Trastienda copa del rey
Por Paco Torres
Fotos: Carlos Candel y Javier López
Última actualización 03/03/2009@12:53:59 GMT+1
Pocas veces la disputa de una Copa del Rey tuvo tantos focos de atención. Y eso que Madrid, que tiene sin duda el mejor marco en cuanto a cancha para su desarrollo, es una ciudad demasiado grande como para que la Copa sea el Acontecimiento –con mayúsculas– en que se transforma esta cita baloncestística en una más pequeña. Madrid es tan grande que hasta en un mismo día y una misma hora caben una mesa redonda en la que interviene Pepu Hernández organizada por la ACB con la colaboración de la AEEB y la presentación de Sergio Scariolo como seleccionador nacional por parte de la FEB. Palabras mayores. Nadie (de los interesados que sirven a cada sigla) dijo nada en voz alta pero la palabra ‘contraprogramación’ se oía en no pocos corrillos.
Pepu estuvo brillante y Sergio brilló. Pepu habló de la formación del jugador y Sergio del jugador formado. Pepu, que ganó medallas, habló sobre la educación del chaval que empieza y las relaciones con los compañeros, los entrenadores y los árbitros, y Sergio, sin eludir dar nombres propios de jugadores, habló de retos, pero fue reacio a hablar de medallas y mucho menos a relacionar triunfo o fracaso con ganar el oro en el próximo Eurobasket.
Epi, que acompañó a Pepu en la charla, ganó una medalla de plata en unos Juegos Olímpicos que hizo historia. El hijo de otro de los ponentes, Esteve Rubio, ganó hace unos meses otra del mismo metal en otra cita olímpica, 24 años después, con Aíto, el seleccionador puente entre Pepu y Sergio. También habló sobre educación y crecimiento del jugador Ramón García, jefe de cantera del Unicaja, que formó a jugadores que sacó partido vestidos de verde Sergio, a los que sacará vestidos de rojo en adelante, a los que saca y sacó partido con las dos camisetas Aíto y a los que sacó (sólo vestidos de rojo a pesar de que ‘fue’ entrenador verde, pero in mente) partido Pepu. Será el destino…
Como uno no tiene el don de la ubicuidad y atravesar Madrid no es fácil –creo que sólo lo logró Joan María Gavaldà, que tras un acto estuvo en otro (puerta de coche de su director deportivo Juan Pedro Rodríguez de por medio), pero para algo es el presidente de los dos entrenadores que hablaban el mismo día y a la misma hora en Madrid– sólo puede asistir al que se celebraba entre un partido y otro de la Minicopa. Vi el coloquio y algún partido al lado de Jarinn Akana, el técnico que ha trabajado el tiro con Ricky Rubio y antes lo hizo con Dirk Nowitzki, entre otros muchos, entrenador asistente en varias franquicias. Hablamos sobre los jugadores que veíamos y me preguntó quién podría ser el nuevo Ricky Rubio. Creo que era una pregunta con trampa porque él lo estaba viendo igual que yo: Agustí Sans, aunque en nada se parezcan uno y otro técnicamente. Yo lo entrené en El Collell y en la U14 estos dos últimos veranos. Jarinn quizá lo entrenará dentro de unos años… Otra pregunta con trampa de Jarinn: «¿Crees que Ricky Rubio está listo para ir a la NBA?» ¡Un momento! ¿Quién era allí el periodista? «¿Y tú, que crees? Tú conoces bien la NBA y también a Ricky». Jarinn es de origen hawaiano, pero parece gallego: Un jugador debe dar el salto a la NBA cuando esté en un momento caliente. Ricky pues, está abrasando. Será el destino…
Almuerzo ese viernes de Copa –en el que el Magariños anda revolucionado con tanto trajín de Minicopa, mesa redonda y antesala de los cuartos ante el DKV Joventut– con Jota Cuspinera, –que se desvinculó del MMT Estudiantes hace unas semanas– y Gaby Álvaro, entrenador del Estu cadete y compañero de quien esto escribe como ayudantes ambos de Josep Bordas en la selección U14 el pasado verano, y dos jugadores del Estu, Dani Arcau, de Monzón y Alberto Pérez, de Cuenca. Sólo reconocen a Jota como habitante del banquillo del Estu de ACB y aún así, de lejos y con corbata. Les explicamos Gaby y yo que ha sido ayudante de Pepu en la selección y también el seleccionador con la U16 el año en que España es campeona de Europa en Jaén después de que Ricky forzara la prórroga ante Rusia. Ojos como platos y oídos atentos en los jóvenes jugadores. Los adultos, también. Jota desgrana anécdotas de aquellos días y de cómo tras la cena les contaba un cuento que él conocía de un libro de origen oriental, que engarzaba con el decálogo de ‘El libro de la buena suerte’. En uno de ellos, el destino es el protagonista principal y fue el que les contó el día antes de la semifinal. Para la noche anterior a la final no le quedaban más y se sacó de la manga una frase que venía a decir algo así como que ‘la magia dura mientras dura el sueño’ y la unió al destino del equipo como grupo. Y entonces –en ese momento en el que ni el traer y llevar platos por parte de los camareros rompe el encanto– es cuando nos revela qué fue lo que Ricky le dijo, tras meter aquel triple milagroso, cuando fue a buscarle para dar las instrucciones de cara a la prórroga que tenían que disputar: «Tenías razón Jota, está escrito en el destino: vamos a ser oro». Y lo fueron.
Horas después ganó el equipo en el que no está ya Jota pero Ricky se transformó una vez más en un jugador de dimensiones épicas. Salí absolutamente convencido de que Jarinn tiene razón, y también de que el destino tiene una cita ineludible con Ricky en junio.