Las reflexiones de Jorge Recio sobre la temporada pasada, la Copa de la Reina, la afición de Avenida…

Recio Avenida

Jorge Recio, presidente de Perfumerías Avenida, ha analizado en el cambio de año la actualidad del club salmantino y su pasado más reciente. Estas son sus opiniones y reflexiones sobre la pasada temporada, la Copa de la Reina en Zaragoza, los fichajes, el equipo actual, etc.

«Desde la temporada pasada hasta ahora han sucedido muchas cosas. Se hizo una plantilla, mi amigo y gerente Carlos Méndez decidió dejar el proyecto de una manera sorpresiva para todos. Eso me hizo pensar en dejarlo, pero había que seguir por esta afición, por lo que hay en Salamanca, por lo que somos. Aunque ultimamente veo que no nos quieren tanto. Qué pena. Llevaba muchos años con Carlos, por lo que saqué tiempo de mi tiempo libre para llevar el día a día del club. Me costó amoldarme un par de meses. No somos un club con capacidad para fichar gerentes o director deportivo. Ya no digo la estructura como los turcos, rusos, Sopron o Praha. O los grandes de Italia. No tenemos esa capacidad, pero llevamos muchos años incordiando y ganando títulos contra todos ellos. En ese momento, Roberto (Íñiguez) dio un paso adelante conmigo y empezamos a reconstruir la plantilla.

Jefferson practicamente no jugó por lesión, McCall pidió salir y fichamos a Onyenwere. Queríamos reconstruir. Sabíamos que Michaela se podía ir, pero era una decisión de supervivencia. Luego encadenamos varias derrotas con Roberto. No salía lo que queríamos. Había cierta tensión en todos con Roberto. Yo me sigo llevando especialmente bien con él. No estaba bien, tenía un problema importante de tensión por lo que había generado todo. Le invité a si quería irse que no se preocupara, que lo principal era su salud. En aquel momento tomó esa decisión y yo le ayudé. Fichamos a Prince y surgió el tema de Crvendakic. Estaba mal anímicamente, por lo que me dijo que podía intentar llevársela. Yo le dije que me parecía perfecto. Yo le di el visto bueno porque aquí no estaba funcionando. Necesitaba un sitio con menos presión. Ahí fichamos a Carleton. Seguimos compitiendo por la Copa y la Liga. Era el año que menos favoritos éramos. Tenía claro que Pepe era el entrenador que quería porque ya conocía la casa.

Empezamos a ganar partidos e hicimos unas rondas de Euroliga fantásticas. El último partido con Praha fue memorable. Estuvimos dando guerra. Luego, en la Copa, íbamos de tapados. Nos plantamos en la final. Competimos, teníamos el partido bastante encauzado y ahí pasó lo que todo el mundo sabéis que pasó. El que no quiera entenderlo que no lo entienda. No pudimos llevarnos la Copa. El ambiente fue increíble, como organización, como pabellón, como gente. Eso es muy positivo para el baloncesto. No nada que no hubiéramos hecho 20 años antes en Avenida, cuando apostamos algunos por el deporte femenino y llenábamos un pabellón como este. Siempre es bueno que en pabellones con tanta estructura, de equipos ACB, se viera el ambiente que se vio. De ahí nos pasamos a la liga. Seguimos remontando y volvimos a jugar una final. Perdimos a Onyenwere y Carleton se lesionó. Fuimos un rival sencillo para Valencia, que fue justo campeón. Ahí acabó una temporada, con tres subcampeonatos, que hay que valorarla mucho. En algunos sitios no se valora. Aquí, en la propia ciudad no se valora. Muchos equipos de España quisieran tener una temporada mala como la de Avenida.

Cuando las cosas van mal, los aficionados de Salamanca se vuelcan. La ciudad. Todo nos había salido mal y nos empezó a salir mejor. Sin la afición, este club… Aquí ya no es noticia tener el pabellón al 90% todos los partidos. Seguimos tirando del carro con nuestras dificultades. La derrota de liga en Würzburg fue imborrable. Agradecer a la federación porque tuvo el respeto de que la gente aplaudiera a Avenida para luego ovacionar a Valencia. Este club sin esta afición no tiene sentido. Fue espectacular.

Después de perder a Onyenwere, queríamos hacer una plantilla esta temporada que estuviera hasta el final. La WNBA iba a ser mucho más restrictiva. Queríamos no tener sustos. Al núcleo español queríamos mantenerlo. Vilaró, Leo, Silvia, llegaba Laura… Estoy muy agradecido a todas ellas. Luego, sustituir a Maite Cazorla era muy complicado. Estuve peleando por ella hasta febrero. Salió la opción de Çakir, que venía del campeón de Euroliga. Trajimos a Dealere, que lo había hecho ya bien en España. Prince estaba renovada y también Fasoula. Se la quisieron llevar de muchas partes. A Koné la teníamos fichada desde enero o febrero. Y teníamos una estructura de equipo muy consolidada. Pero luego pasa lo que pasa. Se lesiona Silvia, las molestias de Delaere y Çakir… Estamos como estamos, pero mejor que en diciembre del año pasado.

Lo llevo mal el juego de fichajes. Todo el mundo quiere fichar. No olvidemos de dónde sale aquí el dinero. A fecha de hoy, en una semana, habremos fichado 14 jugadoras este año si se logra cristalizar la otra jugadora que nos falta en el exterior. Lo comentaba con Pepe, que va a tener una plantilla de 12, pero hemos fichado 14. No se puede fichar lo que se quiera. No es fácil fichar a mitad de temporada. Por eso queríamos a Hatar cuando salió la posibilidad. Teníamos claro que queremos una plantilla que aguante hasta final de liga. Y, por desgracia, no somos un club que tengamos un equipo de cantera para aportar jugadoras. ¿Por qué? Porque cuesta mucho dinero tener un equipo en Challenge.

Eso de las redes sociales, en las que te filtran un fichaje… Me preocupa y desmoraliza. La gente no sabe el trabajo que hay en cualquier fichaje. ¿El dinero de dónde sale? ¿Subimos el abono? ¿Dividimos el presupuesto del club entre 2.500 abonados para ver cuánto le toca pagar a cada abonado? ¿Que venga una empresa a invertir lo que llevamos invertido nosotros durante 22 años? Yo sé la cifra. Me la callo. Somos cuatro hermanos y aunque el club lo llevo yo, las decisiones económicas se comparten. En la final de la Copa en Zaragoza, Jorge Azcón (alcalde de la ciudad en ese momento) me dijo que le habían comentado que había unos locos en Salamanca que ponían una cantidad de dinero en el baloncesto… No se lo creía. Me dijo que si algún día no me quieren, allí me recibían con los brazos abiertos. Estamos compitiendo contra clubes ACB, empresas como Mercadona o ayudas institucionales muy grandes (…). Me voy muchas veces enfadado a la cama. La gente no sabe lo que tiene. Cuando nosotros no estemos, quizá valorarán lo que muchas veces exigen o piden»