Informe
Última actualización 20/10/2009@11:46:27 GMT+1
El Barcelona, uno de los mejores equipos de Europa ofrecía baloncesto de máximo nivel con dos estrellas nacionales como Navarro y Ricky mostrando su talento sobre el parquet del Multiusos de Santiago. Sí, todo eso sucedía en Santiago de Compostela, en octubre de 2009, con un equipo llamado Xacobeo Blu:sens –Obradoiro– ofreciendo resistencia ante uno de los grandes y cinco mil aficionados en las gradas vibrando con el baloncesto ACB. Sí, eso no era un partido amistoso, era un partido ACB. ¿Quién lo iba decir? Definitivamente, la utopía existe.
[Por Miguel PanadésFotos: ACB Photo]
Ilusión infinita». Buena definición de los responsables de este nuevo y arriesgado proyecto deportivo que ha conseguido devolver la pasión del baloncesto a una ciudad que nunca ha dejado de amarlo aunque fuera de manera menos masiva y en ligas menores. Pero Galicia y concretamente Santiago de Compostela querían ser ACB y la manera de conseguirlo ha sido a través de una interminable carrera de fondo de más de dos décadas buscando una justicia que les correspondía y que le había sido negada reiteradamente. Pero a veces, pocas pero a veces, los sueños se cumplen, las misiones imposibles acaban bien y el destino favorece a quien menos poder, aparente, tiene. La fuerza de la verdad, que diría aquél.
Pero los papeles, los embrollos burocráticos quedaron por fin atrás y dejaron paso a un baloncesto emergente que ha invadido de pasión las calles de una ciudad especial por su belleza, por su ambiente, por su juventud. «A principios de agosto tuvimos que afrontar el reto de construir un equipo que pudiese competir en una liga como la ACB. De crear una estructura deportiva acorde con el nivel de la competición. La tranquilidad y el acierto a la hora de dar con las primeras elecciones fueron claves para conseguir el objetivo. Tenemos un equipo para competir e intentar en el primer año eludir el descenso. Ese es nuestro objetivo. Quedar por encima del décimo séptimo puesto». Quien esto afirma es Alberto Blanco, el director deportivo el proyecto gallego.
Y la primera buena elección fue poner el equipo en manos de un entrenador como Curro Segura, acostumbrado en los últimos años a vivir empresas difíciles, retos envueltos de presión. Curro, buen conocedor del mercado supo apuntar nombres accesibles por precio y situación y adecuados para afrontar un proyecto basado en el trabajo y la humildad. «El equipo mezcla juventud y experiencia pero sobre todo tiene implicación. Consideramos fundamental que exista buena química en el vestuario teniendo en cuenta las dificultades por las que seguramente pasaremos durante la temporada. En este sentido hemos acertado con la incorporación de jugadores que van a aportar calidad en la pista y fuera de ella». Al igual que su director deportivo, Curro Segura asume claramente el objetivo gallego que no estro que la permanencia. «Sería un gran éxito conseguirla teniendo en cuenta el nivel la ACB. Vamos a afrontar cada partido con máxima ambición. Afrontando retos semanales».
Y más allá de la pista, en los despachos, la fundamental gestión del director general del club, Miguel Juane, un hombre de baloncesto que tiene ante sí el reto de liderar un proyecto necesitado de apoyo desde todas las fuentes ya sean institucionales y privadas. De entrada un doble patrocinador como Xacobeo Blu:sens que alterna precisamente los intereses públicos con los empresariales. Una combinación hoy por hoy imprescindible para sobrevivir en un baloncesto necesitado de recursos. De momento cuatro mil abonados en una labor de captación que se ha convertido en el primer gran éxito de la gestión del club. Una ciudad volcada con el proyecto e implicada con el baloncesto. Una ciudad que respira ilusión en la vuelta a la ACB, algo que ni los más optimistas podían soñar hace unos años cuando un recurso imposible aparecía de vez en cuando en el horizonte sin que prácticamente nadie le diera opciones de éxito. Perdón nadie no. Los justos para que el objetivo se cumpliera. «Nuestra intención es que el club se convierte en el principal referente del baloncesto gallego sabiendo que el control de gastos y la optimización de la gestión deportiva y económica serán la clave en esta nueva etapa».
Un equipo ambicioso
Poco tiempo para la construcción de un equipo nuevo pero buen ojo a la hora de apostar por jugadores que tuvieran los necesarios componentes de calidad y ambición personal, añadiendo en algunos casos valiosas dosis de experiencia. Desde la dirección deportiva se fue componiendo un puzzle de nuevos jugadores que debían acabar formando un equipo, algo complicado cuando se parte de cero. Pero el resultado final es, por lo menos, ilusionante.
Hay juventud y carácter en la figura de un Dedovic dispuesto a demostrar que tiene un sitio entre los grandes de nuestro baloncesto. El escolta cedido por el Barcelona es un valor de futuro que sin duda acabará triunfando. Hay calidad en hombres como Pesalic y Vasileiadis, carácter en Bulfoni, ilusión por hacerse un lugar entre los mejores de Alfonso Sánchez o Juan Alberto Aguilar. Cada jugador que integra este equipo tiene alguna razón para reivindicar su talento y entre todos destaca el último fichaje, una incorporación estelar de un jugador como Marc Jackson, con trayectoria de estrella y que debe poco a poco convertirse en el referente ofensivo de un equipo equilibrado y que ‘sólo’ precisa el necesario tiempo para acoplarse y formar un bloque compacto, consistente.
De momento el primer éxito, el de la ilusión en el entorno y en el interior del club y del vestuario, se ha conseguido y todos y cada uno de los integrantes del equipo trabajan como lo que ya son: un club más de la ACB.