Personaje
"Los tiempos duros no duran mucho tiempo. La gente dura sí"
Última actualización 27/01/2009@12:00:34 GMT+1
Grabadas a tinta y aguja en su bíceps derecho están, en japonés, las palabras que le decía su madre y que sirven para explicar la carrera de uno de los jugadores más valiosos y regulares de la ACB. Asselin, gente dura.
[Por Fernando MartínFotos: José L.G. Surrallés]
Acaba de cumplir 30, pero sólo el último año y medio lo ha pasado en la ACB. La trayectoria de Josh Asselin (Caro, 1978) le ha llevado a muchos países, categorías y equipos, pero no ha sido hasta casi la treintena cuando le ha llegado el reconocimiento en la mejor liga del mundo fuera de la NBA. «¿Que si estoy en el mejor momento de mi carrera? Creo que sí, pero intento seguir progresando. Cada día es una nueva oportunidad para mejorar y confío en poder hacerlo», explica el larguísimo pívot de 2.11, natural de Michigan.
En su debut en la ACB, la pasada temporada, terminó que como el quinto jugador en valoración (16.0 por partido) y el máximo taponador (2.1), siendo el referente interior de un Ricoh Manresa recién ascendido que –volviendo a desafiar la lógica– acabó la campaña a mitad de tabla. En la presente mejora sus medias (14.7 puntos y 4.9 rebotes) mientras su equipo va camino de romper moldes: a un pelo de la Copa y en el camino de poder aspirar a colarse en los play offs… si trasladan la fiereza del Nou Congost (balance 7-1) a sus desplazamientos (1-7). «Esto va de trabajo en equipo. No somos una o dos personas, sino doce jugadores importantes. La clave para seguir hacia arriba será que consigamos jugar con la misma mentalidad fuera de casa que en Manresa», diagnostica en inglés, aunque habla español con soltura.
Tras hacerle nada menos que seis mates –es el líder destacado de la ACB en esta faceta– al Bruesa en el último partido de la primera vuelta («Sólo intento poner la bola en la canasta, hacerlo fácil; no pienso en nada ni nadie»), Asselin y el Manresa cogen aire para la segunda mitad de la temporada. «Estamos jugando como un equipo, tan duro como podemos, y nos está yendo bien. Yo estoy teniendo muchas oportunidades simplemente porque mis compañeros me están sabiendo encontrar».
Dureza mental
«Ha sido un largo camino para mí. Estuve en la LEB muchos años y luego Manresa me dio una muy buena oportunidad. Ha sido una gran experiencia vivir y jugar aquí, ascender y llegar adonde estamos ahora», explica el jugador, que aterrizó por primera vez en España en 2002, al Rosalía de Castro santiagués, primer destino nacional también de Tom Wideman y Brad Oleson. «Cuando llegué a Galicia mi amigo y agente Emilio Durán me dijo que era una oportunidad interesante para mí, un sitio para ir mejorando año a año y poder llegar muy arriba». Y así fue, aunque nadie la he regalado nada.
Cáceres y Lobos en España, ligas de verano NBA, la NBDL, Venezuela, Puerto Rico, Francia (ProA y ProB)… y por fin Manresa, en la 06/07. Fue pieza fundamental en el ascenso junto a la mayoría de sus actuales compañeros, con los que tiene más que química. «Manresa es un gran sitio para jugar; el pabellón es muy ruidoso, la gente anima mucho, y eso me gusta». Y en la ACB ha demostrado que, a base trabajo y esfuerzo, todo es posible. «En mi vida he aprendido que siempre hay que luchar contra los pronósticos. Si trabajas duro puedes conseguir cosas que nadie esperaba», enuncia. Él, y también su equipo, son ejemplos de ello.
De Michigan al Bages
Asselin nació en una pequeña localidad del interior de Michigan, Caro. Próxima a Flint y no muy lejana de Lansing o Detroit, topónimos que por unos u otros protagonistas tienen mucho significado en basket. «De mi estado han salido muchos jugadores, sí. Yo tuve la oportunidad de jugar en la Universidad de Michigan, donde coincidí con Louis Bulock [y ‘Tractor’ Traylor, Maceo Baston, Jerrod Ward…]. Creo que la clave es estar en el momento adecuado, en el tiempo adecuado para agarrar la oportunidad de subir al siguiente nivel. Ha sido un camino largo, pero he disfrutado del viaje», expresa.
En los Wolverines –uno de los programas tradicionalmente más fuertes de la NCAA pero que desde las sanciones por el ‘affaire Ed Martin’ no levanta cabeza– pasó de ser un desconocido a un destacado pívot del poste bajo («el baloncesto es un deporte globalizado y ya no hay jugadores que sean sólo de un tipo, sólo de poste bajo… Tendrán que hacer de todo») con una gran ética de trabajo. Una carrera de menos a más, a base de tesón. Así lo explica el tatuaje del bíceps derecho –el que aparece en la portada–, homenaje a su madre, fallecida el mismo día que Asselin cumplía 18 años y que siempre ha sido su inspiración.
La pasada primavera firmaba su renovación con el Manresa hasta 2010, con lo que por lo menos estará en el Ricoh cuatro campañas. «El respeto que ha tenido Manresa por mí y por mi trabajo lo tengo que tener yo con ellos. Por eso renové dos años; ellos me dieron la oportunidad de llegar hasta aquí». Ya en la próxima temporada podría actuar como comunitario no seleccionable, pues está en trámites de adquirir la nacionalidad española, algo que multiplicará su valor de mercado. Él, de momento, sólo piensa en el rojo y el blanco, colores del equipo del Bages, los últimos mohicanos del basket «En Manresa no podemos marcarnos objetivos, ni a largo ni a corto plazo; sólo ir partido a partido y trabajo, trabajo, trabajo».