Operación
Teherán
Última actualización 17/02/2009@12:44:08 GMT+1
Olímpico en Atenas’04 y uno de los triplistas más afinados de la historia de la ACB. A sus 34 años, Óscar Yebra se ha embarcado en una apasionante aventura, personal y deportiva, al fichar por el Mahmad iraní.
Operación Teherán.[Por Nacho DoriaFotos: Archivo particular de Óscar Yebra]
En Irán, los fines de semana son los jueves y los viernes. Un ejemplo de la singularísima cultura de esta república islámica gobernada por unas estrictas leyes religiosas. Las feroces restricciones a las mujeres y en el ocio llaman poderosamente la atención a cualquier observador occidental. Pero el oscurantismo que rodea a Irán no ha sido obstáculo para que Óscar Yebra se animase a firmar las pasadas Navidades un contrato de seis meses con el Mahmad, vigente campeón iraní. Tras cumplir su decimocuarta temporada ACB (León, Gijón, Pamesa y, en dos etapas, Valladolid), este verano el alero leonés no recibió ninguna oferta interesante. «Fueron meses complicados. No tenía limitaciones u objeciones previas para ir a jugar dónde y en la competición que fuera, siempre que fuese una buena propuesta. Pero no surgió ninguna y no alcanzaba a comprender las razones. Gracias a mi buena relación con Esteban Albert y Nacho Rodilla estuve entrenando con el Llíria de EBA, al tiempo que comenzaba a pensar en la transición profesional, que tarde o temprano, tendré que hacer». Y entonces llegó la oferta del Mahmad, equipo patrocinado por una potente empresa alimentaria.
Su primera toma de contacto fue en un torneo internacional en Dubai en la última semana del 2008. Siete partidos en siete días consecutivos en el emirato árabe: 24.5 puntos de media e incluido en el quinteto ideal del torneo. Algunas informaciones señalaban que el alero español llegaba a prueba y competía con el serbio Nebojsa Bogavac por un puesto. Yebra nos lo desmiente. «Viajé ya con un contrato garantizado, pero ambas partes decidimos darnos cuatro días para comprobar in situ si todo estaba bien. Tras ese tiempo, se ejecutó el contrato. Para ellos fue un descubrimiento que un español pudiese rendir a ese nivel y no verse obligados a fichar a un americano. Conectamos muy bien porque el carácter iraní y español son muy parecidos. A raíz de mi llegada, están investigando más sobre la liga española».
Nochevieja... sin uvas
Yebra debutó en la liga iraní en Año Nuevo. «¿Nochevieja? Pues sin uvas: consistió en una videoconferencia con mi familia y a la una de la noche de aquí, las 22:30 de allí cuando iban a empezar a cenar, me fui a la cama ya que tenía partido al día siguiente. Bueno, me queda el consuelo que las fiestas grandes de Irán son del 21 al 27 de marzo y podré ir a España unos días». En los cinco partidos ligueros que jugó en enero, Óscar ha brillado: «aquí no hay servicio estadístico, pero ‘creo’ que llevaré unos 25 puntos, 6 rebotes y 3 robos por partido».
En la cancha demuestra su pedigrí, pero más interesante resulta como trata de integrarse fuera de ella lo máximo posible y empaparse de detalles de la cultura persa. Con limitaciones evidentes, pero no deja de tratar de conocer. «Cuando llegué, lo que más me sorprendió es la capacidad que tienen para entablar una relación contigo, para hacerte sentir bien. En vez de una gran ciudad impersonal, Teherán parece un pueblo en el que todos se conocen y tienen contacto. Es difícil que un baloncestista profesional viva la realidad con profundidad del lugar en el que está: protegido por su club, compañeros, con facilidades al alcance de pocos... Por ejemplo, yo soy un privilegiado con mis 512 kb. cuando lo habitual aquí son 128. Sí, puede ser que estemos en una burbuja aislada. Pero yo siempre he intentado no vivir así, integrarme. En Teherán procuro relacionarme con todo tipo de gente y, a ser posible, que no tengan que ver con el equipo. También me gusta visitar lugares que no se ofrecen al turismo. Por ejemplo, el base del equipo me llevó a su barrio, en el sur de la ciudad, a una celebración típica. Era una especie de Semana Santa nuestra, pero más oscura aún. ¡Impresionaba! Al poco de llegar, el entrenador Mostafa Hashemi, un ex jugador que es una leyenda del basket iraní, me invitó a un homenaje a un tío suyo que había fallecido cuando estábamos jugando en Dubai. Puede sonar extraño, pero no fue nada friki: me invita porque para ellos es un honor que un amigo o extranjero acuda. Decenas de familares, un buffet enorme y un hombre que recita y canta, un poco como un cantaor de flamenco. ¡Emocionante!».
Yebra disfruta de un ‘cicerone’ perfecto: Kianoosh. Es el utillero del equipo... y su chófer. «A los extranjeros no nos dejan conducir porque seguro que a la media hora tendríamos un accidente. En youtube se pueden ver escenas tremendas de las rotondas de Teherán, pero te aseguro que en directo es un acojone alucinante. Pero Kianoosh es genial, me está facilitando las cosas un montón: es un chaval joven de 26 años, con un hijo, que se conoce la ciudad al dedillo. De vez en cuando me llega con comida y me dice que su mujer ha cocinado para mí. ¡Son fantásticos!».
Tráfico de locos. Se da la circunstancia de que Óscar ocupa en el Mahmad el puesto que dejó Samad Bahrami, una de las grandes estrellas iraníes que esta temporada milita en el Pau Orthez francés. Su hermano Aidin, que jugaba en el Saba, falleció el 27 de diciembre en 2007 en un accidente de coche tras una cena. «Sí, fue un duro golpe. Cuando se conmemoró el primer año se celebró un all star y en el pabellón que compartimos los cuatro equipos de Teherán [en la liga participan trece conjuntos] había una foto enorme de él».
Baloncesto: ¿A Jakarta, vía Ammán?
Buena época para la lectura (está dando buena cuenta de dos libros: ‘Assassini’, intrigas eclesiásticas de Thomas Gifford, y ‘McMafia: el crimen sin fronteras’, un artículo periodístico novelado de Misha Glenny), pero Yebra también ha entablado buena amistad con un grupo de españoles: uno trabaja en Renault, otro en la empresa de cerámicas Keraven, el cónsul y gente del departamento comercial de la embajada. «Majetes todos. Nos vemos, cenamos, tomamos algo mientras charlamos de la patria. El ‘efecto Alfredo Landa’». Pero el alero leonés ha ido a Irán por el baloncesto y nos ayuda a desentrañar algunos aspectos de la competición por aquellos lares. «En febrero hacemos semanas con dobles jornadas ligueras (lunes y jueves) ya que la segunda vuelta se acelera para la WABA, que es un torneo de Oriente Medio que este año se juega en Ammán, Jordania, del 13 al 21 de marzo y que adjudica tres plazas para el campeonato Asiático de Clubes a celebrar en Jakarta, Indonesia, del 12 al 20 de mayo».
La conquista iraní por primera vez en su historia del Campeonato Asiático en la ciudad japonesa de Tokushima’07 (74-69 en la final ante El Líbano con 31 puntos y 10 rebotes del gigante Hamed Haddadi), la participación olímpica y el fichaje por los Memphis Grizzlies del pívot de 2.18 han fomentado el desarrollo e interés por el basket. Tres equipos (Hamad, Saba y Petrochimi) destacan tanto a nivel nacional como continental. «Nosotros hemos comenzado con algunos problemas porque nos faltaba un ‘center’. No se concretó la llegada de Andrew Betts, pero con la contratación de Priest Lauderdale [2.24, cerca de recalar en el Madrid en 2001] debemos ir para arriba. El Saba también ha fichado a un jugador experto como Jackson Vroman, que forma pareja extranjera con el nigeriano Varem. El Petrochimi tiene a un 2.10 [Vincent Jones] y a Tony Madison, que la temporada pasada fue campeón con Hamad. En la liga iraní hay bastantes jugadores serbios y africanos».
A los pies de las montañas
Felizmente instalado en su amplio piso de la elitista avenida Velenjak, a poco más de diez minutos de una estación de esquí con picos montañosos superiores a los tres mil metros, Yebra se amolda a un entorno que para muchos podría resultar intimidatorio. Reconoce que vive bien... pero también que sabe de casos de extranjeros a los que les han entrado en sus casas para clausurar sus blogs. Tiene marcado en rojo las fechas de abril en las que espera la visita de su familia («estar lejos de ellos es lo más duro de toda esta aventura, sin duda»), pero asumir el liderazgo de su equipo le mantiene en guardia.
No es la primera vez que Yebra emigra. Hace diez años, el leonés fichó por el Limoges 98-99 que dirigía Jacques Monclar y compartió vestuario con Weis, Dumas, Conceiçao, Nenad Markovic... «Lógicamente, no tiene mucho que ver. Pero en cierto modo hay alguna semejanza. Entonces, en los principios de la ‘ley Bosman’, muchos pensaban ‘¿pero dónde va éste?’. La temporada anterior ya habían ido a Francia Alfonso Reyes y Juan Aísa; Morales, Ferran, Peral, Lasa... probaron suerte en Grecia. Jugar al baloncesto en el extranjero era algo especial».
Habitualmente, las noticias que nos llegan de Irán provocan desasosiego: lapidaciones, restricciones, amenazas bélicas... Pero Óscar Yebra está comprobando en persona como las gentes de muy diversas latitudes y creencias tienen muchos puntos en común («¡la ensaladilla rusa es idéntica!»). Una provechosa lección que podrá contar a sus nietos... Operación Teherán.