Entrevistas
 |
| Moncho Lopez dirige a la seleccion lusa |
El entrenador gallego dirige a la selección de Portugal
Última actualización 05/01/2009@15:41:45 GMT+1
Entrevista de: Nacho Doria
Entrevista a: Moncho López
Tras una temporada en blanco después de su experiencia en el Caja san Fernando sevillano, Moncho López vuelve a los banquillos como seleccionador nacional de Portugal. El técnico gallego, a sus 39 años, se muestra ilusionado ante el reto. "La historia de mi vida es de amores a primera vista".
Gigantes: ¿Cómo se gestó tu contratación para ser seleccionador de Portugal?
López: Me llaman en un momento que estaba muy receptivo. La historia de mi vida es de amores a primera vista. Comenzamos a hablar y tras unos primeros contactos, el presidente de la federación Mario Saldanha se marchó a Brasil. A su regreso nos reunimos en Lisboa y, la verdad, es que me convenció totalmente. Estaba tan apasionado con la posibilidad de contratar un seleccionador de escuela española que supo transmitirme esa ilusión para participar en el proyecto. Tras ese encuentro personal, el acuerdo fue muy rápido. Soy entrenador de baloncesto y no puedo dejar escapar oportunidades. He firmado hasta septiembre del 2009, pero con total libertad para poder compaginar o de dejar el cargo si surgen ofertas interesantes.
G: ¿Qué programación e ideas quieres desarrollar en este tiempo?
L: El gran objetivo es clasificarnos para el próximo Eurobasket de Polonia. Tenemos una oportunidad ahora en septiembre y si no la conseguimos, tendremos otra más en una repesca final poco antes del campeonato. Quiero trabajar a tope para conseguir esa meta y ahora estoy tan contento y satisfecho con lo que me he encontrado, que mi idea es permanecer aquí el tiempo que pueda. En la práctica, mi obsesión es llegar al 3 de septiembre en la mejor forma posible y competir siempre.
G: ¿Qué grupo de seleccionables maneja el seleccionador de Portugal?
L: Es muy corto, sobre todo para lo que puedo estar acostumbrado. He intentado ampliar ese grupo, creando una selección B en junio. Nos centramos en las generaciones del 88 y 89, donde hay talento y han competido bien como cadetes. Es donde podemos encontrar algo más para dar un pequeño salto de calidad al equipo. Entre el grupo con el que trabajo y estos chavales, apenas hay nada, si acaso jugadores aislados. El núcleo de la selección es el conocido: hiciese quien hiciese la selección, seguro que coincidiríamos en diez u once jugadores.
G: ¿Algunos de esos jóvenes podría llegar en un año?
L: Me gustaría que así fuera. De momento, tengo que estudiar si incorporo a alguno a la convocatoria del 3 de agosto para que vayan cogiendo experiencia. La idea original es que estén los doce que han venido ahora más Jordao y Filipe Da Silva, que ahora no han podido acudir.
G: Pero en esta primera convocatoria, la mitad no estuvo en el Europeo de España.
L: Bueno, además de los casos ya mencionados de Jordao y Da Silva, Sergio Ramos y Simao ya habían anunciado que dejaban la selección. Hemos repescado a Nuno Marçal, que ha hecho un año magnífico, y al base José Costa, que para entendernos es como Nacho Rodríguez en España, que me está ayudando muchísimo. Y en la plaza del nacionalizado, hemos cambiado a Betinho por Andrade.
G: Viendo a Portugal, llaman la atención muchos jugadores por sus características atípicas. Bases de casi dos metros, ala-pívots por debajo de esa altura…
L: …Sí, y centers de 1.98.
G: ¿Eso determina el estilo y posibilidades de juego?
L: Sin duda. Donde somos más equilibrados físicamente es en los aleros. Santos, Andrade, Cunha… Son los físicos más europeos. Salvo Da Silva, los bases, sin ser pequeños, no son de talla alta. Y en los pivots es donde menos centímetros tenemos. Afortunadamente, tenemos los roles muy bien definidos y eso tácticamente te ayuda mucho. Trato de adaptar a estas circunstancias: jugar con aleros al poste bajo, con ‘4’ abiertos, con muchos jugadores por fuera de la línea de tres aunque no sé si lanzaremos muchos triples.
G: ¿Tratarás de dar un sello propio a la selección?
L: Debemos aprovechar el buen trabajo de los últimos tiempos y seguir construyendo a partir de ahí. Somos un equipo al que le cuesta anotar, sin una referencia clara para conseguir puntos. Se podría pensar que sin mucho talento, nos conviene un ritmo rápido para evitar sistemas posicionales, pero considero que desarrollar un estilo complejo de bloqueos puede beneficiarnos. Esta idea requiere mucho trabajo, pero los propios jugadores lo desean. En defensa, puedes tirar de banquillo porque todos son muy intensos.
G: Preeuropeo con 17 países aspirantes. Seis partidos. Letonia, Estonia y Macedonia. ¿Qué previsión se puede hacer?
L: Sobre el papel, el más fuerte es Letonia. Aunque Portugal les ganó en la sede de Sevilla en el pasado Europeo, debería ser primero de grupo. Estonia es una incógnita, la que menos conozco. Pero las referencias que me dan es que podemos plantarles cara. Espero partidos abiertos. Y en cuanto a Macedonia, sabemos que ganarles en su casa es muy complicado. Tienen un histórico de resultados como locales con veinte partidos invictos. Además, cuentan con varios nacionalizados, que añaden incertidumbre a sus convocatorias (Ryan Stack, Marc Jackson…), y gente experta como Ilievski. Es indudable que debemos amarrar los partidos en casa y arañar todo lo posible fuera. Hay que ser conscientes que la clasificación puede pasar por saber perder por pocos puntos un partido determinado en el que dejarte llevar podría ser fatal. Preveo un grupo muy competido y reñido.
G: ¿Cómo es vuestro calendario?
L: Comenzamos en casa ante Letonia y después jugamos los tres partidos fuera seguidos. Macedonia, Estonia y Letonia. Un periplo curioso. Extraño, pero es lo que hay. Para ser líderes va a haber que ganar muchos partidos y para ser uno de los tres mejores segundos de los cuatro grupos… también.
G: La selección se mereció todo tipo de elogios hace un año. Pero la situación del baloncesto portugués es muy complicada, con la Liga bajo mínimos, deportiva e institucionalmente.
L: La Liga parece que va a desaparecer y se va a hacer cargo la Federación de Baloncesto, que tiene mucho prestigio en el país. Cuidando de la buena salud de cada club, van a crear una serie A1 y una A2 con doce equipos en cada una.
G: ¿Qué es lo que más te ha sorprendido en este comienzo con Portugal?
L: El altísimo nivel de preparación y cualificación de los profesionales de la federación. El director técnico, mi asistente Rui Alves, el fisioterapeuta… son grandísimos profesionales. A diferencia de lo que pasa en España que cada uno busca su camino (yo, por ejemplo, soy graduado social), la mayoría de los técnicos en Portugal tienen un formación específica de su área de acción. Tienen una gran coherencia porque casi todos los profesionales del deporte han estudiado ciencias relacionadas al deporte. Y se nota a nivel de conocimientos técnicos. Además, me ha sorprendido el impresionante conocimiento y seguimiento de la NBA que hay en todo el país. Es asombroso
Recuerdos y paralelismos
G: Estamos a las puertas de unos Juegos Olímpicos. Tú, hace cuatro años, dejaste la selección pese a tener delante la cita más importante para un deportista. Hacer unos meses, Pepu Hernández también dejo el cargo. ¿Paralelismos?
L: No conozco las circunstancias internas de la salida de Pepu. Pero un caso es un despido y otro, una dimisión. No sé… pero si opino sobre lo que leo, también somos diferentes. La principal similitud ha sido la tremenda repercusión social y pública que tiene todo lo concerniente a ese puesto. Pero cada situación y cada caso es un mundo. Más que similitudes, encuentro más coincidencias.
G: ¿Te arrepientes de algo en tu proceso de salida de la selección española?
L: Sí. No puedo ser tan orgulloso y vanidoso como para decir que todo lo hice bien. No me arrepiento de haberme ido, sino de cómo me fui. Aunque pudo parecer que fue un calentón, fue una decisión meditada. Pero creo que no supe manejar mejor, dentro de la propia FEB, mis sensaciones. Explicar como me sentía, anticiparme. Tenía que haber sido más transparente en cuanto a que no me sentía valorado. Podía haber salido mejor, pero el tiempo cura las heridas. Pese a aquel borrón, creo que en la Federación me valoran.
G: ¿Qué imágenes asaltan primero tu memoria cuando recuerdas el Europeo de Suecia’03?
L: La semifinal contra Italia, me acuerdo muchas veces. Final del partido, la madurez que mostramos para reaccionar ante situaciones adversas, la reacción en la segunda parte, la personalidad de Calderón y Navarro… Creo que aquel campeonato fue el paso adelante definitivo de la generación del 80.
G: ¿Y la final?
L: No la he vuelto a ver entera otra vez. Pero te la podría contar jugada a jugada, la tengo grabada a fuego. Fue una desilusión grande. No creo en aquello de que las derrotas son necesarias para crecer y mejorar. Prefiero hacerlo ganando. Pero aquella final fue una experiencia de la que todos aprendimos.