Última actualización 28/07/2009@12:36:42 GMT+1
Cuando se sentó en la tribuna del Foro de la Fundación Ferrándiz-AS, en la que era su primera aparición pública desde su presentación como entrenador del Real Madrid, Ettore Messina dijo sentirse abrumado por todo lo que había visto en las vitrinas de la Fundación. Luego definió lo que él considera ser un entrenador. Y todos afinamos el oído.
[Por Paco TorresFotos: Javier López]
Un aglutinador. Así se definió el entrenador que tiene cuatro Euroligas y que llega al Real Madrid como piedra angular de un nuevo proyecto. «Soy el responsable de aglutinar personas y caracteres distintos para que jueguen conmigo al baloncesto». Inmediatamente precisó que él hablaba siempre de personas y no de jugadores, y también de que jugaran con él, no para él. Habló de la necesidad de sacar lo mejor de cada jugador para ponerlo al servicio del equipo. Y lanzó un mensaje para los jugadores que le tengan como entrenador por primera vez –que de momento son todos los que tiene el equipo en la plantilla–: no entiende los egoísmos. «Siempre busco el juego como equipo. No me interesan los que piensan que lo pueden hacer mejor que el compañero». Exige pues que el equipo busque siempre el pase. «En ataque busco y exijo que se pasen entre ellos, que sean generosos con sus compañeros. Y en defensa, quiero que el equipo defienda como tal». Es una constante en los equipos de Messina. No va a cambiar nada en el Real Madrid que veamos a partir de septiembre. Será un equipo muy compacto en el que prime el juego colectivo sobre el individual por muchas estrellas que pueda tener. Esa fue una de las cuestiones que más interés suscitó: ¿Qué jugadores fichará de aquí a que empiece la temporada?
Nombres propios
Dijo que no le gusta hablar de nombres propios pero no rehuyó hablar de cada jugador que le propusieron como posible fichaje. Obviamente el primero que salió fue el de Ricky Rubio. «Si hay posibilidades, intentaremos ficharle». Fue directo, aunque también precisó que el jugador está en una situación delicada y que es necesario que su entorno le ayude. Pero no se resistió a compararlo con Manu Ginóbili. «Como Manu, que era un jugador divertido y serio cuando era necesario; así me parece Ricky». Fue más lejos aún: «Generaría mucha ilusión en los aficionados». Y en él. Sin duda. Atentos a sus palabras estaban las personas que se encargan de ese tipo de gestiones, el director general del Real Madrid, Jorge Valdano, y el director del baloncesto, Antonio Maceiras. Éste dio por sentado que cada jugador que quiera el Real Madrid va a encarecerse en el mercado, y Valdano le quitó presión al decir que en el club no tienen ninguna prisa porque lleguen los triunfos. Messina seguro que agradece el gesto, pero entiende que de el Real Madrid y de él mismo siempre se espera que se ganen títulos. Lo que sí pidió es tiempo. Para hacer el equipo y para que se le juzgue. «Espero que con trabajo, inteligencia, juego y suerte lleguen los triunfos». Para él, lo más complicado es llegar a las finales. «Lo realmente difícil y que exige un gran trabajo es, por ejemplo, llegar a Final Four. Luego, en ella, tienes un 25% de posibilidades de ganarla; lo realmente duro es llegar hasta allí».
Habló también de Hervelle y Oleson, dos jugadores a los que dijo conocer, al segundo por vídeo, y de los que se ha rumoreado que podrían no seguir en el equipo; bueno el de Alaska ni siquiera llegar. Ni abrió ni cerro puertas. Dijo que lo que pudiera pasar «de aquí a dos meses… o a dos años, no puedo saberlo. Si en el futuro hay cosas interesantes para ambas partes no podemos asegurar que no vayan a marcharse, pero hoy por hoy son jugadores del equipo».
Cuado hay que aparecer
Lo que sí dejó muy claro Messina es que le gustan los jugadores que aparecen en los partidos importantes. «Me gusta ese tipo de jugadores, que en los partidos que hay que ganar, en los partidos que son a vida o muerte juegan mejor y hacen mejores números de los habituales aunque no sean unos jugadores brillantes». Contrapuso a los jugadores que tienen unas excepcionales estadísticas pero que bajan sus aportaciones cuando se enfrentan a los grandes equipos. Dijo confiar en que Velickovic –el primer fichaje desde que firmó por el Madrid– sea un jugador de los que aparecen cuando se les necesita. «Cuando me he enfrentado al Partizán con el CSKA él siempre estuvo muy bien contra nosotros. Nos puede dar muchas cosas», me había dicho en una conversación previa. En la Fundación Ferrándiz dijo además que esperaba que fuera un joven que terminara significando para el Real Madrid lo que Jaric y Smodis habían terminado siendo en Bolonia y a los que fichó también jóvenes.
Sobre Darijus Lavrinovic piensa que se complementará muy bien con Felipe Reyes. «No se quitarán espacios. Al contrario: Lavrinovic saliendo de la zona permitirá que Felipe tenga su espacio allí, y éste, cuando las defensas se le cierren, permitirá que el lituano tire de lejos».
El puesto de base le preocupaba entonces menos –«que nadie se inquiete, que tendremos bases en el equipo», contestó a quien le preguntó quién o quiénes acompañarían a Lull– que el de ‘tres’. Siskauskas, al que quería a toda costa, ya había dicho que se va a quedar en Moscú y no hay en el mercado muchos jugadores de esas características. Finalmente los blancos recuperaron para el baloncesto ACB a Travis Hansen, ex del Tau, y que llega a Madrid después de juagar tres años en el Dynamo de Moscú.
Ettore Messina, además de intentar completar su plantilla, busca piso en Madrid, una ciudad de la que piensa disfrutar con su familia. Después de la oscura Moscú, la resplandeciente Madrid. Distendido, bromeó cuando se le preguntó si había notado mucha diferencia al estar en un club de fútbol después de dirigir siempre en clubes de baloncesto. «Una de las mayores alegrías que me llevé fue cuando el presidente me dijo que el entrenador de baloncesto tiene un sitio en el palco del Bernabeu. ¿Qué más puedo pedir? Kaka, el Bernabeu… Espero que tarden en echarme para disfrutar de todo esto».