La situación de juego más surrealista de la historia. El viernes, en el Lleida-Navarra de LEB Oro. Aquí, las imágenes (Vídeo)

La Adecco Oro implantó la última jornada, sin ninguna previsión, las nuevas normas de juego para la presente temporada. La misma mañana del viernes, día en que se jugaban el grueso de los partidos, envió a los clubes un fax con la notificación de las modificaciones reglamento.

Sin embargo, la situación que vas a poder ver en el vídeo de esta noticia no tiene que ver con ellas. O sí, porque los árbitros y oficiales de mesa estaban tan pendientes de no meter la pata con los cambios normativos que descuidaron otros asuntos.

Partido de la 2ª jornada entre Força Lleida y Planasa Navarra. Los locales vencen 38 a 33 al descanso. Los árbitros José Vázquez García y Enrique Miguel López Herrada entregan el balón al equipo ilerdense para que saque del centro de la pista.

Jose Siméon, base del Força Lleida recibe el balón y empieza a dirigir el ataque. Su entrenador, Joaquín Prado, se desgañita en la banda pidiendo a la mesa que pare el partido. Los árbitros han entregado el balón al equipo equivocado, el contrario al que indica la flecha de posesión.

Además, Simeón está atacando en la misma canasta que su equipo lo ha hecho la primera mitad. Algún jugador desde el banquillo indica al base valenciano que está en el campo de ataque equivocado. Entonces, el base se da la vuelta y se dirige al otro aro.

El jugador pasa la línea de mediocampo por segunda vez y los árbitros no pitan campo atrás. El cuerpo técnico del Planasa Navarra se da cuenta de lo que está pasando y empieza a protestar. Nadie para el partido y el Lleida falla la canasta, continuando el partido normalmente.

Dos minutos después, hay lucha en un rebote. Los árbitros dan la posesión Planasa Navarra en lugar de al Força Lleida, equipo al que originariamente le hubiera correspondido el saque de banda. 

Al final el Força Lleiga gana el partido al Planasa Navarra (85-78) y la jugada no tiene incidencia en el resultado final, sin pasar de la mera anécdota.

¿No desconcentra tanto cambio de normas?