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Hemeroteca :: 21/07/2009
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Reportajes

Ribas y Ndong

Última actualización 21/07/2009@11:50:06 GMT+1
Tau y Barcelona quieren hacerse con los servicios de Ribas y Ndong, dos jugadores muy valorados en la ACB. DKV Joventut y Unicaja se resisten a perderlos y en los próximos días intentarán igualar las ofertas en el derecho de tanteo.
[Por Miguel Panadés
Fotos: Carlos Candel y Javier López]
Los derechos de tanteo son una fórmula tanto para proteger a los clubes de origen como para que los jugadores consigan mejorar sus contratos. Diecinueve jugadores y diez clubes están implicados en estos momentos en esta fórmula que mantendrá en vilo a entrenadores, representantes y los propios interesados durante los próximos días.

El Barcelona suspira por Ndong como recambio natural de Daniel Santiago –algo que ya hizo Scariolo en Unicaja hace tres temporadas– y ha lanzado una oferta muy apetecible para el jugador y difícil de igualar por un Unicaja que, sin embargo, se resiste a perderlo. Y es que Ndong se convierte en ese ‘cinco’ de alto valor con capacidad para intimidar en la zona, con piernas para correr la pista, con mano para anotar desde corta y media distancia. Un jugador que encaja perfectamente con las necesidades de un Barcelona que quiere seguir manteniendo un juego interior potente que le garantice luchar por todo en Europa. Perdido definitivamente Ilyasova y convencido de seguir Andersen, el actual campeón de la ACB cerró el domingo la incorporación de un ‘cuatro’ extracomunitario sonando: Terence Morris, ex Maccabi y CSKA, un jugador acostumbrado por tanto a jugar en grandes equipos de Europa.

El pívot senegalés es, junto a Pau Ribas, una de las estrellas de ese grupo de 19 jugadores expuestos al derecho de tanteo y que por lo tanto no son dueños de su futuro si su club de origen se empeña en igualar las ofertas del club interesado. Ribas eligió Tau cuando en la mesa también tenía la oferta del Real Madrid convencido que en conjunto de Ivanovic tenía más posibilidades de tener un papel importante que el que podía depararle el equipo blanco.

Los jugadores tienen que elegir un destino y tanto Ribas como Ndong han elegido aceptar las ofertas de Vitoria y Barcelona. En el caso del base-escolta catalán, el DKV Joventut apura sus opciones de retenerlo en espera de la resolución del caso Rubio. Si ingresa la importante compensación de la cláusula de Ricky, Villacampa igualará la oferta del Tau pudiendo así retener a Ribas. Por si acaso el Joventut, adelantándose a un Lucentum que no estuvo atento a devolver el contrato del jugador, se ha hecho con los servicios de Valters, un hombre que reúne características similares tanto a Rubio como a Ribas.

Por su parte, el Unicaja se encuentra en una situación delicada llegando a mediados de julio con tan sólo cuatro fichas senior y con la duda de si podrán o no hacer frente a la suculenta oferta azulgrana por su pívot referente.

Pau Ribas, nueva (posible) fuga verdinegra
El DKV Joventut se ha acostumbrado a ver como sus jugadores vuelan hacia nuevos destinos. Son muchos lo que, después de aprender baloncesto en la fábrica verdinegra, cambian la camiseta y entregan su talento a otros clubes, a otras aficiones. La próxima fuga puede ser Pau Ribas, otro producto de esa fructífera escuela badalonesa. Siguiendo los pasos de Vidal –el actual capitán del Tau también se formó en el Joventut–, emprende rumbo a Vitoria aunque en momento de redactar este reportaje el DKV Joventut dudaba de hacer uso del derecho de tanteo.

En Badalona duele especialmente la casi segura marcha de Pau Ribas. Y duele porque este joven jugador, que dio sus primeros pasos con un balón en las manos en la escuela de baloncesto del Joventut con apenas cinco años de edad, parecía tener el perfil adecuado para seguir muchos años vistiendo la camiseta de la Penya. Porque Pau no es una estrella, al menos por el momento, al nivel de Rudy Fernández, Alex Mumbrú, Raül López o Ricky Rubio y se mantiene en un nivel medio-alto que parecía convertirlo en una especie protegida ante los grandes. Pero no. Los grandes –Real Madrid y Tau– pusieron sus ojos en el escolta catalán, un jugador con calidad atlética, con talento ofensivo, con capacidad defensiva y, sobre todo, con la valentía propia de los jugadores que afrontan retos difíciles. Un jugador que, como todos los que salen de la cantera de un club, tenía una ficha baja y una salida no excesivamente cara convirtiéndose así en presa fácil para clubes ricos.

Y duele, claro que duele, porque la salida de Pau provoca en Badalona ciertas dudas sobre cuál es el destino del club viendo como no es capaz de retener ni a los jóvenes talentos. Porque en poco tiempo se han ido Rudy, quiere irse Ricky y uno que se quedaba como capitán y líder del grupo, Pau Ribas, también opta por emprender nuevos retos. Duele porque por mucho que algunas de estas bajas resuelvan problemas económicos afectan al proyecto deportivo que en los últimos años y de manera acertada se ha basado en la apuesta por el producto de ‘la casa’.

Los jugadores, cada vez más jóvenes por cierto, tienen la necesidad de buscar nuevos alicientes. Los tiempos cambian y en la actualidad se ha instalado la costumbre de buscar prematuramente mejores contratos, equipos más competitivos, retos más ambiciosos. Al joven deportista de hoy ya no le asusta salir de su entorno, viajar incluso a miles de kilómetros de casa si lo que le espera en su nuevo destino es un proyecto aparentemente más poderoso. Acabaron los tiempos donde el sentimentalismo, la fidelidad a unos colores, a una ciudad, a una afición pesaban por encima de contratos superiores, de posibilidad de jugar con las estrellas, de dar saltos adelante en la carrera profesional.

Pau Ribas, como otros tantos jóvenes jugadores, vive deprisa, inquieto por lo que pasará, influenciado por las experiencias ajenas, aconsejado por representantes que no quieren perder oportunidades. Existen referentes como la trayectoria de Pau Gasol, o incluso de Rudy o Marc Gasol que rompen las teorías de que hay que esperar a la madurez deportiva para dar saltos adelante. Existe prisa generalizada por conseguir lo antes posible el mejor contrato. Para Pau Ribas incluso existe el ejemplo de un badalonés como Vidal que muy pronto, más joven incluso que él, viajó a Vitoria para quedarse allí y convertirse en un símbolo.

Desde Vitoria se pusieron los ojos un jugador de un perfil que, como en el caso de San Emeterio y Vidal, españoliza un equipo que en los últimos años había apostado claramente por extranjeros. La capacidad de Pau Ribas para poder jugar como base y como escolta le sirve a Dusko Ivanovic en esa idea de baloncesto de permanente amenaza. Es la pieza que necesita para completar una línea exterior con buenas piernas y buena mano. Un Tau que parece asumir su nuevo rol en unas competiciones en las que Barcelona y Real Madrid vuelven a distanciarse en sus presupuestos y ambiciones. Un Tau que sabe que el camino hacia el éxito tiene que llegar de la mano de jugadores que exploten una vez fichados dejando aquellos ya consagrados y de caché inaccesible para los supermillonarios que hoy quedan reducidos a los dos griegos, Olympiacos y Panathinaikos, junto al Real Madrid y Barcelona.
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