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Hemeroteca :: 01/12/2008
12/15
Editorial

La semana del Madrid fue de lo más desconcertante. ¿Como en Moscú o como en el Palau?

Última actualización 27/12/2008@13:41:59 GMT+1
El Real Madrid ha tenido durante la pasada semana dos
pruebas de fuego de las que ponen a los equipos en su sitio.

Me temo que tras jugar y ganar en Moscú al campeón de
Europa, el CSKA, y perder en el Palau ante el Regal Barcelona,
actual campeón de nada pero aspirante –con razón– a todo, el
equipo que dirige Joan Plaza esté en el mismo limbo en el que se
hallaba antes de emprender el largo viaje. Largo y costoso además,
ya que un golpetazo de Felipe Reyes a Axel Hervelle, en los últimos
instantes del partido de Barcelona, ha dejado a éste con la nariz
hecha pedazos y, lo que es peor, con una baja en el bolsillo de
unas seis semanas.

Al encarar el doble reto, yo era uno de los escépticos
que pensaba que la expedición blanca
iba a volver algo más que caliente de Moscú a

pesar del frío que hace ahora en la capital rusa;
pensé y lo dije en la redacción, que ese varapalo
le haría llegar muy dolorido al Palau, así que
cuando vi el extraordinario partido que se marcó
el Real Madrid en Moscú pensé que quizá

estábamos atisbando el equipo con el que llevan
especulando los dirigentes madridistas desde
que comenzó la temporada; esto es: que el
mejor Madrid llegaría en marzo. Se adelantaba
la primavera pues para ellos.


Cuando Carlos Sánchez Blas me preguntó el sábado
por la mañana en Onda Madrid –en una
tertulia junto a Felipe Galán– que si pensaba que

el Real Madrid podría ganar en el Palau al Barça
mi contestación fue que cómo no iba a pensar
que pudiera hacerlo el equipo que había sido el

segundo en ganar (el otro fue el Olympiacos el
año pasado) durante los dos últimos años en la cancha del CSKA.

Maticé que si esa pregunta me la hubiera hecho cuatro días antes le
hubiera contestado que lo veía muy complicado y que el Barça era
claro favorito, pero que después de lo de Moscú, todo era posible.

No lo fue. Habrá que esperar de verdad a marzo; a ver si con Van
den Spiegel le da Plaza algo de enjundia al juego interior, que un
día Felipe va a reventar de tanto bregar en solitario. En Barcelona
vimos de nuevo a un Madrid ramplón, arrollado por los acontecimientos
en forma de unos jugadores azulgranas mucho más activos
y contundentes que los blancos. En algunos casos, la comparación
fue abismalmente dolorosa para los blancos. Víctor Sada se
merendó él solito a Pepe, a Raül y hasta a Llull, que siempre da la
cara. La superioridad por dentro de Andersen –cada día mejor–, Ilyasova
y Vázquez, fue absoluta. Si no llega a estar Felipe como
siempre, a estas horas el Madrid estaría pidiendo árnica hasta mayo…
por lo menos.

El Barça, en cambio, adquiere cada día más tintes de equipo grande.

Muy grande. ¿Demasiado pronto? Es la duda de no pocos técnicos.

En este sentido hay teorías para todos los gustos; por ejemplo,
otro de los equipos europeos que parece ir a trompicones es el
Panathinaikos. Zeljko Obradovic decía hace poco que esta temporada
se lo estaba tomando con mucha más paciencia, que la pasada
el equipo se quedó sin argumentos y sin pilas
después de haber asombrado desde el inicio.

¿Qué sitio ocuparán cuando se decidan los títulos
los equipos que ahora navegan achicando
agua? ¿Y los que van viento en popa? Ya veremos,

pero de momento los segundos van a pasar
unas Navidades bastante mejor que los otros,
aunque cada vez es más evidente que no se

pouede mantener una trayectoria sin altibajos.

Esta semana lo hemos visto con claridad en el
Unicaja: llevaba 10 partidos seguidos sin perder,
ha recuperado a los lesionados y sin embargo
ha caído –merecidamente– en Manresa, ante

un Ricoh al que tendremos que terminar elevando
a los altares. Y si se termina metiendo en
la Copa habrá que revisar la película de Frank
Capra, ‘Qué bello es vivir’, porque estaremos
ante un milagro de similares características.

Todo lo contrario que equipos como el Cajasol y
el MMT Estudiantes, que van a pasarlo mal durante

estos días que restan para acabar el año. Al Murcia –el otro
incrustado entre los tres últimos– al menos le queda el consuelo
de que no jugó, pero para sevillanos y madrileños la jornada no ha
podido ser más deprimente. Los de Casimiro no supieron ganarle
al Bruesa, un equipo de ‘su Liga’, lo que deja sensaciones aún más
amargas. Para el Cajasol los urgencias ya son de UVI; manejar partidos
con cierta solvencia para terminar perdiendo de la manera
que lo hicieron ante un Alta Gestión sin Saúl Blanco, no invita al
optimismo.

Llegan días de descanso para todos los deportes menos para el baloncesto.

Que no falte. Salud y paz, amigos.

Paco Torres
e-mail : paco.torres@eai.es
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