Última actualización 25/08/2009@11:19:16 GMT+1
Su planta es la de un pívot a la vieja usanza y su presencia podría parecerse al de los interiores de hace unas décadas. B.J. Mullens no es un jugador al uso dentro de esta generación de novatos, y si no sólo hay que hacer referencia al apodo que el ingenioso Bobbito Garcia le puso durante el Elite24 de 2006, ‘Back to the 80s’ (‘Vuelta a los 80’).
Sin embargo, Mullens ha llegado a la Liga en el mejor momento, a pesar de haber hecho una temporada simplemente correcta en su año freshman en la NCAA (8.8 puntos y 4.7 rebotes en 20.3 minutos de media en 33 encuentros). El draft de 2009 no ha sido precisamente el mejor dotado en cuanto a hombres grandes y, por tanto, el pívot de Ohio lo tiene todo a favor para dar la campanada y destacar. Su elección en el número 24 por Dallas Mavericks, y su posterior traspaso a Oklahoma City Thunder, hacen que no tenga la responsabilidad que se le exige a un lottery pick, por lo que de no destacar pasaría totalmente desapercibido. Lo que se llama jugar sin presión.
Mucho recorrido por delante
Su magnífico juego de pies en la pintura, su dominio del espacio en la zona y su capacidad para correr la transición arriba y abajo son sus mejores bazas como profesional. Pero el interminable center de 2.13 todavía tiene mucho que mejorar y que crecer, además de la obligación imperiosa que existe en la NBA para los hombres altos de quitarse en sambenito de jugador blando. Ese sambenito que tenían también los larguiruchos blancos de los 80.
«Es un hombre grande muy atlético. Puede correr la pista, finalizar cerca del aro, capturar muchos rebotes y lo mejor de todo es que todavía puede ser mucho mejor jugador de lo que ya es. Es muy joven y tiene muchas posibilidades de mejora». No son las palabras de un veterano, ni mucho menos, sino de un James Harden que llega a los Thunder también como rookie, pero que ya ha quedado impresionado de lo que Mullens podrá aportar a este joven equipo, sobre todo a medio plazo.
Deseando empezar
«En Ohio teníamos muchos bases que corrían demasiado y no hacíamos muchos bloqueos ni nada. Veremos cuando tenga que pegarme en el poste bajo con Dwight Howard o Tim Duncan. De momento esto es sólo la Liga de Verano». Cualquiera diría que al chico se le hace poco jugar en Las Vegas, pero en realidad lo que sucede es que está ansioso por empezar a foguearse con los más grandes, con las estrellas consolidadas. Si les planta cara habrá triunfado. Si le destrozan siempre se podrá decir que aún está verde y que veremos que pasa de aquí a unos años. Todo un reto para el jugador y un aliciente para el espectador, tanto si sorprende como si no.ç