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El impresionante equipo de L’Hospitalet que descendió a LEB Plata, recordado por uno de sus integrantes

El impresionante equipo de L’Hospitalet que descendió a LEB Plata, recordado por uno de sus integrantes

Álex Llorca nos habla de aqeul L'Hospitalet y sus entresijos. Una plantilla espectacular a la que entonces le venía muy grande la LEB Oro

Hagamos un ejercicio de memoria. Volvamos a la temporada 2007-08 en la LEB Oro y hagamos un repaso de la plantilla del CB L’Hospitalet de aquel año. Serge Ibaka, Quino Colom, Alberto Corbacho, Jordi Llorens, José Ángel Antelo, Javi Vega, Xavi Forcada, Álex Llorca. Hasta un jugador que posteriormente jugaría en la NBA como Chris Copeland pasó por aquel vestuario. Todos ellos entrenados por un Josep María Izquierdo que hoy en día es asistente de una leyenda viva del baloncesto continental como Zeljko Obradovic. Un equipazo de los pies a la cabeza que sin embargo, en aquel momento y en aquella época, quedó último clasificado y descendió a LEB Plata. Si juntásemos a todos esos nombres propios en la actualidad estaríamos hablando de una plantilla de traca, un grupo de jugadores consolidados que dieron sus primeros pasos en un equipo que merece la pena recordar.

«Éramos muy jóvenes, pero es que miras las otras plantillas… Alicante tenía a [Alain] Digbeu. Zaragoza tenía a Darren Phillip, [Matías] Lescano, [Paolo] Quinteros. Era una barbaridad. En San Sebastián estaban Andy Panko, Lou Roe, Ricardo Úriz, David Doblas. Esos eran de la parte de arriba, pero si te empiezo a decir de la parte de abajo también alucinarías. Los Barrios, Cantabria…». Son palabras de Álex Llorca, actual jugador del Leyma Coruña. Uno de los protagonistas de la complicada temporada de un CB L’Hospitalet que las pasó canutas entre tanto gigantes.

Al recordar esa etapa de su carrera, Llorca hace gala de una memoria privilegiada y recuerda con todo detalle lo que era ese equipo. Sobre todo la piña que se formó en el vestuario. «El ambiente que teníamos era buenísimo. Sobre todo los nacionales. Era una pasada. Teníamos ahí un grupo formado por Antelo, Quino Colom, Corbacho, Javi Vega, Ibaka y yo que era brutal. Íbamos a cenar juntos después de cada entrenamiento. Nos dio una época por ir a jugar a los bolos y a lo mejor íbamos tres o cuatro veces a la semana. Y todo esto a pesar de que fue un año jodido porque éramos un equipo muy joven y la liga se nos quedaba grande en aquella época«.

La mano dura de Izquierdo y la humildad de Ibaka

El banquillo de aquel equipo estuvo ocupado buena parte de la temporada por un Josep María Izquierdo que impuso su dureza y exigencia, antes de que en el último tramo de la temporada le tomase el relevo Mateo Rubio. «Josep María Izquierdo era un entrenador muy duro. Por ejemplo, en aquella época, a [Serge] Ibaka le venían a ver ojeadores de la NBA a cada entrenamiento y entonces Izquierdo como que le tenía muy marcado para que no se le subieran los humos. A veces le vacilaba y le decía que dejase de pensar en la NBA y jugase bien con nosotros primero. Aunque Serge siempre ha sido muy humilde, Josep María se encargaba de que tuviera los pies en la tierra», nos cuenta Álex Llorca.

La relación de Llorca con Ibaka se hizo muy fuerte y ambos son grandes amigos aún hoy. Tanto que Álex no tienes más que buenas palabras para el pívot de los Toronto Raptors cuando recuerda una temporada en los que los ojeadores de la NBA eran visita habitual en los entrenamientos y los partidos. «La presencia de ojeadores no desestabilizaba al equipo. Una cosa que es cierta es que Serge siempre ha sido muy humilde y ha sabido que sin trabajo no hay recompensa. Yo creo que a día de hoy lo sigue pensando. En L’Hospitalet nunca nos llegó a afectar porque él tenía muy claro lo que quería y lo que debía hacer y no dejaba que eso afectase al equipo», comenta el jugador del Leyma Coruña. «Teníamos muy claro que había un jugador con muchas posibilidades de cruzar el charco, pero que aún le quedaban muchos años por delante de formación en España y mucho trabajo».

Un futuro impensable

«Sabía que todos mis compañeros iban a ser jugadores muy buenos y jugarían en primeras ligas de máximo nivel, pero no te podías imaginar que Quino iba a ser campeón del mundo, que Serge iba a ganar un anillo en la NBA, que Antelo ha tenido una regularidad brutal en la ACB, que Corbacho haría lo mismo, que Javi Vega iba a asentarse como ha hecho en Burgos. Y luego estaba Llorens que, en aquella época, era el veterano del equipo y nos tenía como sus hijos, y se encargaba de sacar la cara en los momentos complicados». Al igual que Llorca, muy pocos podían imaginar el brillante futuro que esperaba a gran parte de aquella plantilla del CB L’Hospitalet. Eran jóvenes y con mucho talento, sí, pero de ahí a ver el nivel que alcanzarían muchos de los integrantes de ese grupo hay un mundo.

De hecho, Álex no podía pensar dónde acabaría él cuando se miraba a sí mismo. A sus 31 años, Llorca tiene a sus espaldas una carrera hecha y derecha. CB L’Hospitalet, Bàsquet Manresa (cedido al CB Vic y recuperado posteriormente), Club Bàsquet Tarragona, Lucentum Alicante, Lleida Bàsquet, CB Breogán, Baloncesto Fuenlabrada y Leyma Coruña. Ha pasado por diferentes categorías del baloncesto española y ha jugado un total de 156 partidos en la máxima competición nacional. sin embargo, en sus inicios, ni se lo planteaba. «No era consciente de que aquello eran los cimientos de mi carrera. Sabía que había dado un paso muy grande, había saltado de junior a la LEB Oro de aquella época. Firmé mi primer contrato, tenía un representante. Todo eso se me iba quedando muy grande. Me pillaba de nuevo. Era un crío sin experiencia ni nada. Pero ahora lo pienso y me doy cuenta de que me sirvió para madurar y ver lo que de verdad era jugar contra hombres de verdad».

Lo que sí tiene claro es el papel que haría en el presente de aquella espectacular (en el tiempo) plantilla del CB L’Hospitalet. «Hoy en día, si nos juntásemos en el mismo equipo, haríamos el récord de victorias seguidas en la LEB. Seríamos primeros con diferencia. Y no quiero decir que la LEB actual no sea buena, pero hay que ser conscientes de que el nivel de presupuestos que había antes no se puede comparar con el de ahora». No es complicado pensar igual que él.

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