertas fases con un Calderón al que le han adjudicado un rol diferente, menos estelar y más parecido al de su llegada a la NBA. Desde la 2007/2008 Calderón había sido titular en 269 de los 339 partidos que había disputado. Sus medias de unos 10 puntos y 7-8 asistencias habían gustado a los componentes de la franquicia. Ser el mejor o uno de los mejores en el ratio asistencia/pérdida le confería una legitimidad que muy pocos bases poseían. En cambio ahora ha pasado a un segundo plano, aunque no es la primera vez que le colocan un base por delante (TJ Ford o Mike James o Jarrett Jack) y él ha sabido contrarrestar esto con su juego.
Sin embargo, en estas tres primeras citas no ha sido titular en ninguna ocasión y sus minutos han ido decreciendo desde los 26 ante Indiana a los 14 ante Minnesota ayer (primera victoria del conjunto canadiense). Obviamente, es más complicado producir con tan poco margen y sus asistencias han bajado hasta 3 mientras que los puntos se mantienen altos en 8. En España nadie duda de la valía de Calderón como base titular para un equipo como el de Toronto, pero en la franquicia de Canadá hay otra opinión.
Ésta es su última temporada con contrato garantizado (cobrará según Hoopshype unos 10.5 millones de dólares, el mejor pagado en los Raptors) y la apuesta de los dirigentes radica más en Lowry que en él (el estadounidense sí tiene contrato para la 2013/2014). El final de la etapa de Calderón en Toronto (que comenzó en 2005) parece que está cerca de llegar (ya sin rumores de traspaso de por medio) aunque sus días de gloria no han acabado aún. Por delante hay todavía 79 partidos y el siguiente será contra Oklahoma el martes 6.