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Última actualización 31/03/2009@18:03:13 GMT+1
Llegados a este punto, la inmensa mayoría de los rookies sufren la exigencias de una temporada tan dura y con tantos partidos. El bajón en su rendimiento no es igual para todos y sólo los mejores salen airosos de esta prueba.

[Por Antonio Gil
Fotos: Getty Images]
Cada temporada muchos ojos están puestos en la evolución, producción y crecimiento de los jugadores más notorios de la correspondiente camada de rookies de ese año. Una vez que comienza la campaña, las sorpresas y las decepciones se suceden, pudiendo incluso darse ambas en un mismo jugador dependiendo de cada momento. Sin embargo hay un factor determinante en el primer año de cada jugador en la NBA, que no es otro que el conocido como ‘Rookie Wall’.

A medida que se van sucediendo los partidos, los novatos van acumulando a una sobrecarga de minutos que, pasados los 60 encuentros de regular season, puede convertirse en un muro infranqueable. Más de uno choca inevitablemente con las exigencias de la Liga y su aportación al equipo disminuye cuantiosamente, viéndose reflejada en un descenso de anotación, un aumento de pérdidas de balón y un menor porcentaje de acierto principalmente. Éste es el punto que separa a los que serán grandes estrellas de la NBA de los que se quedaran con el calificativo de ‘buen jugador’ para el resto de su carrera deportiva.

Derrick Rose: el ejemplo a seguir
Esta temporada, el único novato que está rindiendo a un grandísimo nivel desde el primer día y que, aún hoy, no ha bajado su ritmo de producción es Derrick Rose. El base de los Chicago Bulls ha demostrado desde su debut que cuando la franquicia de la ‘Windy City’ confió en él para llevar las riendas de un equipo en proceso de crecimiento no se equivocaron.

El entrenador Vinny del Negro comentó a principios de 2009 que, ya por aquel entonces, no había duda alguna de que Derrick Rose sería el Rookie del Año, y que todo lo que no fuese así sería una enorme decepción. Cualquiera que haya seguido las evoluciones del novato a lo largo de este curso baloncestístico no puede hacer más que confirmar las palabras del coach de los Bulls. Rose se ha ganado ya un puesto de honor en la NBA y que llegue a status de las grandes estrellas de la Liga, tales como Kobe, LeBron y compañía, es sólo cuestión de tiempo. Estamos ante un All Star en potencia y un claro ejemplo del camino por el que va el baloncesto del Siglo XXI: jugadores polivalentes, atléticos y capaces de todo en la cancha. La duda de si debería haber sido él o Michael Beasley el número uno del pasado draft quedó más que resuelta al comenzar la temporada. Tanto por juego como por números y actitud (dentro y fuera de la cancha), Rose es sinónimo de acierto seguro.

¿Quién dijo ‘Rookie Wall’?
Al margen de Derrick Rose, sólo algunos de los novatos con más renombre de la Liga y sobre los que más miradas había puestas desde un inicio han salido airosos de su encontronazo con el ‘Rookie Wall’. Russell Westbrook, Marc Gasol o Brook Lopez son algunos de los nombres más destacados de esa lista de jugadores inmunes a la dureza de la NBA.

El base de los Oklahoma City Thunder, Russell Westbrook, ha sido una de las mayores sorpresas de la última y prometedora camada de rookies. Cuando su nombre apareció en el número cuatro del draft de 2008 muchos se llevaron las manos a la cabeza y se comenzó a hablar de él como el jugador más sobrevalorado de su promoción. Sin embargo, Westbrook se ha encargado de callar bocas y hacer rectificar a muchos a base de un buen juego que le ha llevado a competir por el galardón de Rookie of the Year con Derrick Rose. Por lo pronto, la pasada semana el thunder encabezaba el ranking de novatos elaborado por la ESPN y a juzgar por la forma en la que el jugador respondió durante la baja de Kevin Durant, echándose el equipo a sus espaldas, se convierte en el único aspirante capaz de desbancar a Rose.

Al punto de pugnar por ser el mejor novato del año no llega Marc Gasol, pero lo que está claro es que su primera temporada está siendo para enmarcar. El pívot de los Grizzlies no ha sufrido ningún tipo de bajón a lo largo de esta campaña y sus números son los más regulares de su equipo. Marc ha roto constantemente con la dinámica perdedora de su equipo y su actitud luchadora y ganadora es la mejor cara de unos ‘oseznos’ que no aspiran a nada y se han resignado al amargo sabor de la derrota.

Algo parecido, aunque en un equipo mucho menos acostumbrado a perder, es lo que le sucede a Brook Lopez. El pívot de los New Jersey Nets se ha desmarcado en lo que va de regular season como uno de los centers más fiables e intimidatorios de la NBA. Aquella imagen del jugador esperando a ser elegido en el draft (fue número 10) entre gestos de aburrimiento, lamento y hasta lágrimas, ha quedado en mera anécdota tras verle jugar. Comenzó la temporada a un buen nivel y, a medida que se sucedían los partidos, Lopez sólo hizo que seguir creciendo para tomarse el ‘Rookie Wall’ como un pequeño escalón que, lejos de suponerle una traba, le ha valido para darse el último impulso antes de que acabe la campaña.

La cara opuesta
Pero no todo iba a ser un camino de rosas en el devenir de la promoción de rookies de 2008 y varios jugadores han ido a menos en el último mes de competición. El caso más significativo es el de un Michael Beasley que antes de demostrar prácticamente nada en la NBA declaró que podría ser perfectamente Rookie del Año, MVP y máximo anotador de la Liga... para posteriormente dar con sus huesos en el banquillo de los Miami Heat. La actitud pasota, egoísta y altanera de Beasley en la cancha siempre ha sido su mayor lastre y ahora le ha convertido en todo un número dos del draft que sale desde el banquillo, por detrás de toda una ‘superestrella’ (modo ironía activado) como Udonis Haslem.

Otro jugador que iba para mejor novato de esta temporada y que ha sufrido un cuantioso bajón es O.J. Mayo. El escolta de los Memphis Grizzlies continúa con su pugna particular con Rudy Gay por ser el líder de su equipo, pero en el último mes ha bajado su producción y sus porcentajes de tiro de una forma escandalosa. Mayo podría ser el mejor ejemplo de lo que supone el ‘Rookie Wall’ para un jugador de primer año. A pesar de lo atlético de su físico y la madurez mental que ha demostrado y con la que ha sorprendido a muchos este año, el chico ha empezado a notar el cansancio de una temporada demasiado larga. Sin duda será una estrella de la NBA, pero de momento su primer año en la Liga lo va a terminar un poco cuesta arriba, trepando por superar el dichoso muro que se les pone delante cada año a los rookies que aspiran a algo como profesionales.
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