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Hemeroteca :: 06/10/2009
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Personaje

Concurso de mates

[Por David Carro Fotos: José L.G. Surrallés Enviados especiales a Las Palmas]

Última actualización 06/10/2009@12:50:13 GMT+1
Christian Eyenga, otra de las interminables joyas del DKV Joventut a sus 20 años, puso en pie al CID de Gran Canaria, por primera vez y de verdad, en el fin de semana de la Supercopa ACB. Sabíamos que las panteras africanas saltan mucho, pero no teníamos ni idea de que volaran. Ahora ya somos conscientes.
A esto de los mates de la ACB le tiene uno cariño porque es la manera que tenemos en casa de competir con los vuelos míticos del otro lado del charco y porque nuestro jefe Torres lleva ya en el jurado unos cuantos años (qué divertido es verle así). Y siendo justos, el concurso va a más cada año que pasa. Esto de matar no es sólo tener bote, plasticidad y potencia. Es tener arte y gracia. Y Eyenga tiene mucho de todo eso. En CID dio un recital.

Guiños… Y muelles
Cuando, en el primer intento, se quitó la camiseta de la Penya para descubrir la amarilla del Granca y saltar en honor al héroe local Sitapha Savané, la gente ya tenía favorito. Se metió al pabellón entero en el bolsillo. Luego lanzó el balón al aire, tan alto y sin precisión, que ya sabes que lo hace así porque le da igual: lo va coger seguro. Es la diferencia entre los que saltan justos y los que vuelan. El tomahawk que vino a continuación fue para recordar a gente como Josh Smith, Jason Richardson e incluso a Dominique. Un 49 como una casa. Pero le faltaba un punto para el perfecto 50… Y quizá por eso pidió el típico «pío, pío, pío, pío» de la afición canaria para el segundo intento. Que Carl English le picara la pelota contra el suelo, como hizo McGrady para ‘Vinsanity’ Carter hace años, antes de que la recogiera, se la pasara por debajo de las piernas y la hundiera de nuevo, fue lo de menos. Ya había ganado antes.

Muy, muy superior
Llull le puso ganas pero falló dos mates consecutivos y su mejor marca fue un 48 por saltar sobre un ayudante del Real Madrid y reventar el aro a dos manos. Sergi contaba también con el cariño del respetable, por lo de la medalla de oro, ya saben. Pero las cosas no le salieron. Tampoco a Barbour, que falló tantos intentos (hasta cuatro seguidos) que acabó descartándose él solo (y eso que nuestro Paco le dio un 10 en su primer mate, un tomahawk lleno de rabia). Luego está lo de Katelynas, que sin hacer nada del otro mundo (46.5 fue su mejor marca), por no fallar intentos, se convirtió en el improvisado ‘rival’, entre comillas porque no lo había, de la pantera verdinegra. Mientras Eyenga tenía Gran Canaria a sus pies, el lituano buscaba el túnel de vestuarios. Su cara decía «¿por dónde salgo corriendo de aquí?». Hasta bromeó con el campeón. No tenía nada que hacer. Y llegó el carrito de bebé, y el pepón sujetado por una voluntaria de la organización… y Eyenga recogiendo con los dientes el osito perdido ‘del niño’, situado en el aro. Por cierto, mientras hacía eso también completó un mate. Muy, muy superior Eyenga. Desde Kinshasa también se puede ir al cielo.
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