Editorial
La semana
Última actualización 24/02/2009@12:11:03 GMT+1
Tengo la sensación de que esta Copa va a tener muchas más repercusiones de las que podíamos pensar. Más que por perder, a alguno de los equipos que no alzaron el trofeo, la cita de Madrid le puede causar serios estragos por la manera en la que se comportaron en la derrota.
Hablemos primero del equipo baskonista, que está un paso por delante del resto de los equipos. Si talento tiene parecido a otros, en cuestión de músculo y de intensidad le saca unas cuantas zancadas a todos. Era el favorito, dudamos algo después de que el Madrid le remontara 18 puntos en 10 minutos tras ponerse en una zona tampoco extensamente agresiva ni bien ejecutada unos días antes de comenzar la Copa, pero en el Palacio de los Deportes se ha mostrado compacto, aguerrido y sabiendo qué hacer en cada momento para ganar el torneo. Ni siquiera la sabiduría de Aíto hizo tropezar a los de Ivanovic que ya tienen en sus vitrinas los dos únicos títulos que se han disputado: la oficiosa Supercopa que sirve de inicio a la temporada y la oficial Copa del Rey que supone un antes y un después en la trayectoria de los equipos y de las competiciones que aún faltan por disputarse. El Unicaja, pese a perder, sale reforzado tras una épica y emocionante final, así que hay que dar por bueno el tirón de orejas de Aíto.
Por orden de desaparición –y en este caso también de destrozo anímico– hay que hablar del Real Madrid. Llegó a la cita muy crecido tras haber salvado el pellejo en un filo de navaja que bien pudo haberle rebanado el cuello de no haber ganado al Barça en la Euroliga y al Tau en la Liga. Fueron victorias importantes, de las que dan moral. También ínfulas. Mala cosa no saber medir sus fuerzas. Ante el Barcelona se quedó en Madrid en pelotas: a día de hoy tiene cinco jugadores y medio útiles. Los que ya tenía la temporada pasada y un Raül que aún no está para estos trotes coperos; el resto, un erial de jugadores heridos, que no sé yo cómo van a hacer Plaza y sus jefes para recuperarlos. Los que se suponían que iban a ser los dos grandes refuerzos de la temporada –Hosley y Massey– son a estas alturas de la temporada dos almas en pena a los que yo creo que nadie les ha dicho qué se esperaba de ellos. De ser estrellitas en equipitos y en liguitas, a jugar en el equipo más laureado de Europa y que les ficha para volver a estar en las citas de la Euroliga con otros tres equipos. ¡Agua! Tampoco Tomas cuenta ya para Plaza; de Pepe –que se quería ir y que querían que se fuera– qué vamos a decir ya que no hayamos dicho; Hamilton, al que recuperan a marchas forzadas para después descartarle... No ha sido en la Copa cuando el Madrid que nos anunciaba su técnico ha aparecido. Pienso que, salvo milagro, no va a aparecer este año. De aquí salen a rastras.
El Barcelona es el otro gran damnificado de esta Copa, al que ni siquiera va a salvar haber ganado al Real Madrid. El Tau le trituró y su muy abierta 1-2-2 es la única zona que el Tau ha superado este año, Teletovic Dios mediante. Perder ante el Tau se puede perder. Lo malo es que lo haga de la manera en que lo hizo: el equipo con el mejor –o al menos el más renombrado– cuarteto interior de Europa capturando menos rebotes que un equipo en el que sólo jugaron dos pivots. La dependencia del juego exterior –sobre todo de Navarro, por supuesto– es tal, que cuando esa opción falla vemos que no hay segunda opción. Mala cosa si esto no lo soluciona Xavi Pascual de cara a la Liga y a la Euroliga.
El DKV se encontró con la cruda realidad: un equipo que juega como hace un año, pero sin los mimbres que entonces le sirvieron para ser campeón. Ricky más solo que la una, llevando a los suyos hasta el punto en el que todos deberían empezar a rendir, pero nada. Ante un extraordinario MMT Estudiantes el DKV se mostró muy limitado. ¿Se recuperará en la ACB ahora que ya no tiene compromisos europeos? Mucho van a tener que implicarse todos los jugadores para poder luchar por entrar en la próxima Euroliga. El Pamesa tampoco regresa a casa muy contento. Ni fu, ni fa. Cambios y más cambios para el mismo resultado. La misma receta que para la Penya, pero con más presión. Kalise estuvo y compitió y su peor su enemigo no estuvo en Madrid: fue el Murcia al ganar al Unicaja; Aíto les leyó la cartilla a los suyos y salieron como motos ante unos insuficientes canarios. El MMT Estudiantes es el otro equipo no damnificado de la Copa. Casimiro sale a hombros y si no está en la final fue por unos errores puntuales en la semifinal ante el Unicaja. Sobresaliente para ellos. Salen tan crecidos como el Tau y el Unicaja. Los demás, menguaron.