No puede decirse que 2008 haya sido un mal año para
el baloncesto español. La crisis mundial no se ha notado
en los resultados ni en el juego. Es de agradecer. Seha llevado por delante a un club, dejando coja a la ACB; están
pasando apuros no pocos clubes de LEB y aledaños, y se habrán
tenido que reducir bastantes presupuestos, pero el balance deportivo
ha rozado casi la perfección.La medalla de plata conquistada por la selección española masculina
en los Juegos Olímpicos de Pekín tiene un valor incalculable.
Más que plata, sin duda. Por la manera de conquistarla y ante
quién. El equipo más poderoso formado por la NBA desde el Dream
Team de Barcelona’92 sufrió lo que no está
en los escritos para ganar al mejor equipo español
de la historia. Dos poderosas plantillasfrente a frente para enmarcar la final olímpicamás bella que se recuerda. Baloncesto en estado
puro... excepto el arbitraje como ya dijimos entoncesy se verifica ahora. Al margen de estetruculento episodio, la cantidad de personas
que se enamoraron de este deporte no es aúnevaluable. Habrá toda una generación que –como
sucediera entre 1982 y 1984– crecerá conlos éxitos que la selección española está obteniendo
desde que en 2006 conquistara el campeonato
del Mundo en Japón. Después del orode Saitama, plata en el Europeo de España’07,
y plata en los Juegos de Pekín’08. Un equipo
que no sólo gana sino que enamora. Cómo nohan de hacerlo jugadores de la calidad de losdoce que estuvieron este verano haciéndonostrasnochar –o madrugar–, según se mire. Recordémoslos:
Calderón, Ricky, Raül, Navarro,Berni, Rudy, Mumbrú, Jiménez, Garbajosa, Pau, Marc, Felipe.
Dirigidos por Aíto, un breve seleccionador que no obstante marcó
su impronta en el estilo de juego del equipo español.
En torno a Aíto ha girado gran parte del buen baloncesto en
2008. Antes del éxito con la selección había llevado a su equipo,
el DKV Joventut a conquistar la Copa del Rey y la ULEBCup. Y lo hizo por el atajo más hermoso: el del juego rapido y
espectacular. Dos de los jugadores que hicieron historia en Pekín
tienen mucho que ver con ese éxito y con esa forma de jugar.
Rudy Fernández –el Hombre del Año para GIGANTES,
como leeréis más adelante– y Ricky Rubio han dotado a su
equipo y a la selección de un carácter lúdico –pero eficaz– al
que nunca debe renunciar nuestro deporte. Rudy, en una joven
madurez envidiable, voló de verdinegro para convencer a la
NBA de que no podía seguir desperdiciando el talento que atesora.
Por si había alguna duda, la resolvió en los Juegos de la
manera que más impresiona allí: matando por encima de
Dwight Howard, una de las estrellas del universo NBA, que
asistió consternado al vuelo majestuoso del de Palma de Mallorca.
Y si importante fue Rudy, qué decir del impacto que ha
supuesto Ricky en 2008. Creció tanto en la Penya que fue a los
Juegos con 17 años. Y en ellos asombró hasta el punto de que
Aíto le dio el mando en pista, lo que –dicen– le abre de par en
par las puertas del número uno del draft.De los hombres que estuvieron en Pekín hayque destacar también a Pau Gasol, líder natural
de esta generación, que además de ser el
máximo anotador de los Juegos, hizo historiaal disputar una final de la NBA con una delas camisetas más idolatradas por los aficionadosdel mundo: la amarilla de los Lakers,
equipo con el que aspira a conseguir un anillo,algo que le elevaría a los altares baloncestíticos
por los siglos de los siglos. Es muy posible
que escribamos de ello dentro de un año.También hay que destacar entre los logros de
2008 el quinto puesto de la selección femeninaen los Juegos –la mejor clasificación de la historia–
tras llegar por segunda vez consecutiva para
la gran cita. Es algo a tener muy en cuenta.El Ros Casares fue de largo el mejor equipo español,
pero no pudo rematar en Europa.El mejor equipo en España fue sin duda el Tau Cerámica, que
adelantó la celebración de su 50 aniversario conquistando la
ACB y clasificándose –por cuarta vez consecutiva– para la Final
a Cuatro de la Euroliga. Enorme mérito de un equipo que a
la hora de escribir estas líneas lidera la ACB y también su grupo
de la Euroliga.Y aunque en 2009 no puede haber la magia que se desprende
de unos Juegos Olímpicos, estamos convencidos de que puede
ser otro gran año para el baloncesto español. Que para vosotros,
lectores, tambien lo sea.Paco Torrese-mail :
paco.torres@eai.es