Tanto Alba Berlín como Unicaja estaban clasificados para el Top 16, lo que restaba algo de emoción a este partido de la novena jornada de la Euroliga, pero el conjunto de verde siguió al pie de la letra las intenciones de su técnico y no dejó pasar una oportunidad de seguir demostrando su talento y su fuerza como grupo. Eso sí, les costó encontrarla.
El Alba arrancó con un 11-1 de salida que hacía sonar las alarmas tras lo vivido en Siena la jornada anterior.
El Unicaja movía el banquillo e intercambiaba canastas con su rival, sin terminar de meterse en el partido hasta una racha de talento (y algo de fortuna) al final del segundo cuarto. Cuando el Alba parecía consolidar su renta, el carácter de ese todoterreno que es Krunoslav Simon propició un parcial 0-7 que permitiría respirar a su equipo. Entre él y James Gist, que se encontró solo en el perímetro dos veces seguidas, conseguirían que al descanso se llegara con un engañoso 35-36.
El Alba no acusó el golpe y siguió siendo el más sólido sobre la pista en la reanudación (49-41). Al menos por un rato.
Marcus Williams firmó un memorable tercer cuarto (10 puntos casi seguidos), y combinado con la defensa en zona del Unicaja bloquearon a un Alba cada vez más precipitado (acabaron con 22 pérdidas), obsesionado con devolver cada golpe recibido.
Lima, aprovechando los minutos, y Vidal, aportando en defensa y ataque, conseguirían que el parcial creciera hasta un brutal 2-18 (51-59).
El conjunto teutón bajó los brazos y ya no dio sensación de poder remontar.
El Unicaja empata a siete victorias con el Maccabi en la cabeza del Grupo B. La décima jornada (en casa ante el Elan Chalon) decidirá el orden final del grupo, sin saber muy bien todavía qué posición será más favorable.