No es fácil para un jugador de su experiencia y prestigio asumir tan extraño rol dentro de la platilla azulgrana. No es fácil teniendo en cuenta que además Saras Jasikevicius tiene ese carácter extrovertido que siempre le ha llevado a mostrar con gestos y palabras su estado de ánimo. Saras llegó al Barcelona este verano convertido en un fichaje sorpresa (36 años) pero que por precio y calidad el cuerpo técnico entendió que podía ser importante para afrontar diferentes partidos asumiendo un rol secundario en lo general pero, en determinados momentos, importante por su incuestionable talento.
Pero por lo visto hasta el momento su aportación al equipo no convence en absoluto a Xavi Pascual, un entrenador que busca una consistencia total en el juego defensivo del equipo y al cual no le basta esa lectura de juego privilegiada que posee el lituano si no va acompañada de eficacia defensiva.
El hecho es que transcurridos los primeros tres meses de la temporada los números de Jasikevicius son mucho más discretos de lo imaginado. En Liga Endesa se ha alineado en cinco partidos – ahora dado de baja – con una media de 9 minutos y 3,8 puntos. En Euroliga, en los diez partidos disputados en la primera fase, el rendimiento en minutos ha sido de menos de 9 por partido y con 2,7 puntos de media.
Ante el CSKA de Ettore Messina Xavi Pascual dio entrada a Saras en el quinteto inicial emparejándolo a Teodisic. Apenas3’47”más tarde y con un parcial negativo para los intereses azulgrana y con precisamente Teodosic asumiendo protagonismo ofensivo, Pascual sentó al lituano para no devolverlo a la pista. La única aportación de Jasikevius fue una ostensible protesta en el segundo cuarto al colegiado Lamonica que significó una falta técnica al banquillo y la recriminación evidente a Saras por parte de Xavi Pascual. Curiosamente a consecuencia de ese incidente el Barcelona consiguió un parcial de 21-1 aunque ese dato no pasó de una mera anécdota en un partido brillante, igualado y que evidenció que los dos son serios aspirantes al título. Eso sí, el papel de Saras quedó nuevamente difuminado y la cuestión es si esa circunstancia acabará alterando o no la dinámica de un equipo que en las temporadas que lleva con Pascual en el banquillo siempre se ha caracterizado por la estabilidad.