Hablamos con Savignani: conociendo a uno de los entrenadores de moda en la LEB Oro
Uno de los nombres propios de la temporada en LEB Oro es el de Bruno Savignani. El entrenador brasileño, de 42 años, ha sido una de las grandes revelaciones de la temporada al mano del Real Betis, que llegó a forzar el quinto partido a Movistar Estudiantes en la serie que metió a los colegiales en la Final Four. En un año institucional tremendamente complicado, Savignani ha sacado un rendimiento altísimo a un equipo que cogió en la parte baja de la tabla y que se ha quedado a solo una victoria de meterse en la Final Four. Hablamos con él para conocer un poco más a este emergente entrenador, con una trayectoria interesante:
Gigantes: Empecemos por tus inicios en los banquillos, Bruno. Tú tienes un pasado como jugador. ¿Te veías ya como entrenador en esa época?
Bruno Savignani: Siempre he buscado entender el juego y el porqué de las cosas, dónde sacar ventaja, dónde podría mover una ventaja dentro de cada situación, dentro de cada proceso. Era base y siempre tenía un poco todo eso dentro de mí. E imagino que también por mi personalidad. Siempre he sido muy curioso, me interesaba saber todo lo que pasaba alrededor. ¿Inevitable? Hoy creo que sí. Aunque luego todo fue pasando un poco sin pensar, sin programarlo demasiado.
Gigantes: Claro porque tú empiezas a entrenar muy pronto, ¿no?
Bruno Savignani: Estuve jugando en Italia y Francia, regresé a Brasil y allí acabé mi carrera en un equipo potente, en Brasilia, en un proyecto importante con gente como Guilherme Giovanoni o Alex García. Yo era el tercer base, tenía pocos minutos, pero intentaba estar siempre atento, ayudar en todo lo que podía. Creo que ahí el entrenador, José Vidal, un histórico del baloncesto brasileño, ya tenía claro que yo acabaría siendo entrenador también. El último año ganamos el campeonato allí y en cuanto terminó, antes de hablar con ningún otro jugador, me propuso pasar automáticamente a los banquillos como su ayudante. Empecé a ocuparme del scouting, a preparar informes y trabajar con metodología más moderna. Él me daba mucho espacio y me ayudó mucho a aprender.
G: ¿Y cómo es el salto de entrenador ayudante a primer entrenador?
Bruno Savignani: En esa etapa fui primero ayudante de José Vidal y luego de Sergio Hernández, El Oveja. Vidal volvió al banquillo y ahí hablamos, porque él era director deportivo y su intención real era ponerme a mí como entrenador. A mitad de año él tuvo un problema de salud y decidimos dar el paso. El equipo estaba en un momento delicado, pero ganamos ocho partidos seguidos y nos metimos en semifinales.
G: En tu años como entrenador ayudante has coincidido con gente muy diferente, pero de mucho nivel y trayectoria: Aco Petrovic, Jasmin Repesa, Luca Banchi… Háblanos un poco de ellos.
B. S.: Han sido muy importantes en mi carrera. En el caso de Petrovic, fue el primer contacto con una personalidad muy importante en el baloncesto europeo y mundial. Fui su ayudante en la selección brasileña y para mí fue una gran experiencia poder trabajar mano a mano con alguien con tanta trayectoria. Creamos un vínculo fuerte y todavía de vez en cuando me llama o me pregunta por mis partidos. Es un grandísimo gestor de grupos y a la hora de tomar decisiones dentro de la pista.
G: De ahí pasas a Luca Banchi… Otro tipo interesante
B.S.: Y tanto. Es un tipo tremendo, con una capacidad para hablar a los jugadores impresionante. No había visto nada igual y eso te hace explicarte muchas cosas, como el éxito que tuvo con Letonia. Recuerdo una lección de un entrenador histórico de Brasil en balonmano, Bernardinho, que decía: “de nada sirve saber 100 si solo eres capaz de transmitir 50”.
G: Y para acabar, coincides con Repesa en Italia… Tres perfiles muy diferentes entre sí
B. S.: Para mí fue un momento de tensión porque Petrovic y Repesa no tenían buena relación y yo había trabajado con Aco. Pero valoro mucho que Repesa me dijera: “Mira Bruno, yo no te conozco, yo he tenido asistentes en los que confiaba mucho y final me han decepcionado y ayudantes de los que no esperaba nada y me sorprendieron. Aquí en Pesaro me han hablado muy bien de ti y me voy a fiar”. En un año con él aprendí muchísimo y seguimos teniendo muy buena relación.
G: ¿En qué más entrenadores te has fijado durante tu carrera?
B.S: Al principio me fijaba mucho en Messina y luego siempre me ha encantado Zeljko Obradovic. Creo que para mi generación ha sido el entrenador que más ha marcado. Y miraba mucho a España. Gente como Pablo Laso o Pedro Martínez, con el que tuve la oportunidad de estar una semana viéndole trabajar y fue muy atento conmigo.
G: Volvamos a esta etapa en el Betis. ¿Cómo llega ese proceso y esa llamada?
B.S: Como hablábamos antes, yo he entrenado en primera división en Brasil, en proyectos importantes, y buscaba una oportunidad. Pero sabía que era complicado para alguien que viene de América del Sur ese salto a los banquillos europeos. La calidad y cantidad de entrenadores en España y Europa es altísima y no es fácil. Cuando acabó la temporada, yo sabía que estaba preparado para dirigir otra vez como primer entrenador en Europa, pero también sabía que quería acertar con la oportunidad. Empecé la temporada como ayudante en Estrasburgo, un proyecto muy bueno en Francia, que jugó BCL, y llegó la llamada de mi agente. Me sorprendió porque no lo esperaba y apenas llevaba dos meses en Francia, pero sabía que era una buena oportunidad. En España está el mejor baloncesto más allá de la NBA y el club es un histórico. Hablé con mi mujer y lo cogí con toda la ilusión con las ganas de poner en práctica todo lo que soy, con mi personalidad y las cosas que había experimentado y aprendido.
G: Es verdad que cuando llegas el inicio no fue fácil. ¿Qué sensación tuviste al llegar?
Bruno Savignani: Al llegar no quería ponerme un reto muy complicado, pero sabiendo cómo soy, tenía claro que quería aspirar a estar arriba. Después de la primera semana tuve una reunión importante con los directivos, con la gente que estaba en México y con los directivos de aquí. Les expuse cómo veía el equipo, los cambios que yo haría y les preparé un informe detallado con todo lo que pensaba. Ahí tuve paciencia porque sabía que no podía cambiar el equipo de golpe. Se hicieron cambios, otros no, algunos en los que estaba de acuerdo y otros en los que no tanto, pero poco a poco también me gané la confianza del club.
G: Y de la afición, ¿no? Porque cuando llegaste muchos seguidores no te conocían y habéis pasado momentos complicados esta temporada institucionalmente
B.S: Claro. Y además perdimos tres partidos seguidos nada más llegar. Hablo mucho con mi mujer, que es psicóloga, y la verdad es que me doy cuenta de que esto ha sido no un máster, sino un doctorado. Ha sido un año muy muy complicado, pero solo puedo estar agradecido. Ha sido un aprendizaje acelerado, en una liga como la LEB Oro, complicadísima, y en la que hemos acabado con un solo americano. Además, por cómo soy yo, no me gusta salir en una rueda de prensa y quejarme. Creo que en el trabajo, en la seriedad, y lo que hice fue hablar mucho con mis jugadores, conversar con ellos y crear una buena dinámica de trabajo. Ellos han trabajado a top, de manera increíble y al final se vieron los resultados.
G: Precisamente te quería preguntar por ese nivel, ¿qué te ha parecido esta competición?
Bruno Savignani: Es una liga que conocía porque había seguido muchos años a jugadores brasileños que han estado aquí, como Leo Demetrio o Felipe Dos Anjos. Sabía que el nivel era alto, pero viviéndola día a día me ha sorprendido todavía más. Porque una cosa es el nivel de pagos, de salarios, y otra el brutal nivel que hay en pista y en cuanto a entrenadores.
G: En tu equipo ha brillado especialmente Joaquín Rodríguez, que ha sido una de las sensaciones. ¿Te imaginabas que podía dar este nivel en Europa o te ha sorprendido a ti también?
B.S: Le conocía bastante, me había enfrentado a él en categorías inferiores, en Obras… Siempre me ha gustado por su talento y su creatividad, pero obviamente era un jugador joven, tenía que dar el salto y tendría que adaptarse. Sobre todo, a la exigencia defensiva y táctica de Europa. Es mérito suyo y estoy contento porque siempre me ha escuchado, nunca ha tenido un mal gesto o una mala palabra. Y he sido duro con él, porque le quería y sabía que tenía potencial y no quería que desaprovechase la oportunidad que tenía. Cuando nos quedamos con un solo americano por la marcha de Frazier tenía claro que necesitábamos más de él. Que tenía que estar preparado y dar un paso adelante. Asumió la responsabilidad y se merece todo lo bueno que le pase. Es un chico muy trabajador, muy serio, buena gente, al que le quiere todo el grupo. Es competitivo, como lo deben ser los grandes jugadores.
G: ¿Crees que su sitio en la próxima temporada es la Liga Endesa?
Bruno Savignani: Sin duda. He hablado mucho con él sobre el tema defensivo. Él asumió ese rol de stopper antes de que se fuera Frazier y lo hizo muy bien, con energía y mejorando mucho en las lecturas y las ayudas defensivas. Yo le decía: “con tu talento, eres un jugador de ACB claramente. Pero esa consistencia tiene que estar en los dos lados y tienes que demostrar que puedes hacerlo”. Él lo entendió bien y demostró que está preparado. Ahora dependerá de las oportunidades, el rol que tenga, pero está listo.
G: ¿Y a ti Bruno? ¿Te gustaría seguir en España o qué idea tienes? Sé que tienes otro año firmado, pero hay que ver cómo evoluciona la situación del club, imagino
B.S: A mí me gustaría, sí. Ha sido un buen año, aprendiendo y mejorando muchas cosas como entrenador, y me ha encantado esta experiencia. Me ha gustado mucho cómo se vive el baloncesto en España, cómo lo viven los aficionados, el día a día. Y el altísimo nivel que hay aquí. Tengo un año más de contrato, pero todavía no se sabe qué va a pasar. Espero que el Betis pueda tener un proyecto importante y serio como se merece la ciudad.
G: Por acabar, también para la afición, ¿qué les dirías sobre el proyecto? Llevan años complicados
B.S: Sevilla es una ciudad espectacular, que ama el deporte, con afición, con gente apasionada por el baloncesto. Se merecen y de verdad espero que tengan suerte con un proyecto más sólido, con más garantías, en el que se puedan hacer las cosas como ellos se merecen.