Entrevistas
Ferran López
Última actualización 19/05/2009@11:54:09 GMT+1
El base con más pundonor de la ACB (Barcelona, 1971) anunció hace casi tres semanas que no iba a continuar jugando en la temporada 09/10. No cambiará mucho de aires, porque permanecerá en el mismo club, el Alta Gestión Fuenlabrada.
[Por Carlos VelascoFotos: Javier López]
Se nota en el rostro de Ferran que esta campaña ha sido dura a pesar de que su preparador físico (Miguel Clemente) le diseñó como acostumbra un buen plan de entrenamiento para el verano. Fantástica temporada en lo deportivo, pero dura en lo personal. ¿Por qué? Porque sus piernas no han respondido tan bien como en la campaña pasada con Luis Casimiro. El ritmo frenético que ha impuesto acertadamente Luis Guil ha afectado negativamente a uno de los directores de juego más relevantes de los últimos 20 años. Tras 19 temporadas en activo, va a colgar las botas en cuanto se termine su contrato con el Alta Gestión Fuenlabrada. ¿Qué hará después? Está previsto que ocupe el cargo de director deportivo en el club madrileño.
Gigantes: Decisión dura.
López: Sí. Lo que más ha influido para no seguir es el nivel físico de la ACB. Para la edad que tengo estoy bien, pero ya no aguanto entrenar mañana y tarde. Llega una edad en la que el físico nos avisa. Voy a cumplir 38 y me podría pasar algo parecido a lo de Bennett, por ejemplo, que se retiró al comenzar la temporada. Respeto su decisión porque ha sido muy buen profesional, pero yo opino que si empiezas una cosa hay que terminarla. Además, la temporada del equipo ha sido muy buena y eso me ha ayudado para tomar la decisión.
G: ¿Cuándo lo tuviste claro?
L: Quería ver cómo iba la temporada. Me ha costado entrenar algunos días porque venía cansado. Con Luis Guil hemos llevado un plan muy exigente, con un juego más directo. De todas formas, quería terminar aquí. No iba a jugar en otro equipo más. Por otra parte, no quería quitar protagonismo al equipo. Cuando comuniqué la decisión al presidente fue hace un mes y medio.
G: 19 campañas son muchas. Cientos de compañeros...
L: Me quedaría con muchos, pero sobre todo destacaría a Solana, Guardia y Paraíso. En el Fuenlabrada formamos un núcleo muy importante para conseguir los objetivos del club. Estuvimos muy implicados y juntar a estos jugadores es muy difícil.
G: Creo que eres el último rockero, el último base puro de los 90 que se retira.
L: Es así. Desde las retiradas de Nacho Azofra, Nacho Rodríguez y Gonzalo Martínez ya no quedan bases como en los 90. Hemos aguantado porque sabíamos de qué iba el baloncesto. Si no hubiese cambiado tanto este deporte, habríamos seguido más tiempo. El baloncesto va por un lado y mi físico por otro. Aun así, jugar 19 temporadas a este nivel está muy bien.
G: Muchas temporadas pero pocos títulos por desgracia.
L: Me habría gustado jugar en un grande. Gané una Copa del Rey y una Recopa con el Tau, y después, jugué dos finales más en la Copa del Rey. Creo que mi fuerte carácter me jugó una mala pasada y si hubiese estado más callado en algunos momentos me habría fichado un grande porque deportivamente me lo merecí en mis primeras temporadas en Fuenlabrada. El rumor que corrió por España consistió en que yo era difícil de llevar y creo que tengo parte de culpa. También considero que ese rumor ha influido a veces más que lo que hice en la cancha. Por ejemplo, Perasovic siempre tuvo un carácter fuerte pero era una estrella y a mí me pusieron una etiqueta. Con los años he ido madurando y he sido más fácil de llevar.
G: Resulta curioso que siendo un base no hayas destacado en los tiros libres.
L: Muchas veces me lo he preguntado. Cuando era joven metía un 85%. Creo que desde que ha habido estadísticas oficiales me lo he pensado más. Un 71% no es un buen porcentaje para un base. Pienso que influye más la concentración y con los años he ido tirando menos. A veces es un poco irreal porque depende de la situación y he sido más efectivo al final de los partidos.
G: Ahora necesito brevedad: los momentos más dulces, los más duros y quién ha estado siempre a tu lado.
L: Los más dulces fueron el debut con la selección española, mis tres ascensos con Bilbao y con Fuenlabrada, y los títulos y finales que he disputado. Los más duros, la rotura de quinto metatarsiano del pie por la que no puede ir al Mundial Junior, los descensos y el primer año que me tuve que ir del Fuenlabrada. Por último, mis padres, mis hermanos y mi novia, en los últimos ocho años, siempre han estado ahí cuando les necesitaba.
Nueva responsabilidad
G: Estoy hablando con el nuevo director deportivo del club. ¿Están claras ya tus funciones?
L: No lo tengo claro. Tuve una primera charla con el presidente y el gerente. He querido terminar bien la liga y luego me sentaré con ellos. Les he dicho que no sería bueno que tomase mucha parte en el equipo de la temporada que viene. Si me quieren consultar, daré alguna opinión, pero creo que vendría mejor preguntar al entrenador. Ahora mismo no controlo el mercado de jugadores y deberé centrarme en detectar buenos jugadores para el futuro.
G: En menudo momento entras como director deportivo... El Alta Gestión Fuenlabrada va a cambiar muchísimo.
L: Posiblemente la plantilla se desmantelará, pero habrá que afrontar el milagro de todos los años. De todas formas, el club intentará que se fiche lo menos posible para mantener la base. Lo que se oye por ahí es que no será fácil. Tenemos que saber qué jugadores se pueden adaptar porque siempre se ha dicho que los que vengan deben tener implicación.
G: ¿No te ves como entrenador?
L: Todo el mundo me dijo que podría ser un buen entrenador, pero dirigir 10 jugadores es complicado porque lo primero que quieres como jugador es jugar y eso te puede hacer la vida un poco difícil. Además, quería estabilizar mi vida en algún sitio. Si eres entrenador puedes estar un año aquí y luego allá. Con este cargo podría tener estabilidad y no dependeré tanto de los resultados como si fuera entrenador.