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Hemeroteca :: 30/06/2009
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Reportajes

‘Maestro Zen’

Última actualización 30/06/2009@11:49:28 GMT+1
El número 10 define lo mejor de lo mejor. El registro más alto. Un 10 es la mejor nota que puedes sacar en el instituto, una chica 10 es una mujer de portada, un ‘business 10’ es en el que ambas partes ganan dinero a espuertas… Y tener 10 anillos de la NBA es un logro legendario. Nunca conseguido antes, hasta que llegó Phil Jackson.
[Por David Carro
Fotos: Getty Images]
Qué se puede escribir del ‘Maestro Zen’ a estas alturas? Convertido en el entrenador de baloncesto más laureado de todos los tiempos, con 10 anillos de campeón en la mejor Liga del mundo, nada ni nadie puede compararse al gran Phil Jackson, el técnico que hizo del triángulo ofensivo un arte, de la meditación una necesidad y de la psicología un instrumento deportivo de primer nivel. Todos sabemos de los libros que regala a los jugadores (con mensaje subliminal incluido), de las sesiones de concentración Zen, de la inclusión de clips de películas en mitad de las sesiones de vídeo o de su inclinación por no pedir tiempos muertos en situaciones límite. Trucos de megacrack.

Más allá del bien y el mal
«Le quitamos las gafas, le pusimos la cabeza hacia atrás y le lanzamos el champagne encima porque para nosotros ser el equipo que le dio el 10º campeonato es muy especial». Definición de Kobe Bryant sobre cómo quiso meter en mitad de la melé del vestuario a su mítico entrenador de 63 años. Un tipo tímido de la conservadora Montana que se convirtió en un icono liberal como joven baloncestista de los Knicks de Red Holzman (su mentor), con los que también ganó el anillo de campeón. De ahí, pasando por la dura CBA (1983), llegó a los Bulls de Jordan (1990) como asistente… Y de ahí al cielo, a la cima de las montañas del deporte. Gurú e intelectual con más de 12 millones de dólares al año. Todo por saber conjuntar como nadie a 12 egos en utópica armonía, buscando el mismo fin en común. Con el no menos legendario Red Auerbach (9 títulos con sus Celtics) superado, no quedan metas en el horizonte. «Me voy a fumar un puro esta noche en memoria de Red. Era un gran tipo. Esto es surrealista. Siempre he pensando que un técnico tiene que empujar a su equipo, motivarlo, pero les dije a los chicos que debían automotivarse. No estoy en un momento de mi vida en el que pueda hacer lo que hacía 15 años atrás. Esto es por ellos». Orgulloso, pero humilde al mismo tiempo. La imagen del equilibrio.

La armonía lo es todo
«Haber ganado 10 campeonatos es algo remarcable, no hay duda. Ver cómo transcurrían todos esos partidos, esos campeonatos de distintas formas, en casa, en la carretera, jugadores que se entregan al juego de equipo… Es una experiencia a destacar. Siempre lo he dicho: lo importante es el viaje. Ver cómo los jugadores crecen y se convierten en una unidad». Sí, siempre ha sido su credo. El que une a las individualidades en un grupo de hombres que se mueven y se conectan de forma armoniosa, sin que ningún entrenador deba interrumpirles. Almas unidas que se superan y se sobreponen solas a las adversidades. «Tiene todo el crédito del mundo por lo que ha hecho. No sólo es un gran entrenador sino una gran persona. Es un placer y un honor jugar para él, me encanta. Espero que no me entrene sólo un año más, sino todo lo que pueda», explicaba Pau Gasol tras ser pieza clave en la conquista del 10º anillo de su ‘coach’. «La confianza que tiene en su equipo excede la de cualquier otro entrenador que haya tenido nunca. En el sentido de que deja a los jugadores ser eso, jugadores. Les deja hacer jugadas y decidir», resume alguien que ha ganado con él cuatro campeonatos, como es Derek Fisher. «Es muy, muy listo... Y su método es sorprendente. Siempre está al mando, es genuino», añade otro que se ha engarzado tres anillos a su lado, el francotirador Steve Kerr. Venerado… Y con un año más de contrato ¿el número 11? Su agente, Todd Musburger, explica que dejarlo no está en la agenda todavía. «Hemos tenido muchas discusiones sobre lo que hará y no se quiere marchar». Tras haber domado a Jordan, a Rodman, a Shaq y a Kobe. Tras tener que soportar temporadas completas sentado en su alzada silla (para que su cadera y rodillas operadas no sufran tanto), podría coger de la mano a la ex chica Playboy y su actual jefa, además de pareja, Jeanie Buss (hija del dueño de los Lakers) para dejarnos huérfanos de una leyenda viva del deporte. Pero parece que aún le queda hambre. Una vez le dijo a Jordan que, si había una razón por la que el mejor jugador de todos los tiempos no podía retirarse, era porque poseía un don divino del que no debía privar a la humanidad. Quizás se haya aplicado el cuento porque él, en lo suyo, es también el mejor.
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