Reportajes
All Star
Última actualización 24/02/2009@12:11:48 GMT+1
Así fue uno de los mejores ‘Desafíos de los Novatos’ que se recuerdan. Hubo partido, pero para eso hay que poner a dos españoles en tu equipo que quieran ganar sobre todas las cosas. Y los nuestros querían. Los astros que se midieron al gran Kevin Durant se llaman Rudy Fernández y Marc Gasol. Siempre competitivos.
Se acercaba la hora de la verdad y paseábamos nerviosos, pero repletos de orgullo, por la banda, junto a los banquillos. Queríamos ver lo más cerca posible a los nuestros, sentir la cancha con ellos y darnos cuenta de que el sueño iba a empezar. Marc Gasol, siempre sonriente, gritaba nuestro nombre mientras le devolvíamos un balón perdido. Rudy nos hacía un gesto cómplice, de ‘estoy preparado, vamos allá’. Y vaya si lo estaban, los dos. «Estos partidos se ganan con defensa. Hemos pecado un poco de novatos al final. Ha sido una experiencia divertida pero, si hay que dar alguna leche, pues se da para ganar. La gente agradece que nos tomemos en serio los partidos». El pequeño de los Gasol, que tuvo a su hermano muy pendiente en la primera fila, resaltaba, tras la ajustada derrota (122-116), ese espíritu que define a nuestra generación dorada: no hay rendición, ni miedo ante nadie. Una vez salen a la cancha lo hacen para competir, nada de paseos. Ni siquiera ante un número dos del draft llamado Durant que fue MVP del choque con 46 puntos, record absoluto de los All Stars.
Marc, la casta, Rudy, la chispa
«Cuando hemos estado Marc y yo en pista el equipo ha funcionado bien. La experiencia la recordaré siempre. Podremos decir que hemos jugado minutos en un partido en el que era difícil entrar por la calidad de la camada de rookies. Es muy meritorio. Tenemos que estar muy contentos». Como todos nosotros orgullosos, que hasta fueron titulares. Marc fue el primero de los dos en anotar, mediante un tiro libre (metió 7 de 8, para 15 puntos y 8 rebotes), pero cuando Rudy se enchufó, ya saben… Al descanso ganaban los novatos por 58-61 con ‘Air Mallorca’ como máximo anotador (11 tantos). Si Marc se pegaba en las zonas y cosía algún que otro traje (la jugada por línea de fondo ante Scola fue de manual), el escolta se dedicaba a los pases de fantasía, a los triples (metió 4, con 14 puntos en 22 minutos) y a asumir la responsabilidad en los momentos clave: lanzó el triple que debía poner a los novatos en el partido (los sophomores aprovecharon la estancia de los españoles en el banco para irse). Erró, pero la responsabilidad fue suya. Ni de Rose, ni de Beasley (29 puntos con 22 tiros), ni de Mayo (chupón hasta cabrear). Hacen falta dos ‘Golden Boys’ para convertir un bolo en un partido.
Kevin Durant, una máquina de matar
Desde donde quiera, cuando quiera. El joven líder de los Oklahoma City Thunder resolvió por su cuenta y riesgo un partido que los jugadores de segundo año estuvieron muy cerca de perder. Fueron siempre a remolque, hasta que tres triples consecutivos de Durant colocaron el electrónico en un 87-89 que anunciaba el retorno de los ‘mayores’. «Estoy muy satisfecho. Ha sido un choque muy competido, sobretodo durante toda la segunda mitad. Defendimos mejor y remontamos». Hay que ser humilde para hablar en plural, porque con sus históricos 46 tantos, 7 rebotes y 4 asistencias, poco o nada más pudo hacer el resto. Y hablamos tanto de sus rivales como de sus compañeros. ¿Dándole un metro?: triple. ¿Sobremarcado?: primer paso y mates bestial. El que hizo cruzando la línea de fondo fue de absoluta pantera negra. Felino, letal. Y todos en pie. Durant es una estrella que no viene, ya esta aquí. Cierto es que juega donde juega, pero no le pierdan la pista ni un segundo. Se estarían perdiendo un jugador de otra galaxia. Un MVP.