¿Qué ha mejorado en el ámbito del entrenador profesional de la ACB desde el último convenio que se terminó de perfilar en la propia gala de presentación de la Liga Endesa en la sede de la compañía eléctrica en septiembre de 2011? Los técnicos han perdido unos 30.000 euros en el salario mínimo (de 150.000 a unos 120.000, aproximadamente un 20%) y han ganado en garantías de pago. En la primera parte de la entrevista con el presidente de la AEEB, le preguntamos por el nuevo convenio y por los retos del recién reelegido mandatario (por otros cuatro años).
Gigantes: No se ha difundido notablemente el nuevo convenio entre los entrenadores y GIGANTES quiere saber detalles. Según Luis Casimiro, por ejemplo, por lo que entiende de compañeros con los que habló “hay puntos buenos y otros en los que no están tan de acuerdo” (http://www.gigantes.com/noticia/4288/Entrevistas/Luis-Casimiro:-A-los-cupos-no-les-veo-ningun-sentido.html).
Gavaldá: Un convenio regulador de aspectos laborales que cubre gente profesional pero de diferente ámbito porque hay situaciones de mayor envergadura que otras. Es difícil de diseñar. No soy el único artífice. Gente de nuestra comisión, en concreto nuestro vicepresidente y secretario general, Antonio Aberturas, y nuestro encargado de Relaciones Institucionales, Javier Anúa, han estado conmigo en esto. Ha sido laborioso porque había que renovar un convenio que databa del año 1991. Las partes han estado entregadas a buscar soluciones. Ha habido puntos difíciles y otros rápidos. Y como todo convenio laboral también regula la situación de los entrenadores respecto a la patronal. Había que revisar situaciones obsoletas porque el mundo laboral ha evolucionado de otra manera. En ese sentido, la garantía de una profesión tan sutil y volátil como la del entrenador tendrá la rotundidad que se merece, sabiendo que todo el mundo es prescindible pero los contratos están para cumplirlos. Por ello, cumple bastante las expectativas en ese marco.
Gi: En unos puntos los entrenadores habrán salido ganando y en otros habrán salido perdiendo. ¿Por ejemplo, en el salario las garantías son mayores?
Ga: En una negociación la jugada tiene que ser “ganas tú y gano yo”. Hemos intentado de solventar todos los puntos porque satisfacer a todo el mundo es complicado. Es evidente que con la que está cayendo estudiar la posibilidad de reducir costes existe. ¿En cuánto se impacta el esfuerzo? También hay que entender eso. No todos los entrenadores cobran el salario mínimo. Era un detalle que queríamos poner encima de la mesa. A cambio, queríamos garantías y se han establecido varios regímenes que prevalecerán al verse interrumpido su contrato.
Gi: ¿La rebaja fue del 10% o mayor?
Ga: El esfuerzo era interesante y las rebajas salariales en el mundo laboral están por encima del 10%. En nuestro caso hemos alcanzado una cifra alrededor del 20%. Es un esfuerzo considerable, voluntarioso y abnegado. Merecía reciprocidad después.
Gi: ¿En qué ha salido ganando exactamente el entrenador?
Ga: Estructuralmente ha salido mejorando en la adecuación a las leyes vigentes del mundo laboral. En segundo lugar, en la rapidez de ejecución en los problemas conflictos. Tercero, en el que el régimen de garantías es más claro, conciso y absoluto y por tanto más aplicable que anteriormente. En los momentos que hay dificultades la persona espera siempre seguridad, inmediatez y tranquilidad.
Gi: ¿Cuál es el sueño al que aspira Juan María Gavaldá en este próximo ciclo de cuatro años tras tu renovación en el cargo de presidente de la AEEB?
Ga: Me has de permitir que en el aspecto de regulación de la actividad de los entrenadores, te hable no precisamente del circuito profesional que ya está bastante salvaguardado, sino de la inmensa mayoría de entrenadores que están dedicándose a una actividad de gran impacto social y están olvidados del mundo laboral. Nuestro gran sueño en los próximos cuatro años es ratificar que entrenar sea un trabajo, pero no sólo a un equipo de elite, sino también entrenar al colegio 'tal' de la ciudad 'tal' con tu contrato, tus derechos y tus deberes. No hablo de grandes salarios, sino de ayudar a miles y miles de anónimos que se dedican con pasión y conocimiento a una faena impagable para que puedan estar detectados, ayudados y controlados como cualquier trabajador. Ése es nuestro gran reto.