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Última actualización 06/10/2009@12:51:03 GMT+1
Ganó el Barcelona, pero no hubiera sido extraño que ganara el Real Madrid. Los dos jugaron un extraordinario partido en el CID de Las Palmas con la Supercopa en juego.
[Por Paco Torres
Fotos: José L. G. Surrallés
Enviados especiales a Las Palmas]
Cuántos partidos como el disputado en Las Palmas de Gran Canaria en la final de la Supercopa entre el Barcelona y el Real Madrid veremos esta temporada? Espero que muchos y que todos sean tan intensos como este primero, porque si los equipos que dirigen Xavi Pascual y Ettore Messina, como es lógico y de esperar, aumentan las prestaciones conforme avanzan las competiciones estaremos ante una temporada de dimensiones épicas.

Por lo visto en el Centro Insular de Deportes las intenciones de los dos técnicos no pueden ser más prometedoras para los aficionados: jugar un baloncesto atractivo, rápido, pero no por ello falto de intensidad y agresividad en defensa. No sé si los ajustes que vayamos viendo dirigirán a estos equipos –o a alguno de ellos– hacia otras derivas, pero si la propuesta del domingo, a menos de una semana de que comience la ACB, permanece y se pule, estaremos ante dos equipos de auténtico lujo. Lo son ya por plantillas, pero a veces el juego no está a la altura de las promesas de los nombres; en las Palmas, sí que estuvieron. Jugaron a borbotones, sin escatimar una sola ocasión de anotar una canasta. Lo único que no tuvo el partido fue un final acorde con la épica a la que le habían conducido los equipos. Un fallo de Reyes solo bajo canasta para haber empatado el partido; dos tiros libres fallados por Navarro (precisamente él, elegido MVP de la Supercopa) tras la falta que recibió a continuación, cuando el marcador señalaba un 94-92 favorables a su Barça y que podían sentenciar a falta de 17.3 segundos; y finalmente el balón que se le escapó a Prigioni de las manos como si tuviera mantequilla –¡ay la humedad del pabellón grancanario!– y que dejó en bandeja al Barcelona el primer título de la temporada. Todo lo demás tuvo una factura excelente y un aroma a baloncesto puro que hizo las delicias del neutral público canario. Como la jugada en la Lorbek fintó a Garbajosa –que había estado sublime por momentos– para lanzar un tiro a tablero que puso por delante al Barcelona por ese repetido 94 a 92. De clínic. Como muchas, muchísima jugadas de las que se disfrutaron a lo largo del encuentro.

Ganó el Barcelona que se presentó en Las Palmas con menos heridas que el Real Madrid. Exactamente con dos menos. Ni Labrinovic ni Van der Spiegel pudieron jugar el Torneo. Los dos ‘cincos’. Quizá por ello el Barça capturó 5 rebotes más, cuatro de ellos ofensivos. Pequeños detalles que decantan partidos y deciden títulos. Hubo muchos pequeños detalles que pueden servir de lectura, aunque evidentemente no definitiva. Están empezando, pero ya pudimos atisbar en qué jugadores confían más los respectivos entrenadores: Pascual, en Navarro y Messina, en Garbajosa. Son los últimos relevos en sus cincos iniciales; el escolta catalán no se sentó hasta que se llevaban dos minutos del segundo cuarto. Los dos internacionales, los dos campeones de Europa, estuvieron en cancha en los hipnotizantes primeros minutos de partido: 29-27 al descanso. Esto es: proyección de casi 120 puntos cada uno.

Luego, evidentemente, el ritmo decreció y el cansancio, el calor y la humedad hicieron mella; ya antes de perder el último balón Prigioni había dado dos malos pases y Messina optó por ponerle a Llull a su lado, al que encomendó la labor de intentar frenar a Navarro. Más detalles: el Barcelona se siente muy cómodo con tres hombres altos y así recuperó los once puntos que le llegó a sacar el Real Madrid (52-63 al minuto 25) con Mickeal Morris y Ndong juntos. Por cierto, la llegada del senegalés no es una buena noticia para Fran Vázquez si no espabila; tampoco lo es la de Velickovic para Reyes, que jugó 15 minutos, pero sólo 5 en la primera parte después de irse al banco al minuto de estar en pista por algo que no le debió gustar a Messina cuando el partido iba 38-30 a favor del Barcelona. Tampoco Bullock (al que Navarro acribilló de salida) tiene el puesto tan asegurado como otros años; en éste hasta tres jugadores pueden quitarle minutos: Hansen, muy del agrado del técnico, Kaukenas, al que le exige más que a nadie, quizá porque le conozca de antes, y Sergi Vidal. A Messina le gusta que el balón circule muy rápido y quizá Hervelle haya estado atento en los entrenos porque se le vio mucho más rápido a la hora de soltar el balón. A Pascual lo que le gusta mucho es que su equipo tenga un buen balance defensivo y por ello se llevó algún berrinche pasajero.

Son detalles cazados al vuelo, que el tiempo irá definiendo. Al Madrid tendremos que verlo con sus hombres altos y ver si son capaces de frenar más los ‘uno contra uno’ de Lorbek de espaldas a canasta o los vuelos de Ndong. De momento podríamos decir que el Barcelona se siente feliz cuando pueden pasar rápidamente balones aéreos a los pivots y que el Madrid prefiere cargar el juego por fuera hasta buscar un balón dentro, que en esta ocasión recibían ‘cuatros’ trasmutados a ‘cincos’.

Ganó el Barcelona y fue justo; pudo haber ganado el Real Madrid y habría sido igualmente justo. Habrá más partidos como éste. Será una gozada seguirlos viendo si todo lo que han apuntado y enseñado en el CID se pone de manifiesto cada vez que se enfrenten. Habremos ganado todos, gane quien gane entre ellos.

Atajos en las semifinales
Para encontrarse en la final, ambos tuvieron que seguir caminos muy parecidos. Atajos más bien. Ni el Barça ni el Madrid tuvieron problemas para desembarazarse de Gran Canaria 2014 y Caja Laboral respectivamente. Al equipo de Pedro Martínez, que presentó en sociedad a los nuevos Carroll, Bellas y McDonald, le cupo el honor de aguantar un periodo al Barça: 13-15. A partir de ese momento el Barcelona jugó a placer con Morris demostrando su puntería de lejos y todos jugando en rotaciones más o menos largas, con los tres bases entrando en pista por este orden: Sada, Ricky y Lakovic.

El Real Madrid lo tuvo casi más fácil ante el Caja Laboral que viajó a Gran Canaria sin cuatro hombres que serán fundamentales: Huertas, Oleson, Herrmann y Eliyahu. Serán titulares –o gozarán de muchos minutos– así que al equipo de Dusko Ivanovic se le esfumó la posibilidad de ganar su quinta Supercopa consecutiva antes de viajar a Las Palmas. Pero por si había alguna duda de que el papel de los vitorianos esta vez no sería el estelar, a los 10 minutos el Real Madrid ya le había endosado un 18-30, que al final de la primera parte se transformó en un durísimo 45-64. Nada se puede extraer del equipo baskonista. Lo que haya de ser no tendrá nada que ver con lo que vimos el sábado.
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