Por Nacho Doria
Jugones y comprometidosDejando al margen el pequeño suspense de cuatro días desde el anuncio de la convocatoria por parte del seleccionador Scariolo, Pau Gasol dio su sí para disputar el Eurobasket de Polonia. Cuestiones de marketing, publicidad y agenda, provocaron que la estrella de los Lakers demorase un poco más su esperada confirmación. Scariolo anunció la lista el lunes; en Alicante Pau compareció por primera vez el jueves sin despejar definitivamente la incógnita… y el viernes se hizo oficial. Todos contentos. Con dos medallas de platas y una de bronce en sus Europeos anteriores, Pau tiene una deuda pendiente. La misma que todo el basket español. El oro continental. «Hay que aprovechar las oportunidades, no malgastar ninguna. Y sentirte afortunado por la posición en la que estás y aprovechar el momento» declaraba a LaSexta, en una clara demostración de que el anillo de campeón ha acentuado aún más su bendita voracidad competitiva.
En esa misma entrevista, Gasol reconocía que durante la temporada pensó que este verano debería descansar por el cansancio acumulado. Afortunadamente, las circunstancias fueron variando y le han hecho cambiar de parecer. Pero durante la campaña hubo momentos en que su presencia en canchas polacas parecía muy improbable, vinculándose además su decisión con la de su buen amigo Navarro, que arrastraba problemas físicos. La pregunta es ¿qué hubiera pasado sin la letal pareja disponible? Scariolo responde con su convocatoria: Saúl Blanco y Guillem Rubio hubieran tomado la alternativa. El relevo está listo, pero afortunadamente el bloque que nos ha instalado en los altares baloncestísticos sigue hambriento y en plena forma. El 25 de este mes de julio se cumplirán diez años de la final del Mundial Junior de Lisboa. La mitad de la primera selección de Scariolo está formada por aquellos chavales (Gasol, Navarro, Reyes, Cabezas, Berni y Raúl) que con su descaro y desparpajo cambiaron el destino y las miras de nuestro baloncesto. Jugones y comprometidos.
Y de una pregunta hipotética a una muy real. Si como reconoce el propio seleccionador, Fran Vázquez tenía sitio seguro en su doce, ¿quién hubiera salido en su lugar? Los méritos deportivos del pívot gallego a lo largo de toda la temporada han sido incuestionables y su presencia hubiera sido un refuerzo de primer orden. Pero esas extrañas ‘cuestiones personales’ que primero le alejaron del actual subcampeón de la NBA (Orlando Magic) y ahora de un ilusionante Eurobasket dejan abiertas muchos interrogantes. Pero volvamos al anterior: ¿Fran por…?
Se me ocurre dos opciones: Berni Rodríguez o Jorge Garbajosa (desde mi más sincero reconocimiento, os pido disculpas). En ambos casos, la explicación va ligada al puesto que más quebraderos de cabeza provoca al nuevo seleccionador, el de alero alero. La retirada de la selección Carlos Jiménez tras la final olímpica con una hoja de servicio intachable supone un importante contratiempo. De hecho, una de las primeras decisiones que tomó Scariolo cuando se hizo oficial su nombramiento fue llamar al retirado capitán y pedirle sin éxito que reconsiderase su postura. La baja de este trabajador incansable y generoso va mucho más allá de estadísticas o sistemas. Tras once veranos ejemplares liderando en silencio y con trabajo una transición formidable, llega el Año I sin Carlos…
Con el sí de Fran, hubieran habido dos opciones: mantener el tradicional cuarteto interior (el azulgrana junto a Reyes y los hermanos Gasol) o apostar por Garbajosa como ‘tres’ puro (‘cortando’ a Berni). Mumbrú y Claver tienen difícil acabar con el recuerdo del 10 de la Roja de los últimos tiempos, pero cuentan con sus bazas: el catalán acabó la temporada a gran nivel, recuperando su mejor versión de espaldas al aro y el valenciano reforzado por su alta elección en el draft (nº 22). Suerte a ambos.
Raúl y Carlos, juntos al Khimki. Los bases de aquellos imberbes buscadores de oro (legendario reportaje previo al Mundial de Lisboa’99 de Raúl Colorado y Emilio Cobos -¡‘Mil’, felicidades-) jugarán a las órdenes de Scariolo el Eurobasket… y toda la temporada 09-10. Ambos jugadores han tenido unas frías despedidas de sus respectivos equipos, llevadas a cabo con sordina y entre velados reproches. Pero son apuestas seguras y pueden formar una de las parejas de bases más brillantes de la próxima Euroliga. Scariolo sabe bien lo que se lleva a Moscú: potencia y determinación del malagueño, para muchos, el secreto español mejor guardado; creación de juego y soberbia lectura de este catalán de clase infinita. Jugones comprometidos.