Draft
Última actualización 07/07/2009@11:42:38 GMT+1
Estaba elegante como pocos en la ceremonia. Hecho un pincel, como dictan la clase y el buen gusto. Los momentos históricos hay que vivirlos así. Cuando David Stern llegó al estrado y anunció su nombre en la quinta elección de la ceremonia, con destino a Minnesota, Ricky esbozó su sonrisa mágica y tranquila. Un paso más hacia la leyenda, la que escribirá él mismo de su puño y letra.
[Por David CarroFotos: Getty Images]
Este chico de aún 18 años da los pasos hacia una gloriosa carrera deportiva como el que va por su casa, en pantuflas, a ponerse el Cola-Cao. Allí, en la famosa sala del Madison Square Garden llamada ‘Green Room’, donde comienzan los sueños de los elegidos para liderar el baloncesto mundial, Ricky se levantó para abrazar a su madre, Tona, a su padre, Esteve, a su hermano Marc y a su poderoso agente Dan Fegan. Tocaba subir al podio, ya con la gorra de los Wolves, para estrechar la mano del súper ‘boss’ Stern, que le dio la cariñosa bienvenida al olimpo. La NBA empezó a poner vídeos de Pete Maravich y del propio Ricky. La comparación eterna. Todas las maravillas del niño del Masnou, una detrás de otra, todos esos pases, esas bandejas, esos robos… Y el recordatorio de que debe mejorar su tiro exterior. Segundos más tarde, al ser preguntado sobre sus sensaciones y a quién se compararía, respondía «ahora ya sé lo que es el draft. Soy Ricky y no quiero ser nadie más. Me gusta mucho Steve Nash, pero es demasiado para mí». Sereno, seguro y humilde. Brillante, o lo que es lo mismo, Ricky Rubio. «Lo hemos pasado genial, es una experiencia que se vive una vez en la vida», resumía Esteve. Sí, único.
¿Y ahora?
Lo eligió Minnesota y tras él, con el número 6 del draft, la misma franquicia escogió al también base Jonny Flynn (1.79 metros), de Syracuse. ¿Dos directores de juego elegidos por el mismo equipo? El nuevo General Manager de los Wolves, David Kahn, jugaba sus cartas y aseguraba que «no hemos seleccionado a Ricky para traspasarle». Sin embargo, GIGANTES supo dos horas antes del draft que los Wolves eran muy conscientes de que el base español contemplaría seriamente quedarse en Europa de ser elegido por ellos. Ricky lo confirmaba después: «no descarto volver a España, el equipo me ha dicho que me esperaría. Ya veremos si vengo el año que viene. No hablé con ellos, así que no tengo la necesidad de venir. Los Wolves no son una mala idea, pero ahora el trabajo es de los agentes. Es sorprendente que escojan a otro base, pero vamos a ver qué quieren ellos y qué ocurre». Pues ocurre que, al elegir Sacramento a Tyreke Evans con el número 4 (la opción de ir a Oklahoma City, que escogió al escolta James Harden con el número 3, tampoco era vista con muy buenos ojos), las opciones de Ricky siguen más abiertas que nunca.
Europa, New York… U otro
Todos aquellos que siguen las páginas NBA de esta revista conocen bien el término ‘firmar y traspasar’, opción contractual que se realiza muy a menudo en la mejor Liga del mundo para cuadrar canjes. Firmas contrato, te aseguras el salario… Y se añade una cláusula que obliga inmediatamente a quien te contrata a traspasarte a un equipo determinado ya de antemano. Hace falta el consentimiento de los dos equipos, del jugador y del agente. Bien, resulta que el impulsor o inventor, como quieran, de esta posibilidad es precisamente Fegan, agente de Ricky. Por eso decíamos antes que Kahn está jugando sus cartas. Tiene a Rubio, sabe que sus Wolves no le enamoran y que puede quedarse en Europa si quiere. ¿Alguien ha oído la palabra traspaso? Evidentemente, Minnesota no lo declarará a los cuatro vientos. Tienen que hacer ver que quieren a Ricky a toda costa, para que les ofrezcan lo máximo a cambio. Una operación así acabaría con Ricky estampando su firma por los Wolves (12.7 millones por 4 años, uno de ellos opcional del club) y siendo enviado, por ejemplo, a New York a cambio de David Lee y Nate Robinson. Repetimos, es sólo un ejemplo, pero tampoco uno escogido al azar.
Todo previsto
Los Clippers escogieron a su número uno, Blake Griffin (que parece un robot hecho por los Marines) y Memphis al interminable pívot tanzano Hasheem Thabeet con el número dos (ojo porque eso, sobre el papel, manda a Marc Gasol al banquillo). Era evidente: Ricky y Fegan descartaron la opción Grizzlies de antemano porque la franquicia es lo más parecido a un agujero negro. El tema de los Thunder ya lo hemos comentado, aunque los motivos eran diferentes. A partir de ahí las quinielas eran varias y salió la combinación más conservadora. El equipo con la ventaja de poseer dos elecciones seguidas (por lo tanto, el que menos tenía que perder ante el riesgo de elegir a Ricky y que éste se quedara en Europa) se hizo con nuestro astro. La experiencia mereció, con mucho, toda la ansiedad. Rubio y su familia disfrutaron del draft NBA, el baloncesto español hizo historia de nuevo con la 5ª plaza lograda… Y la leyenda de este chico sin límites continúa.