Ayer por la mañana estaba visionando al siguiente rival en la liga polaca y, dos horas más tarde, haciendo las maletas con destino a Vitoria. Una llamada cambió su vida. Zan Tabak afronta el gran reto profesional. Gigantes.com se puso en contacto con él.
“Llevaba siete años preparándome para este momento. Primero haciendo scouting, después como segundo entrenador, más tarde como entrenador en equipos modestos… esperaba empezar en un equipo de élite pero de nivel medio pero… ha llegado esta oportunidad. No lo dudé un solo momento”.
Sonó el teléfono y su vida cambio de repente. Zan ya está en Vitoria dispuesto a reconducir la marcha un Caja Laboral que entró en crisis. Sustituye a un entrenador de altísimo nivel como es Dusko Ivanovic y cuando se refiere a él lo hace con el máximo de respeto y con el convencimiento de que su recuerdo estará siempre presente. “Tras diez años en Vitoria es normal que Dusko haya dejado una huella importante. Soy consciente de eso pero que nadie se equivoque conmigo. No soy el nuevo Dusko, no me parezco en nada a él. Lo respeto como persona porque coincidí con él como compañero y sé de su calidad humana. Lo respeto como entrenador porque ha demostrado su calidad durante muchos años. Pero yo vengo de una escuela diferente, de una formación como entrenador diferente. Como técnico me he formado y crecido en España”.
Llega a un club donde la exigencia por el trabajo es tanta o mayor que por los resultados. “Desde fuera esa es la imagen que tengo de este club. Por trabajo no hay problema porque yo vivo el baloncesto veinticuatro horas al día. Por resultados sé que llegó a un club acostumbrado a luchar por los títulos, a estar siempre entre los mejores”. El objetivo inicial de Tabak es el de “cambiar la dinámica negativa del equipo y mejorar la concentración defensiva. No entiendo el baloncesto sin el máximo trabajo defensivo”. De pronto Tabak se pone delante de un equipo de grandes jugadores y al respecto tiene claro que “cada jugador es distinto y por lo tanto merece un trato específico. Está claro que un jugador que ha estado al máximo nivel no es igual que otro que no ha llegado todavía ahí”.