La Caja de Canarias suma y sigue
356 jugadoras, setenta entrenadores, más de mil acompañantes y ellas y ellos procedentes de todos los rincones de nuestra geografía. Niñas entre doce y catorce años demostrando en Lanzarote que el futuro del baloncesto femenino español está asegurado.
Contra la crisis, futuro. Contra los problemas que acucian a algunos clubes de élite, inyecciones de ilusión de la mano de cientos de jugadoras que demuestran que nuestro deporte –el que más licencias femeninas tiene en España– late fuerte desde la base, desde allá donde nace esa pasión que ya jamás se olvida. Ganó La Caja de Canarias, ganó el proyecto dirigido desde hace tantos años por esa incomparable pareja en el baloncesto femenino que forman Begoña Santana y Domingo Díaz. Una en el banquillo, el otro desde la grada, los dos unidos en la vocación de hacer competir a esas jugadoras con una concentración y ambición deportiva superior a la del resto de participantes. Porque esta vez Canarias no tenía la fuerza de otros años pero sí mostraba su habitual capacidad para gestionar los partidos con una seriedad y rendimiento excepcional.
Tenía Canarias además a la mejor jugadora del torneo, Iris Junio, una base nacida en el 99, hija de Puri Mbulito, exjugadora muchos años en Canarias. Iris, pre-infantil fue indiscutiblemente el factor diferencial –mejor anotadora, segunda mejor pasadora y la más valorada– formando buena asociación con Natalia Rodríguez…
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