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Hemeroteca :: 06/01/2009
12/15
Editorial

Es un contrasentido que en la misma fiesta [Copa] se pueda ser invitado y anfitrión. Aquí pasa

Última actualización 05/01/2009@15:42:39 GMT+1
Una ciudad, un equipo. A veces una ciudad, dos equipos.

Menos mal que no hay tres. La ACB votó mantener
la posibilidad de que si un equipo de Madrid se

clasificaba por méritos propios, el otro entrara como anfitrión.

Pues mira que bien. Es muy posible que uno de los equipos
que compita en la Copa del Rey lo haga mientras coquetea con
el descenso. ¿No la tenían que disputar los ocho mejores? Vale
que en ocasiones el anfitrión anduviera un tanto alicaído (Murcia,
1996), pero era uno. Punto. El enjuague que se han montado
los propios clubes de la ACB en Asamblea –anda que no
han tenido tiempo de revisar el asunto después de 2006. Claro
que entonces el primer anfitrión andaba tan mal (Real Madrid),
que tuvo que echar al octavo, que era
el Fuenlabrada, equipo de Madrid... Comunidad.


Y esa es otra esquina del asunto que
veremos ahora.


Pues eso: que en estos años no han tenido
tiempo de revisar los Artículos correspondientes
a casos como este. Pero por mayoría,

y una vez comenzada la temporada, los clubes
votaron qué pasaría si esta temporada se
clasificaba por derecho propio un equipo. Se

votó que se mantuviera la prerrogativa de
que el peor clasificado oficiara de anfitrión.

Así las cosas, el Real Madrid, enemigo oficial
y declarado del Estudiantes (¿o era al revés?)
al clasificarse entre los siete mejores,
mete automáticamente al MMT Estudiantes,

que anda tonteando con los puestos de
descenso. Dicen que a partir de ahora, como
Madrid será sede los años impares hasta

2011 –al menos– sólo será anfitrión el primer
clasificado, ocupe el puesto que ocupe, sin que el segundo
sea beneficiado... si es que hay segundo para entonces, que tal
y como van las cosas por algunos sitios, sabe Dios qué pueda
pasar de aquí a entonces.

Veamos ahora el otro ángulo de la historia: Quien pone el dinero,
quien paga el canon para organizar la Copa en Madrid no es
el Ayuntamiento, sino la Comunidad. Las ambulancia y el espacio
para que aparquen las unidades móviles es lo que pone el
consistorio. Entonces, si quien paga es la Comunidad, ¿por qué
no se considera al Alta Gestión Fuenlabrada equipo con derecho
a ser ‘anfitrión’. Ya nos remitieron en 2006 al artículo correspondiente
en el que la ACB especifica que ella elige sede a
una ciudad, no a una Comunidad, aunque la ciudad no ponga
un euro. Y ese artículo propició entonces que Fuenlabrada (que
lo merecía deportivamente, ya que era octavo) fuera –¿expoliado?–
y se quedara sin participar en la Copa. Ahora le pasa por
la izquierda un Estu cojitranco mientras ve como la Comunidad
en la que los aficionados y vecinos pagan sus impuestos cotiza
para que se dispute una Copa en una cancha también propiedad
comunitaria y se aproveche de ello el tercer equipo de
Madrid (Comunidad). Por mucho que me lo expliquen, no lo
voy a aceptar, que entenderlo vaya que lo entiendo. Son las cosas
de una ACB que gana aficionados –la jornada del 27-28 de
diciembre batió el récord de asistencia media,
felicidades– pero que no sabe reaccionar
ante situaciones que no parecen que sean excesivamente

complicadas. Y pasan cosas como
ésta: que un invitado depauperado acaba
ejerciendo como anfitrión.

Quien en cambio goza de una excelente salud
es el Tau Cerámica, que inicia su año del cincuentenario
de una manera espectacular, ganando
en el Palau Sant Jordi en un encuentro

de un alto significado deportivo, ya que el
Regal Barcelona, inmediato perseguidor, pretendía
reducir la distancia con el líder; como

quiera que antes habían caído con estrépito
equipos como el Panathinaikos y el Real Madrid,
había mucho interés por saber cómo podría
salir el Tau de la visita. La duda se despejó
desde el inicio y el mercador final no refleja

la superioridad que durante muchos
minutos demostró el equipo vitoriano. También
había otro punto de interés en el partido, éste con muchas
connotaciones morbosas: el regreso de Dusko Ivanovic al Palau.

Fue recibido con silbidos –no se hizo querer mucho en la grada
en su reciente etapa como azulgrana –, pero salió de la cancha
no sé si más respetado, pero sí que interiormente más reforzado,
aunque no es Ivanovic un hombre que aparente dudar sobre
sus ideas y sobre sus propuestas baloncestísticas. Se le ve feliz
en Vitoria, donde se siente respaldado, y lleva al equipo por
una senda que no parece conocer límites. Una sola derrota en
una competición tan dura como la ACB estando a punto de cerrarse
la primera vuelta demuestra que estamos ante un equipo
con mucha calidad. Y con toda la proyección del mundo.
12/15
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