Última actualización 28/07/2009@11:53:28 GMT+1
Pasan muchas cosas en ‘La Ciudad del Pecado’, tanto de día como de noche, pero sólo unas cuantas se pueden saber. Discotecas, restaurantes, casinos… Mucha distracción para la nueva camada de rookies, que ha debutado en la mejor Liga del Mundo con distinta suerte. Eso sí, de entre todos los nombres hay uno que juega aparte: Blake Griffin.
[Por David CarroFotos: Getty Images]
Entre los ojeadores, agentes, directores deportivos y entrenadores llegados de todo el globo, el record de anotación igualado por el ala-pívot de los Warriors Anthony Randolph (le metió 42 puntos a los Bulls, uniendo su nombre al de Von Wafer y Marcus Banks), las reuniones de Dan Fegan para solucionar el desembarco de Ricky en la NBA, el papel testimonial del único español (David Doblas, con 3,3 puntos de media) y el recuerdo de quién es Adam Morrison (20.8 tantos, con un 42.1% en triples, lástima que sus rodillas no estén a la altura de su clase), créannos cuando les decimos que es complicado centrarse en sólo un asunto de los cientos que se cuecen entre el Cox Pavillion y el Thomas & Mack Center de Las Vegas… Excepto cuando llega la hora de que juegue Blake Griffin, flamante número uno del pasado draft.
Automático ‘20+10’
Sabes que llega su momento porque la marea humana que puebla el mercado estival del baloncesto mundial se dirige al unísono hacia la pista donde juega ‘Terminator’. Vamos a llamarle así… Porque es exactamente eso. Parece salido de de un laboratorio de la Navy. Un Marine robótico hecho a medida para dominar todo aquello que se cruza a su paso. Mandíbula cuadrada, mirada fiera, cuerpo (2,08 metros) de granito, compacto pero veloz, potente pero ágil. Anota bajo los aros, palmeando tiros imposibles, tira de tres, a la media vuelta tras posteo, la pone en el suelo con ambas manos, hace reversos en plena carrera… Y defiende como un jabato. LeBron salvó a los Cavs de su eterna mediocridad y este chico hará lo mismo con los Clippers. Así, por lo visto en Las Vegas (27 puntos y 12 rebotes el primer día, 21.5 tantos, 10.5 rebotes y 3 asistencias al cierre de estas líneas), estamos ante el Karl Malone del nuevo siglo. Al coach Mike Dunleavy sólo le faltaba llorar de emoción en la grada… Y a David Stern también.
El que salió antes…
… Que Ricky. Con el número 4 por Sacramento, para ser más exactos. Tyreke Evans es un tipo de 1.96 que juega de base. Con eso ya hay bastante dicho. Si además le añadimos que tiene unos brazos interminables y que su físico recuerda al cemento armado, pues ya sólo falta que tenga rapidez o que pueda anotar desde la larga distancia. Bueno, en Las Vegas ha hecho eso y mucho más: 24.3 puntos, 7.7 rebotes, 4.7 asistencias y 20 de valoración como promedios tras tres partidos jugados. Imparable. Coge el rechace en defensa, recorre el campo a base de cambios de mano y velocidad, le pones un ‘pick and roll’ y ya te puedes olvidar de que le frenen. Anota a placer yendo hacia la canasta, pero también puede pararse tras bote y lanzar. Los Kings, de verdad, tienen al jugador que buscaban.
Que pongan a Marc
Sonará a patriotismo, pero no lo es: A día de hoy Hasheem Thabeet, el tanzano de 2.21 metros y número dos del draft, está más perdido que un pato en un garaje. Empuja sin ton ni son, comete cantidad de faltas, no coge el ‘timing’ del rebote… Sus 7.5 puntos y 4 rechaces de media hablan por sí solos. En Las Vegas se le han visto detalles, como semiganchos con ambas manos al poste o el hecho de que corre bien la pista para su descomunal envergadura, pero de momento no sabe ni ponerse los pantalones de juego (literal, no ha parado de recolocárselos durante toda la Summer league). ‘El avispao’, mote que se ha ganado estos días entre los más malvados de los españoles presentes, ha presentado como mayor atracción su estrafalario peinado ‘Mohawk’. Una decepción al estilo Greg Oden. Hoy por hoy, Marc Gasol se lo come vivo.
Sí, pero todavía no
Del resto de nombres con más cartel, Jonny Flynn, compañero virtual de Ricky en los Wolves, ha sido el que más consistencia ha podido demostrar. Sus 11.5 puntos y 10.5 asistencias de media consagran a un director valiente y con sentido común en cuanto a lo que pasa en pista, pero con un defecto evidente que también figura en el repertorio de gente como Stephen Curry (todo un jugón, tanto por sus poses como por sus diabluras en pista) o ‘el chulín’ Brandon Jennings: los porcentajes de tiro. El 36.8% de Flynn ha sido mínimamente superior al de Jennings (34.9%) y hasta bueno en comparación al de Curry (31.4%). Lo de licencia para tirar se queda muy, pero que muy corto, sobretodo en el caso de los dos últimos protagonistas. Tiempo tendrán para arreglarlo, que calidad les sobra y juventud también… Justo como a ‘Terminator’, aunque a éste no se le pueda reprochar absolutamente nada. Es una máquina, lo mejor que se puede contar de lo que ha pasado en Las Vegas.