Se dijo que iba a volver el 9, luego el 12 y después fue el 15 de diciembre ante Dallas en Minneapolis. Con una rodillera que protegía su articulación operada, el base de El Masnou se mostró feliz por su vuelta. No perdió su sonrisa en la rueda de calentamiento y cuando saltó a la cancha para jugar (previa ovación atronadora del pabellón local) supo repartir juego a sus compañeros (impresionante asistencia a Stiemsma mirando casi al tendido) y sumó por ello 9 pases de canasta.
El 0 de 3 en triples fue la única nota un poco más negativa (ya mejorará), pero se ha demostrado que está con ganas de encestar y no tiene tapujos. El último triple que lanzó antes del bocinazo del minuto 48 fue a 6 segundos tras un bloqueo de Pekovic y no lo pudo meter pero ahí se demostró que Ricky quiere ser protagonista. Sus 8 puntos, 4 rebotes y 9 asistencias de ayer supusieron una gran noticia para el baloncesto español. Ahora habrá que ver si su articulación está perfecta para que vuelva a practicar durante más de 30 minutos ese juego difícilmente visible en otro jugador del mundo actualmente. Tiene 61 partidos por delante en un Minnesota asentado en plazas de playoff (sexto en la Conferencia Oeste). "Nunca se me va a olvidar jugar", dijo tras terminar el partido.