Personaje
Última actualización 10/09/2009@08:51:37 GMT+1
Para los que crecieron y se enamoraron del baloncesto con él, estas líneas serán fáciles de entender. Para los jóvenes que hoy adoran a Kobe, LeBron, Wade o Gasol, aquellos que no le vieron jugar, sólo diremos que en este intento por honrar a ‘Su Alteza’ no encontrarán los 10 títulos de máximo anotador, los 5 MVP’s, los seis anillos, sus correspondientes 6 MVP’s de las Finales o sus dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos.
Ni siquiera el legendario tiro final ante los Jazz para ganar su sexta corona. Eso sería demasiado obvio para nosotros. Por eso hemos preferido ofrecer ‘sus razones’ ilustradas con hechos menos conocidos pero que, de igual manera, definen al mejor jugador de la historia.
Miedo
Eddie Jones era entonces una de las jóvenes promesas de la Liga en los Lakers construidos por Jerry West. Un prodigio atlético con mucha clase y con fama de impecable defensor. Hablamos de 1997 y le tocó la pesadilla de cualquiera: frenar a MJ. Huelga decir que los Bulls ganaron y que Michael, maestro de maestros en sacar partido de las fintas de salida y de la posición de ‘triple amenaza’, jugaba con un Jones hipermotivado, hiperventilado también. Mike recibió al poste bajo, se giró, le encaró y le tanteó con la mirada. El escolta de L.A. estaba inmerso en una tensión total, esperando el salto y el tiro de la leyenda. Jordan sólo levantó las pestañas. Sólo eso… Y de repente Jones estaba ya en el aire intentado puntear un lanzamiento que no existía. ‘Air’, despacio, mientras su rival aterrizaba, dio un pequeño bote lateral y encestó desde cinco metros. El esfuerzo de las pestañas bastó. A eso se le llama tenerle comida la moral a alguien. A eso se le llama miedo.
Respeto
Hubo muchos ‘Nuevos Jordans’, ‘Baby Jordan’ les llamaban. Supuestos sucesores. Uno de ellos era el novato de los Sixers (y hoy veterano en mil batallas) llamado Jerry Stackhouse. No hay nadie en esta Liga que pueda superarme en el uno contra uno», explicaba el prepotente cachorro ante la llegada de los Bulls a Philadelphia. ¿Ni siquiera el número 23?», le insistía el periodista de turno. La respuesta fue nadie». Ni qué decir tiene que fueron enseguida a buscar a Mike con el cuento, ante lo que soltó un fugaz no comment». Aquel 13 de enero de 1996 los Bulls ganaron 93-120 con 48 puntos y 10 rebotes de Michael, al que Stackhouse se emparejó durante todo el choque. El chico ni llegó a la decena de puntos. En la última canasta del mito aquella noche, Stack se lanzó como un poseso a taponar lo que era un tiro lateral… Pero se quedó en otro amago letal. El escolta de los Sixers pasó de largo en el aire (llegaba en carrera), cayó a la primera fila, Mike giró el cuello, lo miró un segundo como diciendo ‘mira dónde estás tú y dónde estoy yo’… Para anotar enseguida desde seis metros. Stackhouse admitió su inferioridad en la rueda de prensa posterior mientras MJ, camino del bus del equipo, soltó otro escueto no comment». Ni falta que hacía.
Liderazgo
Temporada del 72-10, record histórico. Llega el ecuador de marzo y Dennis Rodman, quizá el mejor reboteador de siempre, tiene uno de sus múltiples altercados con un árbitro ante los Nets. Se le suspende por seis partidos. ¿Quién cogerá sus rechaces para que los Bulls puedan optar a batir la marca de partidos ganados? Simple: el escolta del equipo. El capitán de 1.98 metros, el líder. Durante la ausencia del ‘Gusano’, Mike firmó sus 33.2 puntos de siempre… Más 11.6 rebotes de media. Una victoria detrás de otra y record a salvo.
Competitividad
Los Suns han encontrado en Kevin Johnson al ‘Jordan Stopper’, el hombre capaz de poner en problemas y frenar a la estrella de los Bulls». Eran altas horas de la noche en la mansión de Michael en Chicago y ése era el resumen de la NBC, en la que por entonces trabajaba Magic Johnson. Y ‘El Mago’ estaba en ese preciso instante allí mismo, junto a MJ, concentrados en una timba de póker. Hablamos de las Finales de 1993, que los Bulls dominaban por 2-1 tras perder el tercer choque en tres prórrogas (121-129). Jordan ‘se quedó’ en 19/43 en tiros de campo, para 44 puntos. Paul Westphal, técnico de Phoenix, había encargado el marcaje del mito a su base titular. ¿A quién se le ha ocurrido esa basura? ¿Es eso lo que creéis de verdad?», se quejó Jordan a Magic sobre el resumen televisivo. Johnson asegura que desde ese momento el buen humor desapareció y ‘Air’ no volvió a hablar. Su orgullo herido, enfurecido. El 4º partido acabó en un 111-105 para Chicago… Con 55 tantos de dios. Competitivo hasta la obsesión.
Lo mejor, siempre
Cada día puede haber una persona en la grada que no me haya visto jugar y que sólo tenga esa oportunidad. Así que hay que darle lo mejor». Ése era su credo, y lo cumplió de nuevo en el Open McDonald’s celebrado en París. Toda Europa esperaba el evento. Llegaba el dios del baloncesto en directo. Mike lo sabía, y no defraudó. Conocido por sus vuelos sin motor, sus arabescos imposibles en el aire, fue a regalar uno justo mientras ganaba la Final ante Olympiacos. Remontando la línea de fondo ante dos defensores, burlando la ayuda del pívot Tarlac, colándose en la zona para volar, girarse en el aire y anotar de espaldas al aro soltando el balón con una mano y a tabla (más falta). Los flashes de las cámaras dejaron ciegos a todos los presentes. Era ‘Air Jordan’, estaba aquí y nos había regalado otra muesca para siempre. Claro, fue MVP.
Ni dolor, ni excusas
Play offs de 1993 ante los Hawks de Dominique Wilkins. Tercer partido de la serie en Atlanta. Tras lanzar a canasta en suspensión, meterla, y dar sus clásicos pasitos de puntillas hacia atrás, Mike se tuerce completamente el tobillo derecho en le tercer cuarto. La imagen del 23 en el suelo, agarrado a la pierna del trainer de los Bulls mientras se retorcía de dolor, parecía el adiós al tercer anillo seguido. Se lo llevaron en brazos al vestuario sin poder apoyar el pie. La serie marchaba 2-0 para Chicago ¿para qué arriesgar? Pues porque mentalmente no ha habido nadie con su determinación. Volvió en el último periodo y estaba cojo, jugando casi exclusivamente sobre un pie. Metió 14 de sus 39 puntos dando un recital y los Bulls cerraron la serie 88-98. Exhibición sin excusas.
Son sólo algunos de los muchos ejemplos, porque así podríamos seguir durante varias revistas completas. Lo que fue Michael Jordan no hay que explicárselo a aquellos que lo vivieron. No es necesario. Sin embargo, esta muestra va para los jóvenes que llegan ahora y que podrían considerar la ceremonia del 11 de septiembre como una más, cuando no lo es. Le llega el turno a Michael, y éste es el cariñoso homenaje de todos los que hacemos GIGANTES.