Última actualización 10/06/2009@07:39:17 GMT+1
Será una larga cuenta atrás de cinco años con tres Europeos, otro Mundial y unos Juegos Olímpicos entre medias. Un camino lleno de alicientes hacia otra cita trascendente para el baloncesto español.
[Por Fernando MartínFotos: Emilio Cobos/FEB]
El nº 38 de GIGANTES, en julio de 1986, se abría con una significativa afirmación: «será muy difícil que podamos asistir a otra edición [del Mundobasket] en nuestro país». Y era cierto, pues el trayecto que ha tenido que recorrer la FEB hasta su elección como organizadora del Campeonato del Mundo ha sido tremendamente prolijo. «Nuestro éxito ha consistido, una vez más, en el trabajo en equipo. Todo ha sumado, todo ha sido importante para ganarnos la confianza del mundo del baloncesto. A partir de ahora queremos que lo siga siendo para empezar a preparar lo que nos hemos marcado como gran objetivo y como gran compromiso: organizar el mejor Mundial de la historia, un Mundial de todos y para todos», explicaba José Luis Sáez en una carta abierta publicada días después de llevar a buen puerto su decidida apuesta.
Aunque en Ginebra Italia superó a España en la primera votación, en la definitiva, con la candidatura china eliminada –cuyas relaciones con la FEB siempre han sido excelentes y eso influyó decisivamente en el trasvase de votos–, el resultado fue otro; ajustado, pero suficiente. Y justo. Tiempo habrá para desgranar las claves de una cita ilusionante también en el aspecto económico, pero lo más apremiante es prolongar el extraordinario momento del baloncesto español, para lo cual es clave el trabajo y la confianza en los jugadores jóvenes que tendrán que suceder, tarde o temprano, a la inigualable generación del 80.
Modelando el futuro
El trabajo que ha llevado poner en marcha la candidatura mundialista y conseguir la elección precede al de hacer el proyecto realidad. La parte más visible serán los pabellones perfilados sobre el papel que en los próximos años se levantarán en las sedes designadas. En Las Palmas se frotan ya las manos con la construcción de un nuevo hogar para el baloncesto –de 10.000 espectadores– en una isla donde este deporte se vive con intensidad inusitada. Dirigentes y políticos confían en la inyección que supone este proyecto en tiempos de crisis y en rentabilizar la inversión organizando la Copa del Rey ACB en dos años consecutivos, como afirmó recientemente el presidente del Cabildo.
En Sevilla las reacciones también fueron similares, dado que la concesión del Mundial conlleva la erección de un nuevo palacio multiusos de 15.000 asientos que aún no tiene una ubicación definitiva pero que estará completado hacia 2012. En Granada, por su parte, saben ya que podrán sacar mayor provecho a la remodelación del Palacio Municipal, que elevará su aforo hasta los 12.000 espectadores con vistas también a la Universiada de 2015. Además se prevé la construcción del Valdebebas Arena –nuevo pabellón del Real Madrid para 18.000 espectadores–, un proyecto ligado a Madrid 2016. La quinta sede –Barcelona también podría incorporarse al Mundial–, Bilbao, no necesitará ni construcciones ni remodelaciones, pues su Bizkaia Arena ya es suficientemente espectacular. Las estructuras estarán a la altura, sin duda; ¿y el relevo generacional?
Sucedió hace 23 años…
Tan sólo unos meses después del nacimiento de esta revista, España organizaba el Mundobasket’86 en un momento dulce para este deporte; a todos los niveles. Una selección competitiva, que había cosechado sus mejores resultados históricos en los años anteriores, contra decenas de estrellas tremendamente carismáticas: Sabonis, Tarakanov, Petrovic, Dalipagic, Gallis, Giannakis, Marzorati, Riva, Oscar, Berkowitz, Campana, Milanesio… Leyendas por doquier. El oro se lo llevó una maravillosa selección americana entrenada por el hall of famer Lute Olson y en la que formaban David Robinson, Mugsy Bogues, Kenny Smith, Sean Elliot o Steve Kerr. Y muchos más nombres conocidos –como el actual entrenador de Calde en Toronto, Jay Triano– que ya hace tiempo entregaron el testigo –el australiano Andrew Gaze fue el último de aquellos jugadores en firmar su rendición en 2005–. La selección española acabó quinta. En 2014 habrá que mirar más alto.