Editorial
La semana
por Paco Torres
Última actualización 03/02/2009@13:17:07 GMT+1
En pocas horas Sergio Scariolo será el nuevo seleccionador nacional español. No me cabe ninguna duda de que el viaje a Rusia de José Luis Sáez, presidente de la FEB, es un acto protocolario para formalizar el acuerdo a tres bandas entre la propia FEB, Sergio Scariolo, y los dirigentes del Khimki. Sólo un giro imprevisto a última hora podría dar al traste con una noticia que le venimos contando desde hace tres meses. Como quiera que en GIGANTES ya hemos hablado con los dos grandes protagonistas, como quiera que en su momento (ver número 1.207) los seis ex seleccionadores que precedieron a Scariolo expusieron sus ideas y todos le dieron la bendición, es el momento de dar la bienvenida al entrenador italiano, no a un baloncesto que ya conoce, el español, sino a un trabajo muy distinto al que está acostumbrado a llevar a cabo desde que comenzara a entrenar en su Brescia natal hace 29 años. Todo un bagaje aderezado de más éxitos que sinsabores, con cotas de altísimo nivel, ganando títulos, además de la Lega con el Scavolini, en los tres equipos españoles en los que ha entrenado –Tau, Real Madrid y Unicaja–; una carrera que ahora cambia de manera radical, primero al abandonar el baloncesto español de clubes y al tiempo atándose a él al hacerse cargo del equipo nacional.
Es estéril ahora el discutir sobre si es coherente o no compatibilizar el banquillo del Khimki hasta julio y el de la selección durante agosto y septiembre. Es posible, porque otros antes lo hicieron –Zeljko Obradovic, David Blatt, o cualquiera de los seleccionadores USA– pero sobre su conveniencia o no, no vamos a poder pronunciarnos hasta que no se dispute el Europeo de Polonia (del 7 al 20 de septiembre). Y vamos a ser claros: dependiendo de cómo le vaya a la selección, así opinaremos. Que le va bien (¡ojalá!), pues estas decisiones que Sáez y Palmi toman ahora las consideraremos un acierto; que no, pues habrá críticas. Ya saben el refrán de que todo es del color del cristal con que se mira. Lo que piense el Khimki si las cosas no funcionan como esperan y lo achacan a la dualidad de cargos, la verdad es que no nos afecta en exceso, aunque sí le afectará a Sergio, con lo que –por rebote– afectará al baloncesto español. Pero eso lo evaluaremos en la última semana de septiembre.
Ahora lo que corresponde es felicitar al nuevo seleccionador –¡¡felicidades, Sergio!!– y desearle a él, y al equipo español y sus dirigentes toda clase de éxitos de aquí a 2012, que es hasta cuando se extiende su contrato. Sus éxitos serán nuestra felicidad. Y es muy posible que seamos muy felices durante los próximos años –del mismo modo que lo hemos sido hasta ahora– porque Scariolo se va a encontrar con las mejores generaciones que se han dado nunca en España. La esplendorosa madurez de la que nació en 1980 –los juniors de oro– se ve generosamente apuntalada por los emergentes Rudy, Marc Gasol y Ricky Rubio. Todos y cada uno de los aficionados puede dar por buenas –con algún pequeño matiz, que tiene más que ver con los gustos personales que con otra cosa– las tres o cuatro últimas convocatorias, pero lo extraordinario para nuestro baloncesto es que cada día la lista de jugadores con méritos probados para ir a la selección se hace más extensa. En ese aspecto, Sergio Scariolo nadará en la abundancia.
Ahora estamos pendientes de si Pau Gasol estará o no en la cita de Polonia; él siempre ha dicho que quiere estar en la selección, pero que tiene que ir viendo año a año, y lo que tiene de bueno éste es que el Eurobasket se disputa en septiembre y Pau –que bien pudiera disputar otra vez la final de la NBA– habrá tenido tiempo de descansar y no será como el verano pasado que sólo tuvo unos días de descanso; las cosas se ven muy distintas después de haber recuperado energías. Como contrapunto –y a la espera de la decisión de Pau– podemos congratularnos de la cantidad de jugadores que están presentando partido tras partido su candidatura para entrar en el equipo español. Es de suponer que Scariolo estuviera muy atento al Madrid - Barça del miércoles. Pues vería que lo de Sergio Llull es de clamor y su actuación en el partido de la Euroliga fue la muestra perfecta de lo que está haciendo esta temporada; también Fran Vázquez está rindiendo a un nivel excepcional siempre por encima del aro y con un tiro lateral sin igual en el basket FIBA. Tendrá que contar también con el ahora lesionado Víctor Claver, con Carlos Cabezas, al que conoce tanto y que Aíto dejó fuera, con Víctor Sada, el mejor defensor ACB, con Saúl Blanco, cada día mejor jugador... Hay más, seguro. ¡Feliz trabajo, Sergio!