Personaje
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La piedra filosofal
Última actualización 07/07/2009@11:43:54 GMT+1
Con el fichaje de Pete Mickeal el campeón de la ACB cubre su único punto flaco y prepara un equipo de impresión para la próxima temporada. El alero de Rock Island, uno de los más determinantes a este lado del charco, continúa así su ambicioso plan de crecer cada año.
[Por Fernando MartínFotos: Javier López]
El Barça no se ha permitido dormir en la gloria del título liguero ni una semana y ya ha atado a uno de los cinco mejores aleros que juegan en Europa para las próximas dos temporadas. La primera y fundamental piedra del nuevo camino. Pete Mickeal (Rock Island, 1978), cabal y ambicioso, es el refuerzo estelar de una plantilla que ya este año parecía difícilmente mejorable. Con ‘MVPete’, en cambio, el salto es evidente. La principal razón –aparte de unas innegables cualidades– son sus ganas de progresar. «La gran motivación que tengo es que mi carrera vaya siempre hacia arriba. Otros jugadores ganan un título, un MVP, y dicen: ‘ya tengo suficiente’. Mi objetivo es seguir ganando más y más. Ése es mi reto ahora mismo, seguir ganando con otro equipo distinto. Lo probé en el Tau, ahora quiero hacer lo mismo en el Barça», nos dice. «Estoy deseando ponerme esa camiseta azulgrana con el 33», explica antes de volver a Illinois para tomarse unas vacaciones. Retornará como uno de los nuevos referentes del rutilante campeón de la ACB, que siente haber encontrado su piedra filosofal para dar el paso que les ha faltado esta campaña: transmutar historia en leyenda.
Futuro en azulgrana
«Sé que voy a estar en una gran ciudad y que tendré más oportunidades para ganar títulos. Con la plantilla que ya tiene el Barça todo es posible», afirma Mickeal, al que el equipo de Joan Creus ambicionaba desde hace mucho. No es de extrañar. Y el jugador no tardó mucho en decidirse, por muchos motivos. Desde un pragmático «me encanta el agua», hasta el más competitivo: «les miras y ves jugadores que hacen de todo: tiran, defienden, rebotean… Ésta era una gran oportunidad para ser parte de algo especial. Todo jugador quiere ir al Barcelona; que ellos me pretendieran significa mucho. Espero demostrarles quién soy», anuncia.
«Yo he probado en mis carnes la transición del Barça del año pasado, al que ganamos en la final, y el de éste. Es un progreso evidente y quería formar parte de ello». Una nueva ciudad para una carrera que le ha llevado a todos los rincones de éste y otros continentes; diez equipos diferentes desde que salió de la Universidad de Cincinnati. Material para un libro de viajes: «‘My european expeditions’ lo llamaría. De todas las ciudades en que he vivido Atenas es mi preferida; espero que Barcelona pueda superarla. Estoy deseando asumir el reto del Barça. Me iré a mi casa a descansar y volveré con más fuerzas». ¿Y mejor jugador? ¿Es eso posible? «Es posible ser mejor, claro que sí». Tras ganar la Copa del Rey nos aseguraba que seguiría mejorando año a año hasta que se retirase… ¡a los 40! Y lo dice tan serio que no te queda otra que creerle.
La gran rivalidad
«La Euroliga es uno de mis objetivos», avisa. Con la clara intención de continuar el bloque campeón –las mayores incógnitas son las opciones NBA de Andersen e Ilyasova–, el Barça se asegura seguir entre la crema de Europa. «Hay mucho talento. Es un equipo que ha llegado a la Final a Cuatro y ganado la ACB; espero repetirlo. Eso sería muy grande. Está bien tener esas expectativas, ponerse objetivos muy, muy altos, porque eso te hace intentarlo con más fuerza».
Otro que elevará el listón, previsiblemente, será el nuevo Real Madrid de Ettore Messina. «Volverá la gran rivalidad entre Barça y Real, y me siento orgulloso de formar parte de ella. Todos los grandes quieren jugar para Messina; estoy seguro de que fichará muy bien. Y además el Tau y Unicaja estarán ahí arriba, seguro», opina.
Señala que no tiene muchas referencias de su nuevo entrenador; hay una razón de peso. «No quiero saber nada todavía. Quiero llegar el primer día de entrenamiento y conocerle en persona; no te puedes fiar de lo que se dice de un entrenador. A mí me dijeron muchas cosas sobre Dusko que luego al trabajar con él comprobé que no eran verdad. Es un motivador, un gran preparador defensivo y le respeto mucho».
Pasando página
Vitoria ha sido la primera ciudad en la que Pete Mickeal ha permanecido dos años consecutivos desde su etapa en Cincinnati, marcándole profundamente. «La gente y los aficionados son geniales. En dos años nunca tuve un problema y eso es algo que deseas siempre que juegas fuera de tu país», afirma. El colofón a su etapa alavesa no ha sido el mejor, perdiendo el título en una final a la que no llegaron en la mejor situación. «Nosotros éramos el mejor equipo desde el inicio de temporada hasta que se disputó la Copa del Rey; éramos mejores. Pero el Barça evolucionó más, han tenido motivación para mejorar y ganar. A nosotros nos costaba mover las piernas, no podíamos jugar tan rápido como solíamos… Pero no hay excusas: fueron mejores».
En ese periodo de tiempo en Vitoria, además de ganar cuatro títulos, Mickeal ha disputado todas las finales en juego a excepción de la última F4. Un gran bagaje que llevarse, también en lo personal. «Me quedo con los títulos, con Tiago, mi jugador preferido de todo el mundo, con Pablo, mi base favorito… Son los dos mejores compañeros que he tenido en mi vida. Gente muy profesional, con personalidad, mentalmente muy duros, y eso es muy necesario para jugar con Dusko». Tampoco se olvida de Alfredo Salazar, el hombre que le llevó al Tau. «Fue el que creyó en mí; me ha ayudado mucho. Algunas veces la gente que no ves es la que mantiene el equipo unido. Se le tiene que reconocer lo que ha hecho por el Tau».
Y ahora le toca pasar página. «He disfrutado mucho jugando allí, pero a veces en tu carrera tienes que hacer cambiar. Me llevo muy buenos recuerdos. Espero que cuando regrese a Vitoria con el Barça me den un buen recibimiento. No hay motivos para que no sea así». Razón tiene.
Vuelta al hogar
Al atendernos Mickeal esperaba con anhelo su regreso a Rock Island, ciudad del estado de Illinois fronteriza con Iowa, y que, pese a su topónimo, más que una isla es una península determinada por dos ríos. Allí lleva cinco años organizando un campus de baloncesto gratuito para unos chavales que le adoran. «En mi ciudad hay muchos chicos en las calles. Me dicen muchas veces que soy su modelo. A todo el mundo le gusta ser reconocido en su casa». Este verano será especial: le van a entregar la llave de la ciudad. «Siento que es mi mayor logro, más grande que ser MVP de una final ACB; ésta es mi vida, mi familia, el respeto… Yo soy sólo un jugador de baloncesto y si puedo cambiar cosas, si puedo, no sé, mantener a un chaval, a un sólo chaval, fuera de las calles, servirle de inspiración, eso es lo más grande». La transmutación de la estrella en mito.