Entrevista a la árbitra Elena Espiau: «Admiro mucho la valentía que tuvieron las pioneras»

Entrevista a la árbitra Elena Espiau: «Admiro mucho la valentía que tuvieron las pioneras»

La de Elena Espiau es una de las historias más interesantes del mundo del arbitraje español. Nacida en Barcelona, fue compañera de Selección de estrellas de nuestro baloncesto como Marta Xargay o Cristina Ouviña; tiene dos oros
continentales U16 y dos platas (Mundial U19 y Europeo U20) y jugó un total de 106 partidos en Liga Femenina2. Con 23 años dejó el basket, fue delegada de diferentes Selecciones y empezó en el arbitraje. Ahora, la vemos cada fin de semana arbitrando en LEB Oro y en Liga Femenina Endesa. Un viaje vital precioso que explica a Gigantes.

Gigantes: Cuéntanos cómo llegas al baloncesto, Elena.
Elena Espiau: Porque mi hermano jugaba. Iba a verle cada fin de semana y tenía claro que quería jugar. Empecé en
La Salle Bonanova, luego pasé de Cornellà al Siglo XXI y ahí decidí que quería dedicarme al basket. Después jugué en varios equipos de Liga Femenina 2. Me hubiera gustado jugar en Liga Femenina, pero he tenido la suerte de disfrutarla arbitrando.

G: Lo dejas con 23 años… ¿y ahí ya tienes lo del arbitraje en la cabeza?
E: A través del basket conocí a mi pareja, que es árbitro. Me fui un año de Erasmus y al volver vi que no iba a seguir jugando a nivel profesional. De acompañarle a él a los partidos pensé en probar. Años atrás el arbitraje ya me había llamado la atención, pero compaginarlo con LF2 era muy complicado. Cuando me vine a Zaragoza empecé a
arbitrar y todo fue bastante rápido. Supongo que se notaba el haber jugado tantos años y fue un proceso natural.

G: Ahora, ¿se puede vivir sólo del arbitraje?
E: Hasta ahora siempre lo he compaginado con un trabajo, pero el año pasado cambié mi carrera profesional fuera del mundo del arbitraje. Hice un Máster en Dirección de Empresas del Deporte y ahora estoy haciendo prácticas en una empresa. La idea es compaginarlo con un trabajo. No es imposible dedicarse sólo al arbitraje pero es un poco arriesgado y poco estable. Piensa que te puedes lesionar, ahora estar aislado por un contacto con un positivo o simplemente que dejen de designarte partidos.

G: ¿Y hay mucha diferencia en el hecho de pitar unos días baloncesto masculino y, a lo mejor, al día siguiente un partido de Liga Femenina Endesa?
E: Es algo a lo que nos tenemos que acostumbrar. A veces pitas dos seguidos de masculino, o tres seguidos de femenino. Para mí lo verdaderamente importante es estar al día de las ligas, conocer a los equipos, si ha habido fichajes… Saber dónde estás.

G: Y a la hora de formarte como árbitra, ¿tus referentes fueron femeninos o crees que no tiene que ser así necesariamente?
E: Es algo que me es indiferente cuando me fijo en los árbitros a los que considero referentes. Pero sí que valoro
a las mujeres que han recorrido este camino antes que yo. Admiro mucho su valentía cuando eran pocas.

G: Da la sensación de que ya es algo muy normalizado, ver a árbitras en partidos de élite masculino. ¿Crees que es algo en lo que, en el baloncesto, estamos más avanzados respecto a deportes como el fútbol?
E: Lo que sí noto es que en el fútbol en general hay muchas más protestas a los árbitros. Parece que está asumido que se grite. Y eso en el basket no se da. Seas hombre o mujer. Yo no soy consciente de escuchar comentarios hacia la árbitra mujer. No he tenido situaciones desagradables. Lo que es cierto es que ya no es raro ver a una mujer pitando. Se sabe que somos menos y seguramente se nos tiene más ubicadas, pero no creo que ya llame tanto la atención.

G: Estamos viendo muchos partidos a puerta cerrada esta temporada y hay mucho debate alrededor del arbitraje. ¿Crees que por el hecho de jugar sin público tiene que cambiar en algo la forma de arbitrar?
E: Por suerte, de los ocho partidos que llevo esta temporada, sólo he pitado uno con el pabellón vacío. Es cierto que hay cosas que se escuchan más, pero a veces oyes cosas que incluso con público, escuchándolas menos, tampoco habrías hecho caso. Igual no lo oía todo el mundo y esa es la diferencia. Creo que es algo con lo que no hay que obsesionarse. Tú tienes que marcar una línea de lo que está permitido y lo que no, y eso es independiente de que lo escuche mucha gente o lo escuches sólo tú.

G: Para acabar. ¿Te apetecería dar el salto a la Liga Endesa en un futuro o cómo ves tu carrera?
E: De momento estoy trabajando para dar lo mejor de mí en la Liga Femenina Endesa y la LEB Oro, que son dos ligas muy exigentes. Este verano la FIBA organizó unos webinarios y reuniones semanales para mujeres y participé con otras tres compañeras españolas. Es una forma de relacionarte con árbitras de otros países y profundizar en el reglamento en inglés. Veremos si esto sigue para adelante y puedo optar a una licencia internacional, me haría mucha ilusión. Y en España me gustaría seguir avanzando, pero es complicado.

Foto: Alberto Nevado /FEB