Entrevista a Alicia Flórez ante el salto a la WNBA: «No me gusta soñar, me gusta vivir»

La leonesa aterriza en la WNBA tras una brillante temporada con Ensino Lugo en la que ha sido elegida en el Quinteto Ideal y Jugadora Revelación de la Liga Femenina

Alicia Florez

Alicia Flórez (León 2004) acaba de llegar al país de las maravillas. Donde nació el baloncesto y sólo juegan las elegidas. Lo hace después de un año en el que vivió agitadamente. De hecho, tras debutar en octubre en la Liga Femenina con el Durán Maquinaria Ensino, al mes siguiente se estrenó con la Selección. En marzo participó en la Copa de la Reina y en abril, después de un brillante sexto puesto en la Liga Regular, se clasificó para los playoffs. Además ha sido elegida mejor escolta en el Quinteto Ideal y Jugadora Revelación del campeonato. El círculo a esta brillante campaña lo cerró con su fichaje por Washington Mystics de la WNBA.

Entrevista publicada en la revista de junio (1.569) de Gigantes del Basket


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Gigantes. ¿Se imaginaba un rendimiento tan alto en su primera temporada en la Liga Femenina Endesa?

Alicia Flórez. Ha sido un año fantástico. Cuando en agosto llegué a Lugo, lo hice con mucha ilusión y sin expectativas. Sólo pensaba en mejorar, en buscar mi identidad, en encontrar la Alicia que quería ser, recuperar la jugadora que era en mi época de formación, pero no pensé que fuese a coger tanto protagonismo. El estilo de juego de Suso Garrido me ha beneficiado porque le gusta jugar rápido y en transición. Sabía que nos podíamos complementar. Me convenció para hacerme sentir importante y demostrar que estaba en condiciones de competir en la máxima categoría.

El equipo superó los objetivos marcados a principio de temporada con la clasificación para la Copa y playoffs por el título cinco años después. ¿Dónde estuvieron las claves de esa buena campaña?

En el Ensino me encontré con un ambiente y una ética de trabajo que me sorprendió positivamente. Me motivó para intentar ayudar al equipo en todas las facetas del juego. Los éxitos han venido como consecuencia del trabajo realizado por todos.

Su adaptación fue inmediata hasta tal punto que la Liga comenzó en octubre y en noviembre ya recibió la llamada de Miguel Méndez para la Selección. ¿Cómo recuerda aquel momento?

Fue muy especial. Era nuestro día libre y estaba en A Coruña con mis compañeras de piso Nhug Alonso y Elba Garfella. Nos encontrábamos en el probador de una tienda de ropa y sonó el teléfono. Salí afuera, descolgué y me dicen ‘Hola, soy Miguel, me gustaría contar contigo para la próxima convocatoria, ¿quieres venir?’. ¡Imagínate! Llamé a mis padres para contárselo y cuando volví, las dos me notaron en la cara que algo importante había sucedido. Nos abrazamos, reímos, lloramos… La verdad es que fue muy emotivo.

Su estreno fue el 14 de noviembre en un partido contra Italia de preparación de cara al Pre-Mundial que terminó con derrota (61-77). ¿Qué le dijo su delegada de equipo, la gran leyenda italiana Catarina Pollini?

Le hizo mucha ilusión. Cuando regresé de la concentración me vino a buscar al aeropuerto de A Coruña y me trasladó la alegría que le había producido que mi debut como internacional fuese ante su país.

¿Dentro del vestuario eran conscientes de convivir con un mito como Pollini con 12 Ligas, 7 Copas de Europa, 1 Copa Ronchetti y 1 WNBA?

Sí, lo teníamos bastante presente. Aunque somos de distintas generaciones, sabemos quién es, la gente la valora. Suso (Garrido) nos puso varios vídeos suyos y Cata nos enseñó su anillo de campeona de la WNBA. Incluso yo la vacilaba animándola para que jugásemos un uno contra uno.

Por cierto, ¿compró una guía de Berlín para saber dónde moverse durante el Mundial?

No, no, no. Si recibo ese premio me pondré muy contenta, pero no lo he pensado, ni lo pienso, ni tampoco tengo ningún plan para esas fechas. Me encantaría estar en la convocatoria, no lo voy a negar,  participar de los entrenamientos e intentar ganarme un puesto.

A nivel individual su temporada también resultó espléndida, con unos números impresionantes: 33 minutos, 11,8 puntos, 5,6 rebotes, 5,6 asistencias y 15,4 de valoración.

Debemos tener en cuenta que jugué bastante y lo normal es producir mucho. Era lo que Suso buscaba en mi para crecer como jugadora. También me dijo que en el futuro podré hacer más cosas en menos tiempo, pero ahora, con 22 años, cuento con licencia para equivocarme.

¿Tiene la sensación de haber puesto el listón muy alto en su primer año? ¿Por dónde pasa su evolución?

Habrá que verlo. Hay muchas cosas que puedo mejorar. El ratio de pérdidas, hacer un robo más por partido… Va a depender de la posición en la que juegue. Si lo hago de base debería sumar una asistencia más y si me ponen de escolta, subir dos puntos la anotación. Pero no me presiono. Lo intento llevar lo mejor posible, aunque soy consciente de que cada vez hay más focos y tengo que aprender a cargar con la responsabilidad. Pero como dice mi madre, tengo la espalda ancha y puedo con todo.

¿Cree que en eso influyeron sus inicios en la natación?

Mis padres me llevaron a la piscina para aprender a nadar, pero vi que se me daba bien, que hacía buenas marcas y empecé a tomármelo más en serio. Después me apuntaron a taekwondo con mi hermano y pienso que ese deporte me ayudó a nivel de coordinación.

¿Cómo fueron sus comienzos en el baloncesto?

Accidentados. En el primer partido que jugué me di un golpe tremendo en la cabeza contra una pared. Al principio, mis padres se asustaron y se culpabilizaban por haberme llevado. Pero mira, aquí estoy.

¿Y qué prefiere: nadar, correr o volar? En el baloncesto uno pasa mucho tiempo por el aire.

Volar, siempre volar.

Por lo tanto,  ahora debe estar en una nube con todos los reconocimientos recibidos esta temporada culminada con su  marcha a las Washington Mystics de la WNBA. ¿Era lo que soñaba?

No me gusta soñar, me gusta vivir. Es una frase que rescato de mi estancia en el Valencia Básquet, inspirada por Alba Torrens, una persona que me marcó muchísimo a nivel de actitud hacia el deporte. Me dio herramientas y consejos para que buscara el lado positivo de las cosas, que disfrutase sin crearme ningún tipo de ilusiones. Desde entonces dejé de pensar en mil cosas y me dedico a centrarme en lo que hago. Es evidente que la WNBA cumple con una de esas expectativas. No podía dejar pasar esta oportunidad de entrar en la Liga sin estar en el draft.

¿Cómo se produjo su llegada a Washington?

En poco tiempo. A principios de mayo me llamó mi agente para proponerme esta experiencia. Me dijo que los técnicos me habían visto durante la temporada y estaban muy interesados en tenerme como jugadora de desarrollo  para ver cómo me adaptaba al juego. El contrato, en principio, es por doce partidos, pero si deciden renovarme tendrán que hacerme otro diferente. Si las cosas van bien, me quedaré aquí toda la temporada.

Cuéntenos, ¿cómo es su nuevo equipo?

Muy divertido, con muchas rookies y alguna veterana. Al ser todas de una edad parecida, ayuda a que haya un magnífico ambiente. Me gusta la ciudad, es grande y el metro funciona bien. De momento, estoy explorando un poco todo. Hay un buen equipo, ilusionado, con compañeras determinantes como las bases Sonia Citron y Georgia Amoore, la ala Kiki Iriafen o la pívot Shakira Austin. Por otra parte, mi entrenador, Sydney Johnson, que jugó dos temporadas en Girona, me está alternando en las posiciones de base y de escolta, aunque principalmente como directora de juego. Al ser una jugadora de desarrollo quieren verme poco a poco, analizar dónde y cómo puedo ayudar.


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