Personaje
"Cuando Rudy mató
ante Howard todos nos miramos asombrado"
Última actualización 17/03/2009@11:38:36 GMT+1
Pat Riley ya no está en la banda, Shaquille tampoco a su lado en la cancha, pero nadie podrá quitarle a Dwyane Wade su anillo y su MVP de las Finales del 2006. Aquello es historia viva, como lo es su juego. Con 27 años, y tras un calvario de lesiones, ‘Flash’ ha vuelto a la cumbre del baloncesto mundial. Oro de Pekín siendo el jugador más decisivo del conjunto USA y una temporada 2008/09 que vuelve a tener las siglas ‘MVP’ grabadas a fuego.
Hablamos con ‘La Pantera Negra’, el único jugador sobre la faz de la Tierra cuyo baloncesto es más espectacular que el de LeBron o Kobe. Más plástico, más bello e igual de letal. No todos los días te puedes sentar a charlar con el máximo anotador de la NBA (29.2 puntos por partido), el 9º en asistencias (7.4), 3º en robos (2.1) y 20º en ¡¡tapones!! (1.4)… siendo un escolta de 1.93 metros. Sus Heat, que sin él estarían últimos de la Liga, marchan 5º del Este. Compartamos vivencias con otro de los superhéroes de la mejor Liga del mundo.
Gigantes: Si empezamos con tu currículo no acabamos: MVP de las Finales del 2006, anillo, oro en los Juegos de Pekín, máximo anotador de la NBA en esta temporada… ¿Cómo se asimilan todos esos sueños cumplidos?
Wade: Bueno, me recuerdas todos esos logros cosechados o el reconocimiento de la gente… y ni siquiera me parece que estés hablando de mí. Yo también lo veo como si fuese un espectador, desde fuera. No es algo que se asimile así de sencillo. Parece que se habla de otra persona. Uno siempre ha soñado con jugar en la NBA y con hacerlo al más alto de los niveles. Por eso sólo puedo decir que lo que vivo es una bendición, pero también que quiero más, quiero mucho más. Y lo digo entusiasmado, como si fuese todavía un niño.
G: Aparte del obvio talento ¿Qué es esencial para llegar a ese nivel que te coloca en la cima?
W: Hace falta tener la confianza de que puedes ser uno de los mejores. Eso es imprescindible. No sólo decirlo, sino sentirlo. Ahora, con más experiencia, me doy cuenta de lo buen jugador que puedo llegar a ser y lo que significo para mis compañeros. También es importante que los demás te transmitan esa confianza, como hace la franquicia de Miami conmigo. Lo que no diré es que soy uno de los mejores del planeta, porque eso le corresponde analizarlo a otros, pero sí me siento como uno de ellos. Hay muchos jugadores de gran talento que nunca han creído lo suficiente en sí mismos.
G: Ese estatus se vio reflejado en el impacto que tuvo la presencia del ‘Redeem team’ en China este pasado verano ¿Hasta qué punto es importante y sorprendente el apoyo incondicional de aficionados que viven en la otra parte del globo?
W: La experiencia fue increíble. El ir a China y darte cuenta de que hay gente que nunca te ha visto en directo, pero que son verdaderos fans tuyos, es algo casi surrealista. El impacto que tienes en la gente alrededor del mundo por jugar al baloncesto es impresionante, me deja asombrado.
G: Allí en Pekín descubristeis también a nuestro novato Rudy Fernández ¿Qué opinión tienes de él?
W: Tras jugar contra él, todos los del equipo USA sabíamos que nos iba a dar problemas al entrar en la Liga. Tiene tres cosas increíbles: competitividad, capacidad atlética y lo bien que tira a canasta. Es un jugador muy completo… y peligroso.
G: El que no te crea le puede preguntar a Dwight Howard (gesto de ‘ya sabes de qué hablamos ¿no?’).
W: (Le cambia la cara y suelta una carcajada). Cuando le hizo el mate nos miramos todos de reojo y pusimos cara de ‘uffff, esto le va a costar caro a Dwight’. Porque, primero de todo, hay muy poca gente con la valentía de tratar así a Howard, y por supuesto, mucha menos gente capaz de llevarlo a cabo con éxito. Hasta entonces sólo Kobe lo había logrado en la NBA, y fue también brutal. Pero Fernández superó a Dwight con aquél mate, del todo.
G: Ya que hablamos de mates, tú tienes unos cientos increíbles en tus años NBA ¿Con cuál te quedas?
W: Mi mejor mate fue uno que le hice en la cara a mi nuevo compañero, Jermaine O’Neal, en los play offs de mi año de novato… Así que le doy las gracias públicamente por aquella jugada (risas).
G: Un traspaso, el de Jermaine, muy comentado porque supone un cambio total de estilo en los Heat: de la velocidad y polivalencia de Shawn Marion al juego posicional de O’Neal.
W: Lo primero que he de decir es que Shawn Marion fue siempre un gran profesional para nuestro equipo, jugando lesionado y dándolo siempre todo. Podíamos correr más y nos aportaba un estilo diferente, haciendo muchas cosas en la cancha a pesar de tener que soportar siempre los continuos rumores de traspaso. Es alguien especial y si estamos ahora en la quinta plaza del Este es en gran parte gracias a él. Jermaine nos ayuda en ambas zonas y además es un veterano con experiencia, algo muy necesario en nuestro equipo. La clave de aquí al final de la temporada es cómo va a evolucionar nuestra química juntos en la cancha, pero yo ya he jugado con un gran pívot dominante como Shaquille O’Neal y sé lo que debo hacer al respecto.
G: Aun así no estáis entre los favoritos al título, entre los principales candidatos ¿Estás satisfecho con el camino que han tomado los Heat? ¿Estáis en el buen camino?
W: Sí, soy consciente de que tuve la suerte de llegar a un equipo de la NBA que pudo ser competitivo en muy poco tiempo, ganando el anillo pronto. Y sé que eso no siempre es así. Estoy satisfecho ahora con el camino que lleva la franquicia. Pasamos por un proceso de reconstrucción, pero a la vez somos capaces de marchar quintos en el Este, algo que nos ayudará de cara al futuro para seguir mejorando.
G: ¿Cuál es el objetivo más inmediato?
W: Lograr la mejor posición posible de cara a los play offs, sin duda. Si todo va perfecto, la clave sería lograr la ventaja de campo en la primera ronda y construir a partir de ahí. Igual de importante es jugar un baloncesto cada vez mejor, porque eso es imprescindible para lograr cualquier meta. Cada partido avanzar, no dar pasos atrás.
G: Individualmente, sin embargo, sí aspiras a lo máximo. Eres firme candidato al MVP, pero tanto Kobe como LeBron juegan en equipos con records superiores. ¿Qué opinas del momento por el que pasan ambos?
W: Disfruto viendo jugar a Kobe y a LeBron más que a nadie. Los jugadores no dejamos de ser fans del baloncesto porque lo estemos jugando y, por ejemplo, yo me quedo atónito ante lo que hizo Kobe en el Madison, esos 61 puntos… con James luego intentando igualar la gesta. Son cosas que te mantienen enfrente del televisor, partidos que no te puedes perder. Son impresionantes. Ambos representan el mejor basket que se puede ver. Yo pagaría por verles jugar, y también a Dwight Howard o incluso a los jóvenes como Beasley, Durant, Derrick Rose. Hay mucho talento que disfrutar.
G: Ya que hablamos de los astros de la Liga, me gustaría preguntarte por vuestra relación con los árbitros ¿Qué opinión tienes tú de ellos? Igual que ellos os respetan más como estrellas que sois, ¿respetas más tú a unos que a otros?
W: Mira, yo particularmente respeto mucho a los árbitros dialogantes, a aquellos que te encuentras cinco o cuatro partidos después de haber protagonizado una jugada polémica y que la comentan contigo tras haberla revisado. Los que son capaces de decirte ‘oye, me equivoqué’ o ‘¿viste la repetición? Al final estaba en lo cierto’. No puedes hacer nada sobre la decisión final, pero eso hace que la relación sea mucho mejor, que podamos hablar las cosas como profesionales que están dentro de una misma liga, de un mismo deporte. Le da una normalidad a la competición que es muy importante. De todas formas creo que les harían un favor si no cambiasen las reglas cada año, porque al final ni ellos ni nosotros sabemos cómo interpretar ciertas jugadas.
G: Te diré que en el basket FIBA pasa un poco lo mismo… Cambiando de tema, los jugadores que vienen de Europa dan siempre mucha importancia a la formación en sus clubes profesionales de origen. Háblanos de cómo siente un profesional USA su pasión por la Universidad en la que se formó.
W: Yo fui a Marquette y siempre será parte de mí. Siempre apoyaré a la universidad y estará en mi corazón, como hacen el resto de jugadores de la NBA. Es algo que siempre te acompaña. Los compañeros hablamos continuamente de ello en el vestuario, sobre todo cuando se enfrentan nuestras universidades. Vivimos la rivalidad a tope y somos verdaderos fans. Es algo que está en todos nosotros. Inolvidable.
G: Y la última, una curiosidad. Se hablaba mucho anteriormente del ‘trash talking’ en la NBA, de los duelos verbales entre Bird y Cooper, entre Jordan y Barkley ¿Quién es el jefe ahora en la materia?
W: (Sonriendo) Bueno, Gary Payton se ha marchado, que era de calle el mejor y el peor en ese arte. Ahora mismo el que más le da a la lengua durante un partido es Kevin Garnett, pero es distinto a los demás porque habla mucho consigo mismo en voz alta, no directamente al rival. Diría que no estamos ante una Liga con mucho ‘tras talking’, al menos ahora mismo no.
G: Suerte y gracias por tu tiempo.
W: A vosotros.