Torneo junior de la Euroliga
Última actualización 19/05/2009@11:54:03 GMT+1
Tras una prolongada recesión el país donde el baloncesto es religión empieza a imaginar un futuro esplendoroso. Dejan Musli y Nenad Miljenovic, campeones del Torneo junior de la Euroliga con el FMP, son sus siguientes valores seguros.
[Por Fernando MartínFotos: Carlos Candel]
Dusan Ivkovic no se perdió detalle del Torneo Junior de la Euroliga en Berlín y debió quedar complacido con lo que vio. El seleccionador serbio, para muchos la única personalidad que podía solucionar rápidamente la grave crisis de su basket, observó a un FMP –el Zeleznik de toda la vida– devastador, mostrando todos sus jóvenes jugadores una seguridad y un carácter que asusta. Pero sobre todo vio a dos talentos de los que te hacen contener la respiración cuando cogen el balón porque sabes que algo especial puede pasar. A uno, Dejan Musli, ya se le esperaba. A pesar de sus 18 años y cuatro meses ya nos parece un viejo conocido; fue MVP en la F4 de Madrid hace un año, medalla de bronce con Serbia en el Europeo cadete de Linares’06 y oro en el de Grecia’07, ganando en una ajustada final a la selección española que dirigía Jota Cuspinera. La robustez de sus 2.13, su coordinación y solidez le hacen imparable en la categoría junior; sus medias de 21.8 puntos, 14.3 rebotes, 2.0 tapones y 32.0 de valoración son una gran prueba de ello. Con él su selección aspira a lo más alto en el Europeo U18 de Metz. Hasta ahí, lo esperado.
La gran sorpresa fue un base cadete con los 16 recién cumplidos (el 8 de abril) que es pura magia: Nenad Miljenovic. Posee un descaro innato y una maravillosa manera de entender un partido de baloncesto como un libro por escribir, como una improvisación constante en vez de una aplicación machacona del pick and roll. Fue elegido el mejor ‘uno’ del torneo, estuvo a punto de firmar un triple-doble en la final (17 puntos, 10 asistencias y 8 rebotes en 28 minutos) y dibujó algunas jugadas de esas que (afortundamente) se niegan a abandonar la memoria. Una humilde opinión de quien esto firma, nadie me había impresionado tanto a esta edad, por las inmensas posibilidades que tiene ante él y por demostrarlo ante jugadores mucho mayores, excepto Ricky.
El ‘Ginóbili serbio’
Ese llamativo apodo es el que le han colocado a Miljenovic –seleccionado para el último Jordan Classic internacional– algunos en su país, y tanto su estatura (1.94), virtudes físicas e influencia en todos los aspectos del juego encajan en el molde del ‘Manu’; pero tiempo al tiempo. La precocidad siempre ejerce una sensación de asombro que puede provocar cierta indulgencia en las lagunas de un jugador, pero en este caso sus puntos fuertes superan en gran número a sus aspectos a mejorar. Sin duda le ha ganado mucho tiempo al resto de su generación y está destinado a ser una estrella. No sólo tiene en la cabeza el siguiente pase antes de recibir el balón sino que cuando penetra esconde sus intenciones hasta la última décima de segundo: ir al aro, doblar o asistir al pívot debajo de la canasta. Todos los caminos le parecen posibles. Ha enseñado un tiro de media distancia correcto (no es un gran tirador de distancia) y una irreprochable decisión en el rebote (3.5 de media). No se limita y eso ya sabemos que es una virtud a perseguir.
El impacto del pequeño gran hombre no merma el de su compañero Dejan Musli, que mantiene un crecimiento progresivo en su juego. El pívot nacido en Prizren (Kosovo) en 1991 tiene en su comportamiento en la pista algo de Tim Duncan. Haga un mate estratosférico, un pase de canasta de espaldas al aro (puede hacerlo) o cámino su reacción es exactamente la misma. Mirada al parquet y regreso al campo de defensa sin darse mayor importancia o aire de superioridad. Su mentalidad en ese aspecto es elogiable, pues deriva en una regularidad envidiable en alguien de su estatura y capacidades. Serbia tiene un futuro blindado en el juego interior si metemos a Musli en el mismo saco de los Macvan, Raduljica o Marjianovic. Es difícil que todos lleguen donde se les anticipa, pero el potencial es tremendo.
Eclipse serbio
El FMP y sus dos diamantes eclipsaron al resto de participantes, incluso a un impresionante Lietuvos Rytas que parece un ejército de clones con mucho talento. Su pívot Jonas Valanciunas (2.11), campeón y MVP del último Europeo cadete, perdió claramente en su duelo con Musli (un año y medio mayor), pero se confirma como un jugador a seguir. Entró en el quinteto ideal junto a su compañero Mantas Kadzevicius, escolta de 1.93 con un arsenal ofensivo tremendo. Gratas impresiones de Bakary Konate, ‘cinco’ malí del Gran Canaria –muy del gusto de Salva Maldonado– que aún no ha cumplido los 16, pero desde sus aún delgadísimos 205 centímetros dibuja un futuro muy interesante. Por su parte, el Unicaja se quedó a un paso de la final al cruzarse con el FMP en su grupo, pero el trabajo del equipo andaluz está ahí: Lima, Freire, Lorenzo, Sabonis…