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Hemeroteca :: Edición del 30/06/2009 | Salir de la hemeroteca
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Última actualización 30/06/2009@11:44:26 GMT+1
Por Paco Torres

No debe ser fácil para un chico tomar una decisión que vaya a ser capital de cara a su futuro con apenas 18 años. Es cierto que la mayoría de los jóvenes es a esa edad cuando deciden qué carrera universitaria van a cursar o qué profesión u oficio van a elegir para ganarse la vida. Ricky Rubio está en esa misma situación, pero con una serie de connotaciones que hacen que esa decisión sea especialmente crucial. Es cierto que muchos jóvenes quisieran estar en esa privilegiada situación, pero tener que decidir si paga o no cuatro millones de euros que no tiene a cuenta de lo que suceda en los próximos quince años, que es lo que puede durar su carrera deportiva, no sería fácil para ninguno de ellos. Una equivocación al elegir una carrera puede ser más o menos reconducible al cabo de unos meses; equivocarse ahora puede determinar muchas cosas en el futuro de Ricky.

Entender lo que pasó en la madrugada del jueves al viernes en el Madison de Nueva York no es fácil. Los vericuetos empresariales y económicos que se mueven en esa noche en torno a los jóvenes y altos jugadores de baloncesto se escapa a mi visión deportiva del asunto. Imagino que la cláusula que ata a Ricky al Joventut ha tenido mucho que ver en los extraños movimientos que en esa noche se produjeron. Mucho se escribió y se dijo en su momento del interés de los Sacramento Kings por Ricky Rubio; se llegó a decir que si los californianos hubieran sido agraciados con ser los primeros en elegir, el número uno del draft habría sido el base de El Masnou. ¿Qué pasó para que teniendo posibilidades de elegirle en el cuarto lugar no lo hicieran? Lo que todos nos temíamos era que fuera a caer en las garras (con perdón por el chiste fácil) de los Grizzlies y tuviera que pasar por lo mismo que Pau y Marc Gasol. Cuando éstos eligieron al pívot Hashem Thabeet (ojo, Marc) todos respiramos tranquilos. Ricky podía ser elegido por Oklahoma (segunda mejor opción para Ricky según su agente Dan Fegan y también los analistas) o por Sacramento (sin duda la opción más deseada por todos). Pero resulta que uno y otro eligieron a otros jugadores. Fue Minnesota Timberwolves los que eligieron al base español en el número 5. Equipo con escaso glamour por mucho que en Minneapolis nacieran los Lakers.

Pero lo más precupante para Ricky es que el dinero que tiene garantizado (poco más de 3 millones de euros por dos temporadas) no le da para abonar la cláusula –al margen de lo que en su momento determinen los jueces– que asciende a 4 millones de euros. Lo más extraño de la noche ocurriría cinco minutos más tarde: los Wolves elegían en el número 6 (el 5 lo tenían por un intercambio con Washington) a ¡otro base!: Jonny Flynn. Esta extraña decisión sólo se entiende por: o que van a traspasar a alguno de los dos, o que tienen asumido que Ricky seguirá en Europa por ahora.

Pero si Ricky Rubio está ahora en una encrucijada, no lo está menos el Joventut. Ya lo he escrito otras veces en este mismo espacio: el club de Badalona necesita el dinero de la cláusula de Ricky para poder equilibrar su economía, así que el quinto puesto obtenido por su jugador tampoco debió caer muy bien en la directiva verdinegra. Jordi Villacampa manifestó en su momento que entre Ricky y el dinero preferían a Ricky. Brindis al sol, me temo. Una vez que el jugador demandó al club para tratar de llegar a un acuerdo sobre la cantidad a pagar, el presidente ya varió su discurso: no sería entendible que un jugador que ha tomado esa decisión volviera a vestir la camiseta del club al que demanda. Me parece que es una opinión que no comparten los miles de aficionados badaloneses. Ricky, por su parte, ha manifestado –antes y ahora– que desea seguir jugando en el club de toda su vida.

¿Qué puede pasar en realidad? Vuelvo a decir lo mismo que escribí hace dos semanas (ver GIGANTES número 1.233): el Real Madrid de Florentino, Maceiras y Messina va a intentar que Ricky vista de blanco al menos durante las dos próximas temporadas. Para ello negociarán con el Joventut –Papadopoulos y Oleson podrían ser utilizados como moneda de cambio; el equipo verdinegro también espera llamadas de otros clubes poderosos– de cara a que Ricky sea el bastión sobre sobre el que se asiente el nuevo proyecto madridista. Si las cosas no se arreglan con la Penya, ésta u otra salida habrán de buscar ambas partes. Y es de suponer que si rompe amarras con el Joventut, a Ricky le apetezca mucho conquistar Europa antes de hacerlo con la NBA.
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