Hasta que se resuelvan los tres títulos en juego –el primero, la Copa del Rey, a la vuelta de la esquina– y aún después a buen seguro, seguiremos los aficionados enfrascados
en discusiones sobre qué estilo es el más idóneo para ganar. Es más que probable que uno solo no sirva para imponerse en las tres, ya que cada una de ellas tiene su alma. Es seguro también que dentro de unos determinados estilos haya varias interpretaciones según qué equipo, o mejor dicho, qué jugadores tengan esos equipos. Quizá lo que sirva para la Copa del Rey no valga para la Liga Endesa y, extendiéndolo a los equipos españoles que juegan en Europa, para la Euroliga.