Tras ganar hoy al Jiangsu por 94-87, el Shanxi de Lucas Mondelo marcha líder en solitario de la Liga China con un balance de 7-2. Su mejor jugadora, Moore, lleva 41.4 puntos de media en los 5 partidos que ha jugado.
Gigantes: ¿Qué es lo que más te ha chocado de tu estancia allí en China?
Mondelo: La forma de pensar y la escala de valores y prioridades. A nivel de baloncesto les cuesta leer el juego y reaccionar ante situaciones no previstas. Son muy de ideas fijas y de hablar mucho hasta llegar a una conclusión.
G: ¿Qué tal es la comunicación del día a día con las jugadoras chinas?
M: Hay la dificultad del idioma. Tenemos traductor de inglés y de español, pero a base de ejercicios y reuniones de 'scout' hay palabras que ya relacionan con ejercicios, reconocen situaciones y nosotros también decimos alguna palabra de baloncesto en chino. Bloqueo es 'yanho' y cambio es 'jhua'.
G: ¿Maya Moore, tu mejor jugadora y estrella internacional, cómo lo lleva?
M: Muy bien y lo acredita con sus 41 puntos de media. Este año trabajo cosas para potenciarla y el año pasado, yo en otro equipo, hacía cosas para pararla. Es curioso, ¿no? De todas maneras, la prefiero en mi equipo que en contra.
G: ¿Cómo sueles hacer el día a día fuera de las canchas?
M: Estamos absorbidos porque aquí se entrena casi 3 horas por sesión y hay 2 sesiones cada día, más reuniones. Se reúnen para todo y también para el scouting. Tengo poco tiempo libre y los viajes son largos pero cómodos, algo que los del club cuidan mucho.
G: ¿Qué tal nivel has visto?
M: Hay nivel. Las americanas son primera línea de la WNBA, pero yo diría que hay más potencial que nivel...
G: ¿China es un país avanzado?
M: Ni si, ni no, sino todo lo contrario. Es un país de contrastes. Desde las más modernas ciudades con gran tecnología pasando por muchas tradiciones chocantes con este mundo moderno. También hay hasta zonas realmente atrasadas donde viven unidos. Ahí lo último de lo último es el cartón piedra.
G: ¿Cómo estás viendo el inicio de la Liga Femenina?
M: Con mucho interés. Esta crisis es una oportunidad para que las jóvenes jugadoras españolas se terminen de formar, jueguen y tengan responsabilidades. De todas maneras, el título es cosa de dos.